8 ago. 2016


A propósito de la muerte del sindicalista histórico Raimundo Ongaro, ocurrida la semana pasada, el miembro del EDI (Economistas de Izquierda) dialogó con el Programa Otras Voces, Otras Propuestas en Radio La Retaguardia. Recordó el recorrido político del militante, su fortalezas y sus contradicciones. (Por La Retaguardia)

“Ongaro fue parte de la historia de la clase obrera que está grabada con tinta imborrable, no solo para la clase obrera en sí, sino también para las historias personales de cada uno de los que tuvimos el honor de participar en aquella experiencia. Ongaro era dirigente de la Federación Gráfica Bonaerense, estaba en una corriente totalmente enfrentada con las corrientes participacionistas y colaboracionistas que encaban Vandor, por un lado, Rucci, por el otro. En esa corriente el principal dirigente era Amado Olmos, que había fallecido poco tiempo antes en un accidente de auto. La CGT de los Argentinos es producto de una fractura”, declaró Lucita. “En el Congreso Normalizador en marzo de 1968, bajo la dictadura de Onganía, donde los militares, haciendo una serie de articularios jurídicos, desconocieron las resoluciones de ese congreso y les dieron todo el poder a los burócratas. Una serie de gremios, encabezados por la Federación Gráfica, se abrieron, ese fue el acto fundacional de la CGT de los Argentinos, una experiencia extraordinaria. Después vino el mensaje de la CGT de los Argentinos a los trabajadores y al pueblo argentino, que se conoce como el Programa del 1 de Mayo, que fue escrito por la pluma inigualable de Rodolfo Walsh”, recordó el militante. Fue así como salió el primer número del boletín de la CGT de Los Argentinos, “donde estaban Pajarito García Lupo, Horacio Verbitsky, y el diseño gráfico era de Oso Smoje. A mí me tocó estar en el equipo. Armábamos los el periódico y nos llenábamos los dedos de tinta, porque el periódico era muy bueno, las plumas eran excelentes, pero la impresión era malísima. La CGT de los Argentinos cubrió un espacio de lucha y esperanza muy importantes”. La organización contenía a todos aquellos que eran delegados o integrantes de comisiones internas antiburocráticas y no eran considerados por sus sindicatos. “Ahí también convivíamos peronistas revolucionarios, socialcristianos, radicales consecuentes, los que integrábamos la izquierda clasista en aquella. Había disputas políticas como en todos lados, pero en un clima de fraternidad y no sectarismo como no he vuelto a conocer. No volvió a haber un periódico de la calidad de aquel”, aseguró.
Lucita contó cuáles eran los gremios que integraban la CGT de Los Argentinos: “Aparte de los gráficos, que era el gremio menor, pero con gran tradición en la historia de nuestra clase obrera, estaban los portuarios, que dieron una lucha muy fuerte;la Unión Ferroviaria, comandada por Lorenzo Pepe por el peronismo, Víctor Vázquez por el comunismo y Antonio Scipione por el radicalismo —eso te da una idea de la pluralidad que había—; los telefónicos, con Julio Guillán; el sindicato de la publicidad y, sobre todo, muchas seccionales del interior del país”, informó. “Normalmente, cuando hay épocas de crisis agudas y que las burocracias sindicales centrales no responden, el protagonismo lo tienen la seccionales de la CGT del interior, que fue lo que pasó con el surgimiento de Ubaldini (Ubaldini se apoyaba fuertemente en las seccionales del interior). La resistencia siempre aparece por las seccionales del interior, que son menos burocráticas que las burocracias centrales”, analizó.
Rememorando la incidencia que tuvo el gremio en el Cordobazo, Lucita contó: “Raimundo, Agustín Tosco, René Salamanca, el Gringo Massera, el Cabezón Suffi, el Goyo Flores y otros formaron parte de una camada de dirigentes que expresaron cabalmente el clima de época en la clase obrera de aquellos años. Fue una experiencia que queda grabada definitivamente.
No podría negarse que Ongaro experimentó un giro a la derecha inusitado, Lucita analizó el hecho: “Yo tengo un gran respeto por su figura y respeto de aquella época. Ahora, él tenía, como todo peronista de origen popular que se precie de tal, un discurso para la izquierda que rápidamente lo podía virar hacia el centro según los interlocutores. Él tuvo golpes muy duros, como el asesinato de su hijo por la Triple A y el exilio, y cuando regresó, ya no era el mismo. El primer indicio lo tuvimos cuando un grupo lo recibimos en Ezeiza; dio un discurso de reencuentro bien encendido, como siempre, e hizo una serie de afirmaciones muy favorables a Augusto Timoteo Vandor”, señaló. Lucita asegura que la sorpresa fue generalizada, “porque justamente él había sido el principal dirigente nacional que se opuso al vandorismo en aquellos años. A partir de ahí, con el paso del tiempo fuimos viendo que él viraba en sus concepciones. Incluso, estoy escribiendo un artículo rememorando esto: ‘Hoy he vuelto a la gráfica’. Creo que desde el 85 no volví nunca más a la Federación Gráfica Bonaerense; hoy volví porque quería despedirlo”, aseguró. “Él fue variando a tal punto que en la época del menemismo apoyó los indultos. Para muchos de nosotros ese fue un punto de quiebre inexcusable, a partir de allí no tuvimos más relación. Pero nada de eso borra lo que fue en aquel momento. Me siento muy honrado de haber participado con Raimundo en aquella época”, rescató.


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