4 jul. 2016


Uno de los principales referentes del Movimiento Evita, que tomó la determinación de retirarse del bloque legislativo del Frente para la Victoria, dijo que sin esa autocrítica es imposible recomponer el poder y hacerlo más duradero. Grosso dialogó en Radio La Retaguardia con Luis Angió y Rosaura Barletta durante el programa Otras Voces, Otras Propuestas y profundizó los lineamientos que sustentan la decisión y las proyecciones futuras. (Por La Retaguardia)

"Hemos tomado esta decisión porque vimos agotada la discusión política del interior del bloque del FPV. Para no ser un palo en la rueda, decidimos construir nuestro propio bloque. Las discusiones que teníamos tenían que ver, centralmente, con la capacidad de generar estrategias alternativas a la construcción de una unidad opositora dentro del Congreso para frenar las políticas de ajuste, de transferencia de recursos y abrumadores ajustes de derechos populares que viene desarrollando el Gobierno macrista. Nosotros necesitamos que la política se haga cargo de los problemas de la gente, para eso hay que construir una agenda con los problemas de nuestro pueblo dentro del Congreso y no quedarse e divisiones", aseguró Leo Grosso al comienzo de la charla.

—Otras voces, otras propuestas: ¿Ustedes veían que el FPV se estaba corriendo del debate de las necesidades más concretas de la gente y estaban en las cuestiones más internas?

—LG: La falta de autocrítica con respecto a la derrota electoral del año pasado, la necesidad de dar una rediscusión profunda entre el campo nacional y popular y la falta de mirada de que estamos en un lugar de oposición muchas veces genera aislamiento. Ahora, si nos quedamos en discusiones chiquitas, que si él es un traidor; que si aquel fue parte de nuestro Gobierno y alguna vez nos dijo algo que no nos gustaba; si los otros nos criticaron, nos corrieron por izquierda o por derecha, es muy difícil generar acuerdos extrapartidarios que nos permitan poner la agenda del pueblo en el Congreso.

—OVOP: Hubo varias respuestas a la salida del Movimiento Evita (Sabbatella, Diana Conti, Depetri). ¿Hacen una lectura acabada de todas las respuestas como un único fenómeno? ¿Sorprende esta posición?

—LG: Es muy fácil para los compañeros echarle la culpa al que se va sin hacer crítica o autocrítica de por qué arrancamos con un bloque de 118 diputados y terminamos con un bloque de 50 personas votando una ley el otro día. Es fácil decir que es un traidor, que tiene un acuerdo con Vidal. Para que todo el mundo sepa, el mismo día que nosotros decidimos armar nuestro propio bloque a la anoche terminamos con la diputada Lucila De Ponti en Martínez, porque María Eugenia Vidal, con quien dice que tenemos un acuerdo, había reprimido con balas de goma y gases lacrimógenos y hasta había detenido a compañeros nuestros de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP). Se caen solos esos argumentos, es falta de explicación y falta de hacerse cargo de que hay problemas políticos que deben ser discutidos.

—OVOP: ¿Con respecto a qué ustedes quieren iniciar un proceso de autocrítica?

—LG: Con todo. Todos los procesos latinoamericanos que gobernamos tanto tiempo y que ahora estamos en situación de repliegue, reflujo, contrarrevolución, como quieras llamarlo, tenemos que hacer una autocrítica. Hay cuestiones que nosotros no abordamos o que no resolvimos, desde las cuestiones de transformar el subsidio en salario de los trabajadores de la economía popular hasta resolver los problemas de las estructuras económicas trasnacionalizadas. Hay una cantidad de cosas que no pudimos resolver, pero no quiere decir que no haya habido voluntad, sino que no llegamos, que no nos dio el tiempo, que sufrimos un ataque muy grande y no pudimos resolver. La izquierda latinoamericana, el sector progresista, el campo nacional y popular, tampoco asumió banderas como la bandera o la corrupción en nuestros procesos populares y eso después nos jugó en contra. La derecha no tiene autoridad moral para venir a corrernos a nosotros con el tema de la corrupción; toda la fortuna que tienen ellos la hicieron a costa del Estado y la complicidad con las dictaduras militares. Nosotros podemos agarrar esa bandera y profundizarla. Tampoco tenemos que tener debilidad y castigar contundentemente estas cuestiones, como el zafarrancho que hizo López. Hay un montón de cuestiones para discutir que son hacia dentro, pero nos permiten pensamos mejor para volver en serio. Si no somos mejores, no vamos a volver nunca.

