20 oct. 2016


La multitudinaria marcha del 19 de octubre demuestra la capacidad de organización, lucha y convocatoria de las mujeres en la búsqueda de apropiación de sentidos en cuestiones básicas como los derechos humanos, la libertad y vivir sin violencia. Hubo repercusión internacional y la marcha que incluyó paro, ocupó gran parte de la agenda mediática de los medios alternativos y también de los tradicionales. (Por Gabriela Barro Gil para La Retaguardia)

Foto: Gala Abramovich

El fin de semana largo de octubre se llevó a cabo el 31º Encuentro Nacional de Mujeres en la Argentina, este año con sede en Rosario. Durante la histórica marcha que se realizó al caer la tarde de la segunda jornada de talleres y actividades político-culturales, Lucía Pérez, una niña de 16 años, era violada, empalada y asesinada en Mar del Plata. Un maltrato brutal, con tres hombres implicados hasta ahora.
A raíz de este ataque feroz cargado de violencia indescriptible, las organizaciones dejaron de lado por algún tiempo la discusión respecto de la próxima sede y su modo de elección, para poner la energía de lucha en la convocatoria a paro y huelga nacional de mujeres llevada a cabo el miércoles 19 de octubre.
Treinta y un años de generar sororidad, vinculaciones y consensos estratégicos no pueden ser irgnorados cuando en el lapso de horas de sugerir la propuesta de una Huelga Nacional de Mujeres, su organización, lugar de reuniones y la difusión en medios alternativos y populares fue resuelto en una semana, así como la Marcha que acompañó al paro del mediodía. Acciones rápidas y urgentes realizadas en el marco del #NiUnaMenos.
El miércoles pasado, las mujeres paramos de 13 a 14 horas en nuestros lugares de trabajo visibles y en los invisibles, aquellos que nos enrolan en lugares de control cotidiano a través de determinadas tareas típicamente femeninas. Paramos también como símbolo de lucha. Como rechazo a la violencia patriarcal que viene acompañada de complicidades institucionales tales como la inacción o la acción misógina de la Justicia; encubrimientos policiales; ausencia de perspectiva de género en el tratamiento y contención de las mujeres, lesbianas, trans o travestis maltratadas y asesinadas. Lo hicimos por manifestar nuestro rechazo a los abortos penalizados y por las muertes de miles de mujeres pobres que acuden a abortar en condiciones precarias de salud aun ejerciendo su justo derecho de decidir sobre sus cuerpas.
Y vuelvo a hablar de sororidad, porque en el marco de una historia de continuidades y luchas  feministas es que las estrategias para interpelar a una sociedad cada vez más comprometida en este reclamo varían de acuerdo al contexto, de acuerdo a las necesidades y de acuerdo a un modo de construir colectivo.
Y es esta sororidad la que se caminó sobre todo en la marcha del #NiUnaMenos, #VivasNosQueremos, sumergidas bajo paraguas, pisando charcos que salpicaban miradas cómplices de mujeres diversas que vamos aprendiendo a confiar en los compañeros varones quienes a nuestro lado socavan los cimientos del sistema patriarcal perverso y legitimador de desigualdades en desmedro de toda figura de mujer, sin biologisismos.
Y quizás también fue esta sororidad militante la que me facilitó cruzar la mirada con tres mujeres, tres generaciones marchando juntas e intentando encontrar quien las escuche en su reclamo por el femicidio de Alejandra Duarte, en Corrientes. Estela, Natalín y Fiorella, madre, hija y nieta, hablaron para La Retaguardia y remarcaron cómo "los medios hegemónicos no divulgan los miles de mujeres desaparecidas, violadas y femicidios, además del maltrato contra las mujeres en todos los ámbitos que ocurre en las provincias; en Buenos Aires no se enteran de lo que pasa allí. Por eso estamos acá, para representar a las mujeres que no salen en la tele". Estela, la madre, quien se definió "independiente en todos sus aspectos político y social", remarcó estar en la marcha alentando por "Justicia para Alejandra Duarte, horrible femicidio al ser quemada viva, y Justicia por Sandra Silguero, golpeada por su marido durante años y asesinada el año pasado con 51 puñaladas". En la despedida, Estela afirmó haber estado segura de encontrar eco de sus reclamos en esta marcha, compromiso asumido por quien firma esta nota y por este medio alternativo, a través del que se reproducen las demandas y tienen voz quienes las viven y las problematizan.

