5 jul. 2016



Tras las declaraciones de César Milani, una de sus víctimas, Alfredo Ramón Olivera, dialogó con Oral y Público en Radio La Retaguardia. Lo desmintió indignado y ratificó su denuncia contra el ex jefe del Ejército. Dice que Milani decidió hablar porque sabe que cuando si va a declarar, queda detenido.
En el marco de la citación a indagatoria que se impartió para el General César Milani, y antes de que la interposición de un recurso judicial lo salvara, otra vez, de llegar a esta instancia, el militar sospechado por delitos de lesa humanidad dio una entrevista telefónica en el programa radial de Daniel Tognetti y Raúl Kollman en Radio Del Plata en la que intentó limpiar su nombre acerca de la implicancia en los crímenes de los que se lo acusa.  (Por La Retaguardia)

-César Milani: Que me vincule o pruebe mi intervención en la mencionada acta de baja. El acta original no existe, esto es una fotocopia con una firma. Me preguntan si la hice o no, y no lo sé. Quiero pedir la pericia caligráfica, pero de cualquier manera quiero decirles que el acta de deserción era un simple trámite administrativo donde se asentaba que un soldado había desertado. Lo hice a cuarenta kilómetros del lugar donde se produjeron los hechos y aproximadamente diez días posteriores. Algo más: yo no recuerdo haber intervenido en dicha acta pero no descarto que la pueda haber hecho. Vuelvo a repetir, ¿en qué me involucra esto con el hecho del soldado Ledo? 

-Raúl Kollman: Si uno firma el expediente diciendo que desertó cuando en realidad lo mataron, es encubrir.

-CM: Perdón, ustedes dicen que lo mataron, a mí no me consta absolutamente.

-RK: Pero está desaparecido, General...

-CM: Vuelvo a repetir (SIC). Esto se produjo el 17 de junio y yo el acta lo hice a fines de ese mes a cuarenta kilómetros del lugar, si lo hice.

Milani intentó despegarse de las acusaciones sobre su participación en la desaparición de Alberto Agapito Ledo. Sin embargo, más tarde admitiría que podría haber firmado el acta de deserción que en realidad encubrió el secuestro, aunque dijo que no lo recuerda. Todo transcurrió con su abogada en el estudio, acompañando a los periodistas.
Para Alfredo Olivera, Milani decidió "hablar por una razón muy simple y es que sabe que cuando declare va a quedar detenido. Entonces aprovecha esta oportunidad y le da la entrevista a Tognetti para justificar la chicana que iba a hacer para no presentarse a declarar. Esa es la primera razón por la que no se va a presentar en mi causa. En el expediente, en el que declaran todos mis hermanos, está la actuación del fiscal Alberto Lozada de la Cámara de Apelaciones de Córdoba y es una pieza íntegra. Hay suficientes elementos, le dice al juez, para que impute a Milani porque hay pruebas para ello", aseguró Olivera, que sostiene que con muchas menos pruebas hay gente detenida en La Rioja y en Córdoba cumpliendo condena. "Entonces, sabe perfectamente Milani que él va a quedar detenido. Cuando yo digo que yo conozco su desvergüenza desde hace muchos años es porque desde el '79, cuando por primera vez lo denunció ante la justicia federal en la causa donde yo estoy involucrado que se llama Vergara y otros. En la causa, el juez federal de La Rioja Roberto Catalán, juez de la dictadura, va al penal de La Plata, a la unidad 9 donde estábamos detenidos, y nos dice que por fin ya podíamos denunciar apremios ilegales", explicó. En esa oportunidad, contó Olivera, "yo declaro los hostigamientos recibidos de Milani en esa causa y cuento que estuvo presente en todo momento durante mi declaración en el juzgado federal. En función de eso, Catalán en septiembre de ese año lo cita a Milani a declarar por mi declaración. Es decir, no es algo nuevo, él ya declaró con un juez de la dictadura. No hay una complicidad, una maraña mediática, judicial y de los servicios de inteligencia", aseguró.