—OVOP: ¿Qué posición tuvieron ustedes en la campaña electoral? ¿Hubo un debate? ¿Vieron que eran los mejores candidatos que tenían? En una entrevista, comentaste que las elecciones las perdió el FPV, no las ganó Macri.

—LG: Yo no tengo duda. Cuando perdemos por 300 mil votos, después de doce años de transformar profundamente la Argentina y de haber logrado conquistas inimaginables en este país, tener liderazgos fuertes como los de Néstor y Cristina, es algo que tiene que ver con una responsabilidad centralmente nuestra. Yo no le echaría la culpa a los candidatos, porque me parecería hacer lo mismo que los que plantean que nosotros tenemos acuerdos o que nos vamos porque se hunde el barco. Me parecería simplificar demasiado la discusión. La autocrítica tiene que pasar por las cuestiones que no resolvimos, ver por qué no las resolvimos, con qué sectores nos peleamos y habría que recomponer. El campo nacional y popular es mucho más grande que el kirchnerismo —lo dijo Cristina, no lo digo yo—, y hay que darse una estrategia. Hoy tenemos enfrente a los sectores más concentrados del poder económico gobernando con los CEO de las empresas directamente en los cargos del Estado, y eso amerita que nosotros repensemos nuestra práctica y vemos cómo salimos a tejer alianzas que permitan defender al pueblo. No es más ni menos que eso, es una diferencia política, no ideológica. Nos vamos del bloque, pero no del proyecto.

—OVOP: Uno de los críticos a la ruptura es Sabbatella, candidato a vicegobernador en la última elección. No es casualidad que antes de iniciarse la campaña Aníbal Fernández da un golpe muy fuerte con Donato Spaccavento, integrante del Movimiento Evita: lo desplazó y se enteró por los medios de difusión que fue para poner gente del sabbatellismo en el hospital Posadas, con todo lo que después se produjo ahí y todavía sigue habiendo.

—LG: No voy a hacer un capítulo de discusión con Sabbatella y Nuevo Encuentro.

—OVOP: Pero es un hecho político lo que sucedió.

—LG: Sí, no estuvimos de acuerdo, como ellos no están de acuerdo con la decisión que hemos tomado. Son discusiones políticas que podemos tener y hay que asumirlas como eso. No acuerdo con los planteos que él hizo públicamente, pero me parece que ahí hay que avanzar en discusiones políticas de posicionamientos políticos claros, no más que eso.

—OVOP: ¿Qué diagramaron para el futuro inmediato? ¿Cuáles son las propuestas que tienen en mente hacia el kirchnerismo?

—LG: Hacia el kirchnerismo y hacia todo el campo nacional y popular. Queremos desplegar una política que tenga que ver con tres ejes, que planteamos en campaña, pero que también viene el papa Francisco.Tierra, techo y trabajo.Construir una serie de iniciativas políticas y legislativas alrededor de eso, discutir primero con los compañeros de los sectores sociales que afectan esta problemática. Armar un gran frente contra el ajuste y la transferencia, contra las políticas neoliberales de Macri,dentro del Congreso, para poder frenar la avanzada legislativa que tiene este Gobierno, y en la calle, para poder defender los derechos que vienen arrebatando cada día. Vamos a hacer una serie de reuniones con distintos sectores sociales. Venimos trabajando ya iniciativas legislativas. En este Congreso trajimos a los trabajadores despedidos, a los manteros a que reprimite el macrismo, trabajamos el tema de violencia institucional, violencia contra la mujer, trabajamos el tema de la incultura familiar. Vamos a seguir con esos ejes, porque nos parece que son articuladores de sectores sociales que pueden dar la pelea para frenar las políticas liberales de este Gobierno.