Poder de movilización


La marcha desde adentro
(Lucía Barro Gil)
Dos marchas convocadas por el movimiento de mujeres en el lapso de 10 días, una fue la tradicional, histórica y con cada año mayor concurrencia entre organizaciones, partidos y personas independientes: la del ENM; y la otra, autoconvocada -también- como #NiUnaMenos, debido a la brutal tortura, violación y muerte de Lucía; más los 19 asesinatos ocurridos sólo en octubre.
¿En el lapso de10 días?, o años de lucha previa que se entretejen en un hilo de historia "peinado a contrapelo". Decir "en el marco de" resulta acotado y enmarcado, porque tampoco hablamos de dos marchas. Los feminismos populares han construido redes de articulación  mundial en esta búsqueda de estrategias de lucha, y uno de los frutos es la reacción mundial ante un solo grito, multiplicado en miles de convocatorias y reclamos como ocurrió el miércoles. La dimensión de semejante respuesta, en 10 días, puede costar visualizarla cuando sabemos que una de las batallas es reconocernos a las mujeres como sujetos activos de la historia.
Minutos antes de la marcha de cierre del Encuentro en Rosario, una lúcida militante del movimiento feminista, Celina Rodríguez, integrante del Frente Popular Darío Santillán Corriente Nacional y de la Cátedra Libre Virginia Bolten, originada en la Universidad de La Plata, se refirió a los ENM como imposible de explicarlos en pocas palabras: "Son muchísimas cosas. Significa coherencia, significa muchos años sin rompernos, significa continuidades, significa que hemos pasado por distintos conceptos sociales ¡Imaginate las cosas que han pasado en nuestro país en los ultimos 31 años! Hubo un primer Encuentro -en 1986- que surgió con la recuperación de la democracia; poco tiempo después, con 1000 personas, en Capital Federal; y hemos llegado hasta acá. Pasamos el 2001, pasamos toda la lucha del movimiento piquetero, pasamos lo de Darío y Maxi, pasamos el gobierno menemista, pasamos de todo lo que significaron tantos gobiernos que tuvimos, pasamos la década kirhcnerista, atravesamos ahora una etapa mala, digamos, para el punto de vista del concepto social, y sin embargo hoy, en Rosario, hay 75 mil mujeres".
"En su mayoría han venido con organizaciones sociales que trabajan en su interior el tema del feminismo y el movimiento de mujeres; y muchas otras han venido de forma independiente, o invitadas, o acompañando a amigas. Eso es realmente un gran logro en la lucha popular", agregó Celina con relación a la diversidad política que caracteriza la participación de cada Encuentro.
En cuanto a la masividad, hizo referencia a otra gran marcha: "El otro día les decía a un compañero y a una compañera que la marcha del Encuentro, para nosotras, es como la marcha del 24 de Marzo. Porque estamos repudiando lo que pasó con la dictadura militar desde hace 40 años, y porque la marcha del 24 también ha sido un movimiento de derechos humanos heterogéneo y continúa siendo masivo. Soy de la zona de La Plata -aclaró- y hace poco hemos tenido una lucha importante en cuanto al genocidio de Etchecolatz, a quien querían darle la prisión domiciliaria. Y en este sentido los derechos humanos nos autoconvocamos y salimos a repudiar en diferentes movidas. Creo que el Encuentro de Mujeres tiene que ver con esa historia, ¿no?", explicó la militante, quien antes de sentarse en el pasto para la entrevista preguntó si había mate, "por supuesto que sí", le dije.
El #NiUnaMenos del miércoles respondió a la inmediatez y al repudio de siempre contra todo tipo de violencia hacia las mujeres; sin embrago, se viene gestando desde el momento mismo en que algunas mujeres decidieron empezar a juntarse para contarse "sus cosas" y encontrar en esa cuerpa colectiva la fuerza y contención que el entorno no brindaba. Mientras esta primera Huelga Nacional de Mujeres en la Argentina se vivió más desde lo personal y simbólico, la marcha bajo la lluvia imparable de Buenos Aires traía los gritos contra femicidios, cuerpas deshechadas, control reproductivo, negocios prostituyentes, aborto legal, travesticidios ("las muertes más invisibilizadas", dijo Violeta Alegre, de la Colectiva Lohana Berkins), discriminación laboral.
Un dato curioso lo proporcionaron los videos instructivos que Mujeres en Lucha, del Movimiento Popular la Dignidad, hicieron circular referidos a cómo fabricarte un piloto con una bolsa de consorcio.

