6 oct. 2016


La ONG Olavarría Despierta denuncia la aplicación del SAP (Síndrome de Alienación Parental) ante hechos de abuso sexual del progenitor contra sus hijas. Celeste Sibiglia, representante de la agrupación, conversó con Fernando Tebele y Eugenia Otero en el programa radial La Retaguardia. Al día siguiente, Miriam, la madre de las niñas, relató los hechos. Ambas hablaron de lo que está sucediendo en la Unidad Fiscal Nº 4 de Olavarría, a cargo de Paula Serrano. (Por La Retaguardia)

Foto: parte del expediente que atribuye las palabras de las niñas a presiones de la madre.

Aplicar el SAP como defensa del violento implica no escuchar al niño o a la niña que cuenta lo ocurrido, ya que la teoría del Síndrome de Alienación Parental establece que los niños odian a uno de sus padres por influencia del otro progenitor. Al respecto, Celeste Sibiglia contó que "este Síndrome fue propuesto por Richard Gardner, pedófilo confeso que utilizó el SAP para defender a abusadores. Postula que las madres alienan, llenan las cabezas de sus hijos en contra del padre, inventando una situación de abuso supuestamente inexistente; básicamente refiere a esto, a una capacidad que tenemos las madres de generar en los niños recuerdos, sensaciones, palabras, todo lo que tenga que ver con una situación de abuso, que sería falsa pero que el niño la cuenta como propia".
Olavarría Despierta es una ONG dedicada a prevenir, buscar justicia y poder reparar en los niños las consecuencias que tiene el abuso sexual infantil: "A través de la página -agregó Sibiglia-, la gente se acerca y nos solicitan algún tipo de ayuda o acompañamiento. En esta oportunidad, una mamá de 3 nenas nos cuenta sobre la situación de abuso y violencia física vivida por sus hijas por parte del progenitor, quien como dato no menor, es policía y trabaja en la Comisaría 1ª de Olavarría. Valiéndose de sus contactos y de la llegada que tiene dentro este ámbito judicial, logra sortear los obstáculos que se le han ido presentando. El hecho fue denunciado en 2014; los relatos de las nenas pasaron por Cámara Gesell, delante de la psicóloga; se hicieron pericias; y aun ante los terribles abusos cometidos -y demostrados- por esta persona con las nenas que hoy tienen entre 8 y 10 años, la fiscal Paula Serrano, titular de la UFI 4 de Olavarría -donde está la causa-, considera que no son argumentos suficientes para llamar a indagatoria al policía, y decide archivar la causa.
Por eso la agrupación denuncia que Paula Serrano está dejando de lado parte del relato de las niñas, con lo que justifica el accionar del padre maltratador y abusador. Situación que expone a las niñas al peligro de la revinculación con su progenitor.

La madre

"Mis hijas fueron abusadas por su papá hace tres años (2013) -dijo Miriam, madre de las tres hermanas que en aquel momento tenían 4, 5 y 6 años respectivamente-. Comenzaron a manifestar comportamientos entre ellas que no son hábitos normales en niños; y además temores. Me preocupó muchísimo cuando al volver de estar con él volvían angustiadas, muy agresivas, hacían juegos sexuales entre ellas que no eran normales de acuerdo a su edad. Empecé a observar y a cuidarlas aún más; poco a poco nos damos cuenta que estaban viviendo una situación de abuso y maltrato, y ellas pudieron hablarlo". Además del apoyo recibido en la escuela, que supo escuchar a las niñas: "A raíz de toda la información existente, en el jardín empezaron a charlar sobre la importancia del cuidado de su cuerpo y que nadie podía tocarlo. Así, empezaron a hablar y a contar lo que sucedía. Se hizo la denuncia del abuso y la violencia, y comenzó el camino de observación, psicólogo y pericias, hasta llegar a la instancia de la Cámara Gesell".
La situación hoy es diferente, Miriam contó cómo la fiscal manipuló las declaraciones: "Lo que quiere es archivar la causa, y para ello tomó sólo fragmentos. Yo estuve en la Cámara Gesell de mis hijas; Serrano no tomó el total de lo que se dijo, sino fracciones del relato. Tampoco consideró a los testigos, a quienes las nenas les habían contado lo que hacía su papá". Estas partes del relato conforman el descargo "en el que se ve que hay una desviación hacia considerar la manipulación de las nenas". Sin embargo, confirmó la madre, "a través de la Cámara Gesell y del peritaje se comprobó el abuso sexual y el maltrato". Y aclaró, como si fuera poco argumento, que "además de sus relatos, hubo preguntas y repreguntas, que es como se hace siempre, y en cada oportunidad pudieron explayarse y contar lo que realmente les sucedió".
Respecto a la violencia ejercida, la mamá expresó que "la fiscal minimiza por ejemplo las penitencias que les ponía su papá, como levantarlas de la cama del pelo para meterlas en agua helada; aparte del abuso sexual. Se minimiza todo y se le da un vuelco como para dejar sentada una supuesta manipulación de las nenas sin tener en cuenta lo que ellas dicen. No se las está escuchando".
El reclamo principal de la madre es "que se las escuche, que no manipulen y que no quede en la nada. Quieren archivar la causa hasta que presente una prueba mayor. ¿Qué otra prueba más grave puedo presentar?, ¡es una locura plantear la revinculación, y que él vuelva como si nada a verlas nuevamente!, además de que sería una situación traumática para mis hijas. Esto se sabe porque las nenas llegaron a hablar, pero ahora, parece que le dijeran al abusador: 'te las doy a ver si pasa algo más'. Mis hijas ya están dañadas".

