9 jul. 2016


Prostitución, connivencia entre fiolos, Policía y Estado para sostener un gran negocio cuya mercancía son los cuerpos. La propaganda invade el espacio público con papelitos que en muchas ocasiones son quitados sistemáticamente como acción política abolicionista. La Retaguardia entrevistó a Gabriela Ríos, integrante de ATE y de CAPOMA, en el programa que dio el nombre a este medio, conducido por Eugenia Otero y Fernando Tebele. (Por La Retaguardia)

Constitución, Once y Flores son los tres principales lugares de CABA donde se concentra el mercado de la prostitución. En Plaza Flores, cada esquina tiene su "protector", "fijate que estos fiolos no solamente están pendientes del cuidado de su ingreso por cada pibe, piba o persona trans que está laburando de prostituto o prostituta, sino que también están pendientes de toda situación que pasa alrededor de la plaza", contó Gabriela Ríos, tras haber sido amenazada por un patovica mientras quitaba los papelitos de la parada del 134 que la llevaba a su laburo.
El hecho ocurrió el miércoles pasado. "Desde hace muchísimos años vengo sacando los papelitos con teléfonos de chicas, departamentos privados, cabaret, como forma de contribuir a que no haya clientes ni trata en estos lugares; nunca me sucedió nada, pero esta vez, me increpó un tipo encapuchado al que no se le podía ver casi la cara, sólo los ojos. Me dijo que no haga eso, y que si lo hacía iba a terminal mal. Me di vuelta para preguntarle qué me estaba diciendo, y volvió a amenazarme: 'Te veo siempre por acá, dejá de hacerlo si no querés que te pase nada'". A Ríos la referencia le resultó llamativa porque "es cierto que por lo menos dos o tres veces por semana paso por la plaza para tomar el colectivo, y veo siempre a las chicas parando autos y a estos tipos fisgoneando y mirando alrededor. Siempre saco los papelitos de esta parada. Hoy recibí una apretada con el aval además de la Metropolitana, cuando uno se bajó del patrullero y vino directo a pedirme documentos cuando se me cayeron algunos papelitos al piso".
Antes con la Policía Federal y ahora con la Metropolitana, desde hace mucho ocurre esto, y si bien un sector brega por reglamentar la prostitución como un trabajo, podría considerarse necesario estar organizadas para evitar la violencia policial y las contravenciones, pero no para salvaguardar un supuesto cuentapropismo cuando el fiolo y la policía son actores inseparables de las prostitutas, "nadie elige ser puta, no hay un trabajo de puta de manera autónoma, siempre hay alguien detrás. Lo quieras o no, te traten peor o mejor".
"Tenemos un Estado proxeneta que avala con todo el aparato represivo para apañar lo que está pasando con el tema de la prostitución, que de alguna forma conlleva la red de trata", explicó Ríos. Para la Metropolitana, la militante estaba ensuciando la vía pública e intentó amedrentarla pidiéndole documentos, "la situación fue totalmente absurda, y les señalé al tipo diciéndoles que le pidan los documentos a él que me estaba amenazando. Me respondieron 'a él no, porque es del barrio, lo vemos siempre'. Es evidente la connivencia entre fiolos, Metropolitana y Estado proxeneta".
Sin mayor resistencia, cuando el colectivo paró, "me cagué de risa de la cana, del tipo, me subí  y fui a laburar. Dos personas subieron conmigo y me contaron que siempre ven a este encapuchado, pero no les llamaba la atención hasta ahora cuando comprobaron que rondaba habitualmente porque estataba detrás de algo. Hay que visibilizar estas cosas, mi error fue quizás haberlo hecho sola, pero sale naturalmente. Reaccionás porque te toca en lo más íntimo. Hay que cuidarse un poco más, pero no dejar de hacerlo".
Cuando hay ausencia de derechos es imprescindible estar organizadas, "desde aproximadamente el año 2000, muchas mujeres que estaban laburando de prostitutas se fueron constituyendo en organizaciones para tener algún tipo de derechos. Impulsada años antes por la CTA, surgió AMMAR, su objetivo siempre fue brindar testimonios; ahora creo que se les fue de las manos esto de visibilizar el trabajo de puta como tal. Trabajo digno no es el de prostituta. Nosotros no avalamos la prostitución como trabajo. Fue vergonzoso ver a muchos diputados, no fue sólo Pablo Ferreyra, sacándose la foto con la boleta de lo que hicieron o no hicieron. El Estado debería estar detrás de cada hombre, cada mujer, cada travesti, para fomentar una inclusión laboral real".
Como lo grafica Sonia Sánchez respecto de las intenciones de regular institucionalmente la prostitución: "¿Qué tipo de jubilación tendrán las prostitutas?, o ¿después de cuántos 'boca', 'vagina' y 'ano' podrían finalizar sus años de puta".

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