Las mujeres y... los varones

Entre marcha y marchas, el movimiento de mujeres es un cuerpo político de resistencia y búsqueda de estrategias a través del debate. Precisamente, el feminismo trata de eso, de cómo encontrar el modo de interpelar los mandatos a través de los cuales naturalizamos desigualdades. Cómo desmontar conceptos, valores y significados incrustados en nuestros pensamientos. En esta lucha, muchos varones van construyendo lazos sororos.
En cuanto a la presencia de ellos en los Encuentros, hay que recordar que son de Mujeres, pero el debate se ha iniciado, y al respecto Celina lo explicó así: "Mirá, nosotras decimos que hay que respetar las lógicas que tiene el ENM hasta ahora, que nos ha dado más o menos buenos resultados y la posibilidad de seguirla. Los varones en los talleres, la verdad es que yo no lo veo para nada, me parece que se perdería la posibilidad intimista que se da en estas instancias, esta cosa de lo personal es político", dijo. "Los talleres también son de posiciones políticas feministas a la vez que intercambio desde lo personal. Nos parece que con sus presencias allí, habría alguna posibilidad de que la palabra fuese coartada desde algún lugar", aunque aclaró que "eso no significa que no participen del Encuentro, porque no son sólo los talleres, es lo anterior, mucha cosa previa, muchos meses de trabajo, donde muchos compañeros pueden participar así como en la marcha". A su vez, recordó cuando algunas feministas históricas, sobre todo, no veían la presencia de las compañeras travestis y transexuales. Fueron muchos años de debate; la presencia de Lohana Berkins marcó un antes y un después. Ella vino a los ENM a dar el debate -muchos años antes de que saliera el matrimonio igualitario-, y para nosotras fue muy importante porque hoy están en iguales condiciones y trabajamos juntas".
Sebastián, del Espacio de Lucha Teritorial Río Bravo, fue uno de los muchos varones que marchó en la convocatoria del 19/10. Debido a la lluvia nos corrimos bajo un techo cercano al Tortoni, allí recalcó la importancia "de poder dialogar fraternalmente con las compañeras del movimiento de mujeres y poder incorporar a esta lucha a todos los varones, que tenemos mucho para aportar y mucho por romper también; como problematizar acerca de nuestros privilegios y avanzar juntos en esta lucha por un mundo más justo e igualitario".
Muchas mujeres quedaban en la Plaza cantando o escuchando las palabras de cierre y adhesiones de Latinoamérica y otras partes del mundo. Eran ya las 20 horas, aún llovía cuando decidí cerrar esta cobertura al son de "Mujer, escucha, únete a la lucha", que con redoblante mediante, tocaban Las Mostras de Chaca, espacio cooperativista antipatriarcal y anticarcelario. Con relación al ENM, Vanesa dijo que "los varones tienen el resto del año para ser feministas y compañeros. Es un Encuentro de Mujeres, en el que a muchas compañeras de los barrios les cuesta un montón hablar de estos temas, y cuando deciden irse tres días de sus casas y dejar a los violentos que las retienen, van al Encuentro a encontrarse a sí mismas y a compartirse con otras mujeres en su misma situación, por eso no es un espacio para compartir con varones". Y sobre intervenir en esa marcha, "depende la actitud. Si vas a codearte con las compañeras a hacer cordones de seguridad supermachistas, no. O si vas con actitud de dirigir la marcha porque 'Ay, pobrecitas, no se saben organizar', tampoco".

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