17 oct. 2016


La médica activista por los derechos de las mujeres, Viviana Mazur, dialogó con Fernando Tebele y María Eugenia Otero en el programa La Retaguardia. A partir de la experiencia en el XXXI Encuentro Nacional de Mujeres, desarrollado el fin de semana del 8, 9 y 10 de octubre en la ciudad de Rosario, Mazur relató sus sensaciones en relación a la dinámica de los talleres, la impronta de la marcha y la sede del próximo año, entre otros temas. (Por La Retaguardia)

“Nos espera Chaco para el año próximo. El Encuentro fue, como resultan siempre los Encuentros, conmovedor. Estaba presente la sensación de estar caminando por las calles de Rosario y que en todos lados había mujeres y mujeres y mujeres con remeras de colores, pecheras de distintos tipo con inscripciones de pertenencias políticas, sociales, o no. La imagen era muy impactante y, a la vez, había una sensación de que todo fluía, que todo lo que circulaba por las calles fluía con una calidez y un compromiso muy interesante”, destacó Mazur, aún entusiasmada. “Todos los talleres fueron duplicados, triplicados, cuadruplicados porque en la medida que se iban llenando se iban armando otros con el mismo tema, con más mujeres que se incorporaban. Por lo que vi en la escuela donde estuve, los talleres que abordaban el tema de Mujer y movimientos barriales fueron muy concurridos y también los que tomaban el tema de Trata, de Prostitución y Trabajo Sexual con todos esos debates circulando por los talleres”, contó.

El intercambio puertas adentro de las escuelas

En relación al desdoblamiento del taller de Mujeres en situación de prostitución, del que este año se desprendió por primera vez Mujeres trabajadoras sexuales, Mazur explicó: “Hasta donde entiendo, se genera un espacio de debate pero, lo que me pareció mirando el programa, es que en este caso, con la denominación del taller de Trabajo Sexual, hubo desde la organización una impronta en relación a la postura. Estaba el de Mujeres, trata y explotación, Mujeres en situación de prostitución y Mujeres trabajadoras sexuales”. El movimiento de mujeres debate hace tiempo acerca del carácter de la prostitución como trabajo -posición reglamentarista- o como forma de opresión que debe ser gradualmente erradicada -posición abolicionista- sin que esto implique en ningún caso criminalizar a las víctimas.
“En Derechos sexuales, reproductivos y aborto por primera vez en ese espacio no hubo nadie que expresara una posición en contra del aborto. Resultaba llamativo y era repetido en muchas de las intervenciones. Había una sorpresa ante la ausencia de otras posiciones, nos preguntábamos con qué tenía que ver, si con que los sectores de la Iglesia que venían a dar ese debate decidieron dejar de venir o que hubo un avance importante en la sociedad en relación al consenso. Quizás fueron ambas cosas”, reflexionó Mazur.
“El taller fue muy interesante por esta posibilidad que se genera de escuchar mujeres de lugares tan distintos, estaban las compañeras de Tucumán que traían el relato de la historia de Belén y de lo restrictivo que es el acceso al aborto y a la anticoncepción en toda la provincia. También había compañeras de San Luis, de la provincia de Buenos Aires, de La Pampa. Llamaba un poco la atención escuchar que el acceso estaba realmente muy dificultado, no sólo a la atención del aborto sino a la adquisición de la anticoncepción de emergencia”, expresó. La médica relató uno de los tópicos de discusión: “Se dio un debate muy interesante en relación a si las consejerías que acompañan a las mujeres en situación de aborto con una política de reducción de riesgos y daños o las estrategias del socorrismo eran instancias válidas, si lo que hacían era tapar la obligación del Estado o si mientras se luchaba por la obligación del Estado las mujeres necesitaban ser acompañadas y poder acceder en concreto. Esos fueron los debates más importantes que se fueron dando. Después, algo que para mí era preocupante era que había un gran desconocimiento, por lo menos en las mujeres que participaban en el taller, sobre cómo acceder a la medicación, sobre cómo se usa, los efectos”. Para Mazur, la información en relación a eso era escasa: “Esto me sorprendió, porque yo pensaba que mujeres que estaban con un grado importante de movilización como para estar en ese Encuentro habrían podido acceder a mejor información. Una de las cosas que aparecía era la necesidad de seguir trabajando la multiplicación de espacios en los que se trabaja sobre la información concreta y cómo acceder a un aborto seguro”.

La marcha

“Yo no estuve en la ida a la Catedral. Me da pena que termine siendo el debate principal. Fue una movilización tan increíble... hablaba con un muchacho de una estación de servicio que me dijo 'nunca en mi vida vi algo así, durante dos horas y media pasaron columnas de mujeres por acá adelante'. Me encontré también con un compañero que tiene mi edad y que el único recuerdo que tenía de algo tan masivo y tan impresionante en Rosario fue en 1983 con la vuelta de la democracia”, recordó Mazur. “Ese era un suceso tan importante y tan generador de impacto por sí mismo que la verdad es que tener que terminar discutiendo acerca de si estaba bien pasar por la Catedral o no, a mí me da mucha pena. Obviamente es indignante la represión y una entiende que se sacaron las ganas de todo lo que deben haber contenido en esos días viendo mujeres tan plantadas, tan bien paradas recorriendo las calles de Rosario y pensaba en cómo nos cuesta ser parte de las organizaciones de manera más democrática. Cómo cuesta sostener los acuerdos colectivos”, consideró.

La próxima sede 

Una polémica (más) rondó el postencuentro: en la votación final, ¿ganó Chaco o Buenos Aires? Más allá del modo en que se eligió Chaco, consultamos a Mazur acerca de lo que implica cada posible sede: “Lo interesante de lo federal de los encuentros es una riqueza que han tenido los encuentros durante todos estos años y que fue tan valioso estos 31 años como lo es ahora. En ese sentido, la necesidad de reclamar en Ciudad de Buenos Aires ha estado durante estos 31 años, si es por eso. Por muchas cuestiones que las mujeres tendríamos que seguir reclamando. Una de las cosas que pensaba en relación a esta propuesta mientras marchaba era que eso mismo en Buenos Aires se iba a perder”, reflexionó. Para Mazur, “ese impacto de tantas mujeres caminando por las calles un domingo en Buenos Aires me daba la sensación de que iba a quedar más diluido que lo que impacta en un lugar más chico. Las mujeres chaqueñas van a tener que trabajar mucho para poder cobijar a tantas pero supongo que recibirnos les va a permitir estar en mejores condiciones para luchar por sus cuestiones particulares en la provincia y creo que eso tiene que ver con el espíritu del Encuentro año a año”.
Además, la médica planteó que, una de las razones por las que estuvo de acuerdo con Chaco es que “me alegraba mucho la presencia de jóvenes claramente de sectores medios urbanos por denominarlo de alguna manera. También noté, por lo menos por donde yo estuve, no tanta presencia de mujeres de la Argentina más profunda. En ese sentido me parece que hacer el Encuentro en Chaco puede servir para recuperar esa fuerza. Debe ser el único proceso social que resiste tantos años en el marco de tanta unidad, no porque no haya disputas, las hay y muchas, pero no han logrado desde ningún lugar destruirlo. Una vez, hablando con otras mujeres de Latinoamérica contaba en qué consistía el Encuentro y cómo era la organización y no podían creerlo. Es increíble”, aseguró como al comienzo de la charla, todavía entusiasmada.

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