—OVOP: Ha circulado el debate acerca de si De Vido estaba enterado del caso de López, si Cristina estaba enterada del caso de López. Venimos con secuencias de corrupción (Jaime, Schiavi), circuló en las redes sociales un video de Aníbal Fernández diciendo que la masacre de Avellaneda fue un plan criminal de los piqueteros. Hay muchas cuestiones que quedaron en el tintero estos doce años y muchos nos preguntamos por qué esta decisión se toma ahora, por qué esta necesidad de autocrítica en relación a la corrupción y a tantas otras cosas, o por qué ahora ha caducado la discusión en el Congreso con el FPV. ¿Cuál es la respuesta que ustedes puedan dar? 

—LG: Nosotros siempre fuimos contundentes en cuestionar y criticar cualquier corrupción por más mínima que sea. Lo criticamos públicamente, hacia adentro, y plantemos la necesidad que espacio nacional y popular no puede tener debilidad moral. Ahora se abre un proceso de discusión porque hemos perdido las elecciones y porque la derecha por primera vez en la Argentina ha accedido al Gobierno sin golpe de Estado, sino a través del voto popular. Eso hace que todo el espacio político rediscuta su rol, nosotros y hasta la derecha misma. Es necesario un proceso de discusión, porque hemos perdido la posición relativa del Estado, si se quiere, para poder desarrollar políticas y defender a los más humildes. Nosotros fuimos muy críticos de muchísimas políticas y de muchísimas cuestiones hacia adentro, hacia afuera, hacia el costado. Está demás decir que con la política de seguridad yo he cuestionado a Scioli, a Berni, y hemos dicho las cosas en el momento en que estaban pasando, y así con cada uno de los ejes. Nosotros tenemos una procedencia popular, que tiene que ver con los intereses que intentamos expresar, que son los compañeros de las barriadas populares, los trabajadores de la economía popular, y des de ahí nos paramos en la política. Por eso podemos hacer esto y por eso se caen los argumentos traidores de traidores, que lo único que hacen es correr de eje la verdadera discusión política, que tiene que ver con cómo, desde el campo nacional y popular, recuperamos la iniciativa para reagrupar al pueblo y ganarle a Macri en el 2017.

—OVOP: Quedó claro que el planteo de ustedes es posicionarse como un sector que ratifica toda la política implementada durante estos doce años los Gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner. ¿Cómo ven que esto se pueda llevar adelante sin corrupción y de algunas cuestiones que han quedado inconclusas o políticas que han sido buenas en su proyecto o implementación, pero que no terminaron de desarrollarse a fondo? ¿Cómo piensan que se puede recomponer este espacio popular con muchos sectores que fueron parte de ese proyecto y que no hacen una autocrítica?

—LG: Con política. Y con acompañar fuertemente la lucha social. Me parece que lo tiene que estar anquilosado a la vanguardia es el pueblo luchando. Y mientras el pueblo salga a la calle y nosotros podamos acompañar ese proceso y poner en la agenda de la política los problemas del pueblo, ahí se va a ir definiendo el nuevo escenario. Acá hay que barajar y dar de vuelta. Hay que volver a empezar con el piso de derecho conquistado en el kirchnerismo. No es el techo el que alcanzaron los sectores populares con el kirchnerismo; el kirchnerismo tiene que ser el piso y desde ahí arrancar para ver cómo barajamos, damos de vuelta y empezamos a construir una nueva mayoría política que nos permita volver, reparar errores y reparar la unidad del campo popular.

0 comentarios:

Publicar un comentario