7 oct. 2016


El hallazgo del nieto 121, sobrino de a querida Alba, emocionó particularmente a un importante sector de la militancia argentina. En el Enredando Las Mañanas del jueves dialogamos con esta incansable luchadora que, a pesar de no ser madre ni abuela, ocupó simbólicamente esos roles durante todos estos años en la búsqueda de Gustavo Menna, a quién todavía no pudo ver. (Por RNMA)

Foto: abuelas.org

"Fueron tantos años esperando esto que parece que ya no existen. Se cumple el anhelo, el sueño, la expectativa que teníamos de encontrarlo, de abrazarlo. Ha aparecido a los 40 años. Uno siente, sobre todo las madres, yo soy tía pero uno tiene muchos madres y padres entre hermanos, vecinos, amigos, así que un poco madre soy también junto a todas mis hermanas. Es algo tan grande lo que ha pasado que una trata de olvidar las tristezas anteriores. Todavía no sucedió el encuentro. Nosotros lo estamos esperando porque sabemos la situación de él. Yo siempre le he tenido mucha lástima a todos los chicos que encontramos porque siento que por más que ellos hayan buscado por sí mismos y hayan tomado la iniciativa siempre en la cabeza de ellos están todos esos años que han vivido que no se pueden borrar", señaló Alba. La activista por los derechos humanos se preguntó: "Qué pensarán, son chicos que estaban convencidos de que eran otra persona y les cae el chaparrón de que no. Para alguien debe ser terrible a los 40 años tirarle abajo la vida y tener que empezar de cero y sobre todo darse cuenta de que han vivido una vida de mentiras. Seguramente en muchas cosas porque viene una mentira atrás de otra y otra más. Hasta que él procese todo esto va a pasar un día por lo menos. Nosotros esperamos, por ahí si tiene que venir a La Rioja no puede porque tiene que trabajar, no importa, nosotros esperamos lo que sea", aseguró.

¿Quiénes lo criaron?

"Aún no sé absolutamente nada sobre la gente que lo crió porque las Abuelas no quieren decir nada que no quiera él que se diga en la conferencia de prensa y yo no he sabido nada para no meter la pata digamos", aclaró. "Lo que sí sabemos es que era nacido en Quilmes porque lo entregó la misma partera que entregó a Martín Ogando y Ana Libertad De la Cuadra. Siguiendo los rastros de la partera llegaron a él. Acá están investigando eso porque posiblemente haya entregado a otros chicos. Mientras tanto en La Plata un juez también está investigado y se unieron las dos investigaciones, así salió", informó Alba.

El secuestro

"De mi hermana sé que cuando pasó lo de Santucho yo estaba en una librería en Carmen de Patagones ya preparando mi exilio y justo dieron la noticia de que había caído la cúpula del PRT. Me acuerdo de que la librera dijo: 'Qué macana'. Nunca me olvido de eso. Yo me fui corriendo a la casa de mi hermano y ahí dijeron que habían matado a Santucho y que habían salido dos mujeres. Esa fue la primera novedad que tuvimos con la televisión. En Para Ti salieron también los nombres de las dos chicas y una era Ana. Después, yo sé que estuvo en Campo de Mayo por Patricia Erb, la norteamericana que también había estado secuestrada", explicó y agregó: "Ella escribió en Amnistía Internacional. Dijo que la vio a Ana María y que el Gringo Menna estaba absolutamente torturado y lleno de cadenas y Anita estaba sentada en el suelo a la salida de su salón con los ojos tapados de algodón. Eso es lo primero que se acordó. Dice que él le gritó: 'Yo soy domingo Menna y mi mujer es Ana Lanzillotto'. Yo hablé tres veces con ella cuando vino a la Argentina y me dijo que Ana tenía un embarazo. Después la llevaron a ese lugar que ahora le llaman Puente 12 frente al Vesubio", informó Alba. "Yo sé por una chica que estaba detenida que me mandó un mensaje diciéndome que la Ani había llegado a ese centro pero que me quede tranquila que no daba señales de que la hubieran torturado mucho, que estaba bastante bien. Otra chica de Córdoba que la detuvieron en septiembre y tenía una amiga que había estado ahí y le contó que había nacido el hijo de Ana pero no le dijo dónde. Bueno, después se supo por una investigación que había sido en Campo de Mayo", señaló.
Para Alba, Gustavo "ya está con la verdad en la mano, es decisión suya y las Abuelas siempre han tenido una paciencia enorme. Imaginate una madre, que quiere abrazar al nieto y busca algún gesto de la hija o del hijo. Bueno, yo también busco gestos y por la foto lo veo muy parecido a su hermano Ramiro".
"La esperanza es algo propio de todas las Abuelas, yo no soy abuela pero funciono como una abuela. Como tengo más años que algunas abuelas me encuentro más en esa situación. Siempre tuve la esperanza, claro que hay momentos en que se achica, pero cada vez que aparecía un nieto yo me convencía de que también iba a aparecer mi sobrino", declaró. Era su anhelo más grande: "Lo único que yo le rogaba a dios y a todos los santos era que yo no me muera antes de que aparezca. Tengo 88 años así que lo único que esperaba era tener esta posibilidad. He visto muchas abuelas que no la tuvieron".

"A los que no piensan como nosotros"

"Una periodista me preguntó qué mensaje le mandaría a los jóvenes. Nosotras siempre hemos pensado que los chicos que aparecieron no son nuestros sino de toda la sociedad. Nos faltan a todos. Yo les quiero mandar un mensaje a los chicos que no piensan como nosotros, que tienen otro pensamiento, quiero llamarlos a que reflexionen, se pongan en la situación de estos chicos, que piensen si a ellos les hubiera gustado pasar por eso", interpeló. "Haber perdido un hermano y buscarlo, querer saber dónde está. Que piensen por un momento y que, sea cual fuere su idea política, se den cuenta de que necesitamos también la ayuda de ellos y que por favor nos la presten. Hay todavía muchos chicos que están esperando que los encontremos", aseguró Alba.

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