17 oct. 2016


Con motivo de la convocatoria al paro nacional de mujeres que se realizará mañana de 13 a 14 y de la movilización desde el Obelisco a Plaza de Mayo de las 17, ambas actividades incentivadas por el femicidio de Lucía Pérez y contra todo tipo de violencia contra las mujeres, por Radio La Retaguardia Alfredo Grande e Irene Antinori dialogaron con la periodista Luciana Peker en Sueños Posibles(Por La Retaguardia)

"Las organizadoras de esta actividad son muchas y es una organización horizontal. Yo soy una de las impulsoras o arengadoras porque creo en este método y creo especialmente en no quedarnos de brazos cruzados. Es cierto que andando puede haber errores y diferencias pero creo en esto. Cuando volvimos del Encuentro Nacional de Mujeres, después lo dije en una entrevista y después escribí una nota que salió en Las 12, cuyo título es 'La CGT toma el té, las mujeres en las calles', la sensación que me dio es que hoy el movimiento de mujeres organizado es el movimiento político más fuerte de la Argentina", sentenció Peker. Para la periodista, "es importante el nivel de quietud de la CGT frente a muchos temas y también frente a la realidad de las mujeres con un desempleo del 10,5% que en un periquete sube a dos dígitos y no está en la agenda ni nombrado. Subir al colectivo y ver a las vecinas de tu edificio pasándose la convocatoria de whatsapp ya es un síntoma muy claro frente a medios de comunicación a nivel masivo; porque yo trabajo en un diario, no quiere decir que no haya lugares donde se pueda decir ni estamos en un momento de censura, pero no estamos representadas en la televisión", denunció. "Me parece que tomar una hora de huelga con todas las complejidades que tiene esto, además de una organización veloz, de idas y vueltas a ver cuál es la mejor forma habla de no quedarnos de brazos cruzados", consideró la periodista especializada en temáticas de género.

El hecho político de Ni una menos

"Hay que tener, en principio, un diagnóstico. Está la vieja pregunta de si ahora hay más violencia o si se ve la violencia que siempre estuvo, yo creo que en estos últimos años se ven y se hablan cosas que siempre estuvieron naturalizadas, pero el diagnóstico es que claramente ahora hay una reacción más violenta, hay una reacción más cruenta. El femicidio de Lucía Pérez es inadmisible, es vomitivo, da asco, da náuseas y eso no es casual. Hay un momento de mayor violencia. Hoy MuMaLá sacó un comunicado que cuenta que en este año en diez meses ya hubo 260 muertes pero, por otro lado, solamente en octubre son 19", informó la periodista. "Es algo inadmisible la cantidad de muertes de mujeres. Cuando vos empezás a denunciar en un país tan movilizado lo que hay que tener en claro por ejemplo en las marchas Ni una menos es que justamente no nacían de un repollo, sino de un movimiento de mujeres organizado, potente, colectivo, no es una cosa que sale sin raíz ni futuro. Sí se levanta una reacción violenta contra eso, por eso el peor de los caminos es quedar a mitad de camino", aseguró y agregó: "No podés no empezar porque no podés tolerar la violencia hacia las mujeres pero si te quedás a mitad de camino no alcanza. No te podés conformar con el gradualismo siendo violencia de género".

Qué funciona

"Hay muchas herramientas para evitar muertes evitables. Por un lado está la violencia en las parejas, que es un poco más parecido a lo que antes se llamaba violencia doméstica y ahí, por ejemplo, creo que hay cosas del Plan Nacional Contra la Violencia que presentó el Consejo Nacional de la Mujer que pueden llegar por lo menos algunos de los crímenes que se dan ahora con las pulseras electrónicas, con los refugios como última salida pero una salida que es necesario buscar y por supuesto la educación sexual integral", señaló. "Otros casos, como el de Lucía o el de Chiara el año pasado son casos de pibas muy jóvenes que son realidades distintas y hay que ayudar de distintas maneras. En el caso de Lucía específicamente estamos hablando de connivencia policial y política", aseguró.

