26 oct. 2016


El Movimiento Popular La Dignidad disputará en los próximos años parte del poder en un frente electoral que aún no está determinado abiertamente. Lo adelantó el dirigente Julián Bokser en diálogo con Alfredo Grande e Irene Antinori en el programa Sueños Posibles de Radio La Retaguardia. El militante contó, además, cómo surgió la iniciativa del Torneo del Guiso en contraposición con el Torneo Federal del Asado que impulsó el gobierno de Cambiemos. (Por La Retaguardia)

Foto: Torneo del Guiso (Foto: anred.org)

“Hace poco se cumplió un año de la muerte de Tato Pavlovsky y recuerdo una charla que dio en la facultad de Psicología hace diez o doce años, yo era mucho más joven, todavía estaba formándome y buscando un montón de opciones y le pregunté qué era ser de izquierda hoy. Su respuesta fue que ser de izquierda era no ser indiferente ante el hambre. Hoy estamos en una Argentina de hambre, una Argentina de miseria que produce alimentos para 450 millones de personas, pero no le puede dar de comer a los 45 millones que viven acá”, planteó Bokser. Para el militante, “tenemos un gobierno cínico que nos provoca con los derechos humanos, con la salud, con la educación y en este caso con la comida, organizando un impúdico Torneo Federal del Asado. Con esa noticia, entre la bronca y la furia que se fue generando, discutiendo en asambleas, se dio la posibilidad de organizar este Torneo del Guiso paralelo, para mostrar lo que se cocina en los barrios y lo que se come allí”, explicó. “Lo repartimos gratuitamente con el esfuerzo de un montón de compañeras que el día domingo cuando se hizo el asado fueron con sus familias, cocinaron de espaldas al Obelisco y repartieron la comida denunciando el carácter inmoral de este gobierno. Algunos, en discusiones más finitas o de ámbitos académicos o intelectuales, discutimos el carácter ético y no tanto la moral, pero también hay que respetar los distintos tiempos de cada compañero y compañera”, aclaró.
“Nos plantamos una vez más frente al gobierno de Macri, para denunciarlo, para demostrar que tenemos propuestas, para mostrar lo que hacemos, que nos organizamos todos los días en los barrios, en las universidades, en los sindicatos, en algunos lugares con más desarrollo, en otros con menos, pero siempre tratando de generar en el hoy alternativas al modo de vida capitalista de la cultura represora”, dijo en clara referencia al concepto que acuñó y llena de contenido Alfredo Grande.

La capacidad para reaccionar y la incapacidad para accionar

“Lamento esa característica del campo popular, y es producto de la correlación de fuerzas que nos toca vivir en nuestra época. Nosotros venimos de dos derrotas fuertes como son los años '70 y la trágica resolución de la última dictadura cívico militar y el neoliberalismo de los '90. La traición del peronismo y la instalación de un modelo neoliberal del cual todavía estamos pagando las consecuencias, década kirchnerista mediante. Muchas veces nos toca ir a la cola de lo que los malos gobiernos tienen para nosotros. Nos falta como izquierda, como campo popular, como izquierda popular, construir alternativas constituyentes, no solamente destituyentes, no solamente que denuncien, no solamente que reaccionen, sino que también puedan accionar y tener propuestas en todos los ámbitos de la vida incluido el electoral”, adelantó Bokser.
El Movimiento Popular La Dignidad lanzó hace poco menos de un mes una campaña con afiches en la ciudad de Buenos Aires con el recurso de generar intriga con una primera tanda: "Se vienen las hormigas", decía escuetamente. Luego, anunciaron una confluencia local con la organización social del barrio de La Boca, Los Pibes, y el Movimiento Emancipador. Con ellos, seguramente, será el intento electoral.
Bokser tomó la experiencia zapatista que, nunca exenta de sorpresas, anunció que presentarán una candidatura presidencial: “Acaba de salir la noticia de que el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) va a presentar candidato a presidente, no sé qué forma tendrá eso pero muestra un poco lo que ha sido el paso del tiempo en nuestra América (Nota de LR: será una mujer indígena). Para muchos compañeros significa un cimbronazo, otros quizás hemos dado estos debates en los últimos años. En todos los ámbitos de la vida hay que tener propuestas constituyentes, que seduzcan, que enamoren, que convenzan a millones de compatriotas para cambiar la historia de nuestro país y de nuestro continente”, definió. “Es cierto que somos minoritarios, que corremos atrás de las necesidades de nuestro pueblo, que hay hambre, que no hay escuelas, que no hay hospitales. Ese es el mundo en el que vivimos. Parece que Hillary Clinton fuera la mujer del Che Guevara porque enfrente lo tiene a Trump, pero Hillary de izquierda no tiene nada. Digo por si alguien se pierde un poco en esas falsas opciones que nos propone el imperialismo. Por supuesto que es peor Trump, no es que sean lo mismo ni mucho menos, pero estamos entrampados. Hay que seguir, no queda otra”, aseveró. El militante consideró que espacios como La Retaguardia “son las semillas de donde tiene que surgir una nueva sociedad”.
“Para discutir el 2001 está mi voluntad personal y el apoyo de mi organización. Hay debates necesarios. Si me pongo a pensar, me siento, como militante, en algún punto, un hijo del 2001. Si bien yo militaba de antes, el 2001 significó un quiebre para mi generación. Discutir el 2001 puede ser sin duda una necesidad para determinar qué balances hacemos, qué aprendizajes en estos quince años que han pasado qué organizaciones hemos construido, cómo nos encuentra hoy la coyuntura política actual, qué debates se han dado y cuáles no y también, hay toda una generación nueva de militantes de entre 15 y 25 para los cuales el 2001 es poco más que un recuerdo lejano”, planteó. “Muchos se sumaron a la política de la mano de las propuestas más ligadas al kirchnerismo y que ven que eso termina con un tipo transportando bolsos llenos de dólares. Nosotros les tenemos que hablar, también, de que la política no es eso, es otra cosa. Si no, es una generación perdida que se va a la casa”, consideró.

El sistema parlamentario

“No tengo ninguna confianza en este tipo de representatividad y por eso milito en la organización que milito y con las características que tiene, pero también creo que hoy lo electoral, las elecciones, son una trinchera más en la que hay que poner una disputa. Ponerse a disputar y poner una voz. Para mí tienen un carácter táctico y siempre lo van a tener. No es estratégico, la historia de nuestro país no se va a cambiar a través de las urnas, las revoluciones democrático culturales, el modelo boliviano y el modelo venezolano, si hay algo que tenemos que sacar como aprendizaje entre muchas otras cosas de los compañeros que se pusieron al frente de estos procesos en cada uno de los países es que en política no hay punto muerto”, definió Bokser. “Lo que no avanza retrocede. El imperialismo no descansa, la derecha no duerme y aunque haya llegado al gobierno a través de los votos puede que no tenga el poder. Al poder hay que tenerlo construido de antes con órganos de doble poder en los barrios, en los territorios y dar esa disputa una vez que ejercés el control del Estado”, sentenció. En este sentido, Bokser se posicionó: “Yo sigo creyendo que hay que hacerse del poder del Estado. Creo en la existencia de los poderes y de los poderes centralizados que hay que ocupar. No va a ser por las urnas que transformemos la historia pero hay que presentar ahí una disputa como intentamos presentarla en cada uno de los frentes”.

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