6 oct. 2016



Dos chicos integrantes del Colectivo La Poderosa fueron interceptados y hostigados el sábado por la Policía Federal en la villa 21, donde viven. Tuvieron "suerte" y los dejaron ir luego de una violenta requisa. Pocos pasos más adelante se presentaron tres camionetas de Prefectura de las que bajaron entre diez y doce prefectos que comenzaron una seguidilla de torturas, violencia, golpizas y amenazas que durarían tres horas y transcurrirían, principalmente, a la vera del Riachuelo. Los dos chicos, Iván y Ezequiel, consiguieron luego de hacer la denuncia que siete de los responsables fueran detenidos. Este martes, luego de que Iván fuera a C5N a relatar el suceso, al llegar a su barrio fue nuevamente agredido por un prefecto que lo corrió hasta su casa intentando sacar el arma. Un integrante del colectivo La Garganta Poderoda dialogó, en Radio La Retaguardia, con Luis Angió y Rosaura Barletta durante el programa Otras Voces, Otras Propuestas. Convocan a una conferencia de prensa para hoy a las 17 en Osvaldo Cruz e Iguazú. (Por La Retaguardia)

Foto: los prefectos responsables del último ataque, el martes por la noche


“El sábado pasado, Ezequiel, que tiene 15 años y nació en la villa 21 donde vive, fue a visitar a su abuela. Estaba volviendo a las once de la noche cuando lo paró un auto de la Policía Federal para hacerle una requisa en los términos que sabemos se hace una requisa en los barrios. No le encontraron absolutamente nada. Lo pararon porque tenía un camperón y él no puede tener ese camperón, ¿cómo se lo compró? Le sacaron el celular, la campera y justo volvía Iván que es otro compañero nuestro, de 18 años y vive enfrente de la Casa de la Cultura donde lo estaban deteniendo a Ezequiel. Cuando Iván se acerca, automáticamente lo agarran del pelo, lo ponen contra la pared, modulan para llamar a Prefectura”, relató el militante. Además, el integrante de La Poderosa (suelen no dar sus nombres durante las entrevistas) puso énfasis en el desconcierto de los chicos: “No entendían nada. Ezequiel les preguntaba por qué, si no le habían encontrado nada y, si sospechaban de él, por qué agarraban también a Iván. Llamaron a Prefectura y vinieron tres autos. El primer prefecto le pegó una trompada a Iván directamente. Ezequiel se dio vuelta, lo agarraron, lo metieron en el auto, después lo subieron a Iván también y se los llevaron a la garita que tienen en la villa 21, en el medio del barrio, en el cruce de las calles Iguazú y Osvaldo Cruz. Esa misma garita fue la que casualmente no escuchó tres horas de tiroteo con armas de guerra el día que lo mataron a Kevin. Los metieron adentro, les pegaron y los verduguearon como siempre y al rato los encapucharon para subirlos de vuelta a un móvil diciendo que los iban a pasear por todas las garitas de Prefectura”, explicó. Sobre este punto se detuvo: “Esa es una buena síntesis de que nunca es un uniformado que está loco. Ellos disponían de todas las garitas para llevarlos a pegarles. En el medio de eso, decían que mejor tal vez los tiraban en el puente para que se divierta un rato gendarmería. La alternativa que nos dan ahora para resguardarlos es que les pongan otra fuerza a cuidar la puerta de la casa como si eso fuera posible”.

La tortura

“Los subieron al auto y no los llevaron a otra garita, los llevaron al Riachuelo, a la vera, se llama el Camino de Sirga. Los bajaron ahí, los esposaron a un palo en el piso, los obligaron a hacer flexiones de brazos, les empezaron saltar arriba de la espalda mientras escuchaban música y tiraban tiros al aire. Después los obligaron a hacer sentadillas y les pegaron con el machete en la cabeza, les quemaron las piernas con los cigarrillos, les pusieron el revólver en la nuca y los obligaron a rezar el padre nuestro frente a la parroquia Caacupé para que no los mataran”, denunció el militante de La Poderosa. “Después de tres horas de torturas con simulacros de fusilamiento literales porque les daban para elegir si les gatillaban en una pierna, en el pecho o en la cabeza con un arma que no tenía balas mientras otra con la que sí tenían tiraban tiros al aire. Finalmente los encañonaron en la espalda, les dijeron que corrieran rápido porque si no los mataban”, contó.

El después

“Corrieron rápido, estuvieron en su casa dos días en los que no publicamos nada y no sabíamos si íbamos a publicar algo porque se los llevaron de la puerta de su casa. Estaban muy asustados y finalmente se decidieron a ir a declarar a la fiscalía de Pompeya y mientras Ezequiel declaraba e Iván esperaba afuera pasa caminando de civil uno de los prefectos que lo había torturado. A Iván esto le parece, pero lo confirma cuando sale Ezequiel y él también lo reconoce. Así informó al fiscal que ahí afuera había uno. El fiscal no lo podía creer, era un tipo de civil afuera, resultó que sí era un prefecto y que sí patrullaba esa zona ese día a esa hora”, reveló el integrante del colectivo. “El nivel de contundencia de los argumentos y las marcas en el cuerpo que ellos tenían llevó a que el fiscal (Marcelo) Munilla Lacasa -no es un amigo de nosotros ni un santo de nuestra devoción, es el responsable del caso Carrera y también del caso Kevin- dictó la orden de detención en ese mismo momento y allí detuvieron a Leandro Antúnez. Al día siguiente detuvieron a los dos que patrullaban con él y unas horas más tarde se entregaron cuatro prefectos más que reconocían haber sido parte de eso que la justicia caratuló como lesiones, robo y tortura psicológica”, destacó.