La fiscal y el rol de la in-justicia

Sibiglia tuvo acceso a la causa, y los argumentos expresados por la fiscal "parecían ser de la defensora del pedófilo. Son cinco páginas donde describe lo que las nenas dicen, y lo justifica basándose, absolutamente, en el SAP y el patriarcado. Son aberrantes las barbaridades que pone esta mujer, sosteniendo la postura del abusador, como que 'bueno, le tocó, pero no le tocó tanto'. Serrano dice dentro de esa nota que hasta que no suceda algo peor que lo que las nenas ya pasaron, no hay razón para llamar a indagatoria al policía -recordó- ¿cual es esa situación que está esperando la fiscal?", se preguntó preocupada.
En este escrito, especificó Sibiglia, "han hecho recortes en los relatos de las nenas y en los de los testigos, manipulándolos para acomodarlos y armar un circo donde el abusador queda ileso. Algunos pedazos los hemos subido a la página, porque es terrible ver qué capacidad tienen las personas que dirigen nuestras vidas y deciden por nosotros. Estos representantes de la in-justicia no son personas capacitadas en escuchar a la criatura, ni tienen una perspectiva de género adecuada".
No es ésta la única causa en que la niñez queda desprotegida, comentó la representante de Olavarría Despierta: "Este caso explotó ahora a nivel local, pero la realidad es que hay muchísimos casos en los que el pedófilo termina teniendo la revinculación con esas mismas nenas y nenes, ¿y qué ocurre?, en muchos casos, las criaturas llegan a suicidarse o vuelven a ser violadas, abusadas en el seno de la familia de esta persona. Entonces, ¿qué estamos haciendo con la infancia? No los cuidamos, y la persona que tiene que tomar las decisiones está mirando para otro lado. Son cómplices, por el sólo hecho de no hacer lo que tienen que hacer sin tener en cuenta todos los derechos que se les están violando a estas criaturas".

El descargo (*)

Explicó Sibiglia que las cinco páginas que completan el texto de la fiscal Serrano para archivar la causa conforman recortes "manipulados para justificar la libertad del abusador, y que siga gozando de sus beneficios, con el agravante de que es un policía que anda armado, en un móvil, recorriendo las calles de la ciudad de Olavarría".
En base a una de las declaraciones de las nenas, quienes contaron que "nos empezó a pellizcar en todo el cuerpo, menos en la cara... por arriba de la ropa...", la fiscal rearma la frase comenzando por "fue una vez", dicho trambién por la nena. Es decir, fue una vez y no pasó a mayores.
Y las justificaciones siguen: "Una vez, su hermana fue encerrada por el [abusador] en el garage de la casa de la abuela paterna"; debido a ello, continúa el informe, "el acusado fue sometido a pericias psicológicas, de las que surge la 'tendencia a la evasión del concflicto y escasa capacidad para manejar el estrés'", dicho respecto de un oficial de policía...

Doble fachada del agresor

"A él lo describen como un buen compañero -dijo Miriam acerca de su ex pareja-; a nivel social es una persona, pero a nivel familiar íntimo no es así. Como policía tiene un nivel de sobreautoridad que junto al maltrato verbal y la manipulación constante bajan el nivel de la autoestima en la mujer. Es una persona violenta con un poder de manipulacíón terrible; a mí me costó mucho salir de ese lugar porque viví muchas situaciones de violencia y pasás mucho miedo, te sentís sola, insegura. Además, había maltrato hacia ellas cuando yo discutía con él".
Una vez separados, Miriam contó que "ejercía violencia y hostigamiento por teléfono, cuando las nenas no querían ir, o si una de ellas no quería hacerlo". Recordó, a la vez, que "luego de denunciar, estuvimos un tiempo sin restricción, y a pesar de que los psicólogos aconsejaban la distancia de las nenas respecto del padre, él no lo respetaba, me perseguía, me amenazaba. Es terrible lo que se vive".

Tres años después

La madre reflejó el estado de las nenas, quienes hoy "tienen 10, 9 y 8 años. Por momentos están muy angustiadas, especialmente la mayor. Se ve reflejado en la escuela respecto de las relaciones con sus compañeros; tiene mucho miedo, mucho pudor. Y se las nota con temor a volverlo a ver, a que vuelva a pasar lo mismo. Las tres viven conmigo, y su padre se mudó a seis cuadras de nosotras", contó Miriam, quien ya estaba separada del policía cuando ocurrieron los hechos denunciados. "También hay preocupación en ellas cuando viene algún móvil; a la más grande le está costando ir a terapia, no quiere ir más porque está cansada de contar lo que le pasó sin que nadie le dé soluciones; se acentúa cada vez más la angustia".
"Muchos adultos del entorno de las nenas escucharon su relato y demandan hoy por justicia. Para las niñas esto es una pequeña reparación, porque lo habitual es no escuchar a los niños, y recién logran hablar cuando ya son grandes", dialogó Eugenia Otero con la madre durante el Enredando las Mañanas que el jueves transmitió desde radio La Retaguardia.
 Con la ONG "vamos a acompañar a esta familia. Su abogado decidió hacer una apelación dirigida al fiscal general, a ver si esta situación se puede rever. Intentamos hacer una llamada de atención al fiscal general: Marcelo Sobrino; y esperemos que se tome el trabajo de mirar la Cámara Gesell, que se tome el trabajo de escuchar y leer todas las entrevistas de los testigos, la mamá, las psicólogas, los dichos de las nenas".
Mientras, en los medios, la mayor difusión corre por cuenta del sector alternativo y comunitario, junto a algunos medios locales, a quienes "hemos compartido la información para darle visibilidad a este caso y que las nenas sean escuchadas. No hemos recibido negativas", agregó Miriam.

(*extractos del informe subidos a la página de Olavarría Despierta)

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