Milani: El señor Olivera habla de un Teniente, yo no era Teniente sino Subteniente. Algún medio de comunicación dijo que tenía 31 años, yo nunca aparenté mayor edad de la que tenía, tenía 21 años. En ese contexto, Olivera menciona que alguien fue a detener al padre, nada más. Después empezó a agregar el tema de los tormentos, etcétera. Bueno, yo no estuve en el lugar de los hechos. Llama la atención que el propio Olivera, en un libro sobre derechos humanos de La Rioja, menciona a los supuestos responsables de la violación a los derechos humanos. A pesar de que él habla de un Teniente Milani, después, en la carátula del libro, cuando menciona a los responsables, a mí no me nombra. Dice que se olvidó. También se olvidó durante cuarenta años de querellar.

"En el año '79 yo hice esta declaración en la causa donde estaba detenido. Él estaba, en ese momento, en Entre Ríos. Fue citado por el juez y declaró. No puede decir que recién lo involucro ahora. Además, yo no dije nunca que tenía 31 años. Jamás dije eso. Yo sé que tiene uno o dos más que yo. Yo tenía 21, no él, cuando me detienen seguramente tenía 22 porque es de la clase 54 y yo de la clase 55. No podemos tener la misma edad. Eso es falso. Yo informé que era un joven alto, rubio, con una apariencia de los soldados nazis. Eso dije alguna vez para algún medio de comunicación", aclaró Olivera. "Por otra parte -aseguró- yo no escribí ningún libro. En el año '84, Menem creó una Comisión Provincial de Derechos Humanos para evaluar las violaciones a los derechos humanos durante la dictadura militar. Su función era similar a la CONADEP. De esa Comisión yo fui secretario de actuación. El papel protagónico, por supuesto, lo tenían abogados, médicos, sacerdotes, profesores. Diez miembros la integraron y dos secretarios. Tomábamos declaraciones de la gente que se presentaba a denunciar los apremios ilegales. Ese documento va a tener una parte, un complemento final, que dice 'personas mencionadas en las declaraciones'. Es la parte final, un documento final. Allí se deslizó que no está el nombre de Milani. No lo dice, como no dice otros nombres. De ninguna manera ese pedacito que es un complemento del libro Nunca Más riojano objeta el testimonio que está claro", señaló. Por otra parte, Olivera sostiene que, cuando Milani dijo que no estaba en la provincia, sí estaba, y lo acredita su legajo: "Está en la justicia y nos lo han entregado, está especificado que él estaba de guardia el día que hizo el allanamiento en la casa de mi padre, donde se lo llevó detenido. Más aún, digo, horas después, dice el legajo personal, fue arrestado por no haberse presentado al oficial superior para dar las novedades por encontrarse en el Casino de Oficiales. Está perfectamente clara su participación. Lo que dice son soberanas mentiras. A esta altura estoy acostumbrado", lamentó. Además, amplió Olivera: "En 1984 yo hago mi propia declaración de la Comisión Provincial de Derechos Humanos. En ese testimonio lo vuelvo a mencionar. Lo ratifiqué en 1986. El juez se declaró incompetente y envió los originales de la Comisión, los testimonios, al Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas y una copia al juzgado federal. Desde ese entonces dormía en el juzgado en virtud de las leyes de punto final y obediencia debida. En la denuncia de 1979 también se declara incompetente el juez federal, el mismo que nos incentivó a denunciar los apremios ilegales. Es decir que también eso pasó a la justicia militar. En el mismo año, de la justicia militar un coronel o alguien de alto rango me pidió que ratifique o rectifique mi denuncia de apremios ilegales y yo la ratifiqué", concluyó.
El contragolpe mediático de Milani es todo un síntoma. Para alguien que siempre cultivó el perfil bajo y se negó a referirse a sus causas judiciales, haber salido a dar una larga entrevista, aun cuando le repreguntaron poco, parece una señal de debilidad, una muestra de preocupación, o ambas cosas a la vez.

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