La contundencia

“Lo que pasa con este caso, Iván, el más grande y el que se puso al hombro la denuncia, lo repite todo el tiempo: él hace esto porque le pasó muchísimas veces y les pasa todos los días a muchísimos de sus amigos. Lo que tiene este caso como fue el de los chicos baleados de la murga o el caso de Kevin, es que como las víctimas son niños tan pequeños, los medios de comunicación que habitualmente se ocupan de tergiversar el debate para que terminemos discutiendo si la chica que violaron tenía pollera corta o el chico que torturaron tenía un porro en el bolsillo ni siquiera tienen esa alternativa”, consideró y aclaró: “Por supuesto que nada justificaría semejante atrocidad, pero lamentablemente en la balanza de los medios de comunicación eso termina incidiendo, este caso es tan contundente y refleja tan gráficamente lo que viven los chicos en los barrios todos los días que de alguna manera seguramente se volverá una bandera sobre la que nosotros queremos empezar a escribir formalmente el control popular de las Fuerzas de Seguridad que venimos ejerciendo en Zabaleta. Al día siguiente de las torturas Patricia Bullrich anunció una nueva oficina en el ministerio de Seguridad que se ocuparía de regular el accionar de las fuerzas federales. Es decir que regularía a las fuerzas federales el propio ministerio de Seguridad y esta es la mierda que venimos comiendo hace cincuenta años”, denunció el integrante del colectivo La Poderosa.

Entregarse como estrategia

“Con respecto a la decisión de entregarse de los últimos cuatro prefectos, todos pensamos que era raro y que tendría que ver con una estrategia de la defensa. La buena noticia es que ayer pensaban que iban a ser excarcelados seguro y se lo negaron a los siete. El juzgado aparentemente tiene muchos elementos, todavía no tuvieron acceso a la causa directa los abogados pero el secretario del juzgado tiene información de que avanza contundentemente”, destacó el integrante de La Poderosa. Para el militante, “políticamente pueden haber recibido algún tipo de presión de arriba para descomprimir el peso mediático pero estamos lejísimo de que se pueda parecer en algo a algún nivel de conciencia o justicia social cuando los principales diarios ni siquiera le dedicaron una línea a un chico de 15 años que tiene todo el cuerpo mancillado por torturas evidentes y en un caso en el que el fiscal ya dictaminó que se trata de eso. Patricia Bullrich ni siquiera hizo alusión al caso en ningún lugar y Avruj tampoco ¿De qué trabajás si sos secretario de Derechos Humanos y durante diez días posteriores a que se conociera públicamente y que la legislatura de la ciudad de Buenos Aires votara un repudio unánime el día después de que Gils Carbó lo convocara y hasta Dilma Rousseff se refiriera al tema? ¿Eso no es incumplimiento de los deberes de funcionario público?”, interrogó. “¿De qué se supone que trabaja el secretario de Derechos Humanos si no está ahí? Seguramente de lo mismo que trabajaba Kibo Carlotto cuando Familiares y amigos de Luciano Arruga acampaban en la puerta del ex destacamento”, recordó.

Cambio de gestión

“Somos claros en eso. Sin dudas hay un recrudecimiento. No es que habíamos resuelto el problema de las Fuerzas, la situación era una mierda y ahora es una tremenda mierda. Hay una luz verde ahí, no sé quién la prendió, pero hay un aire de que hacen lo que se les canta las pelotas todos los días. Una semana antes de esto nosotros logramos desplazar de la Plaza Kevin a todos los gendarmes que tenían en posición porque los filmamos enfrente de mi casa saliendo en filita india siete efectivos de la casa de un vecino al que acababan de cagar a trompadas adentro de su casa como si fuera un espacio público”, denunció. Además, el militante agregó: “Cuando los pibes cuentan cómo los torturaron, dejan de lado un montón de cosas que ellos consideran habituales, que si tuviéramos oportunidad de contarlas en estos programas en los que se indignan por todo quedarían con la mandíbula rebotando en el piso. Esas prácticas que históricamente estuvieron en el barrio porque el armado de causa, el verdugueo, el allanamiento sin orden, la liberación de zona, que requisen para llevarse drogas, todo eso que siempre sucedió, ahora sucede peor que nunca. Con un nivel de anarquía que no lo es, es organización”.

Intratables

“Hace un par de horas, lo anunciamos ni bien sucedió porque sentimos mucha bronca, nos llamaron de Intratables. Nosotros tratamos de atender a todos los medios posibles de todas las formas posibles. El productor nos dijo que llamaba porque les llegó el dato de una mujer llamada Aurora que en la manzana 55 denunció que un sicario mató a un chico que consumía droga... Le pregunté: '¿Me estás hablando en serio? ¿No te enteraste de que torturaron a dos compañeros hace diez días y estamos esperando que se hagan eco?'. La respuesta fue: 'Sí, pero nosotros ahora queríamos contar este caso. Nos enteramos, pero cada programa tiene su agenda y define su contenido'. Entonces, le dijimos que si no le importaba hablar de las torturas de nuestros compañeros no nos llamara más”, recordó el integrante de La Poderosa.
Al momento de esta charla, Ivan llegaba a C5N. El apriete posterior es otra historia... pero en realidad es la misma.

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