El final del camino

Para Peker, "no sólo no sabemos cuál es el final del camino sino que además los caminos van variando y hay que estar muy despiertas y lúcidas para darse cuenta de las dinámicas. Creo que hace años hubo pioneras, hubo discursos que tenían llegada más chica y otros que el 3 de junio de 2015 se amplificaron más pero cuando empezamos a hablar de violencia hacia las mujeres creo que no nos imaginamos, yo en lo personal no lo imaginé, no era un escenario previsto que pudieran matar de la forma en que mataron con torturas, empalamientos a una chica en Mar del Plata dos narcos protegidos por la policía", denunció. "Esos escenarios son más cruentos y van cambiando. Primero, siempre hay que pedir más, pero realmente hay que estar despiertas ante los cambios. Creo que hay una serie de medidas que no hay que dejar de pedir y otras que se van sumando". En este sentido, fue más específica: "No creo que todo está en el aire, sí creo que el Plan Nacional está bien y que hay que sumar y especialmente en materia de protección, más allá de que las mujeres grandes hoy están también en peligro y no hablo de descuidarlas a ellas, para las mujeres que no son las que están casadas y tienen hijos sino las pibas más jóvenes".

Las raíces fascistas del femicidio de Lucía

"Valoro muchísimo al movimiento de mujeres, hay quien tiene discursos más llanos y quienes profundizan y relacionan lo que le pasó a Lucía con métodos de la dictadura, de la inquisición, de la historia argentina, la masacre a los pueblos originarios, etcétera", consideró. "El femicidio de Lucía es para el movimiento de mujeres un antes y un después y no lo queremos dejar pasar y vemos claramente que se da en una ciudad donde asume el intendente Arroyo reivindicando métodos de la dictadura militar y no es casual que eso pase más allá de las responsabilidades directas. Hay responsabilidades políticas y policiales claramente y en una ciudad donde resurge el fascismo se da este crimen brutal", analizó.
"Los discursos actuales, las cosas que se dicen en el programa de Lanata tiene que ver con eso. Una bronca a los extranjeros que es totalmente absurda, responde a un conflicto fascista, hay una reivindicación de moda de discursos de derecha y absolutamente fascistas que se cobran víctimas", relacionó.

El color de la convocatoria

Con respecto al color elegido para ir, el negro, Peker contó: "Se rebatió esa postura con la misma idea y yo estoy de acuerdo. Lo que sí hay que entender es que hay dinámicas por un lado que son muy rápidas y que a veces se van un poco de las manos, justamente la horizontalidad tiene eso. Una de las ideas inspiradoras justamente fue las mujeres de negro por todo el mundo y también frente a un movimiento sindical para nada organizado, ni siquiera por las mujeres, y que no apaña a las mujeres para hacer una huelga concreta que tenga efecto en la productividad del país tan contundente, una medida que se pensó fue que las mujeres se vistan de negro", explicó. "Ahora se revió esa medida, se podría haber tomado otro color pero creo que no hay que ponerse crítico por quienes hacen sino profundizar. Hay un movimiento que intenta cambiar y transformar y que con esa misma dinámica cambió esa consigna", destacó Peker.

La venganza de género

"Nunca creí que fuera una represalia tan atroz pero evidentemente es lo que está pasando. Si bien la palabra backlash no tiene una traducción exacta en el castellano y fue más que nada usada en las denuncias de abusos sexuales es esto, empezar a denunciar los abusos y que se viniera una reacción muy violenta", recordó. "En esto la pelearon mucho las madres protectoras, las psicólogas y los psicólogos que trabajan el tema, las periodistas también hemos sufrido todo tipo de amenazas e intimidaciones de parte de los abusadores. Para mí backlash es la palabra más clara y estamos en un momento de backlash en la violencia y es por eso que nuestras reacciones también tienen que ser muy fuertes", incentivó.

DESCARGAR

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada