14 oct. 2016


La Retaguardia dialogó con la abogada referente de la Coordinadora contra la Represión Policial e Institucional (Correpi) sobre la nueva Policía de la Ciudad, presentada por el gobierno porteño, una fuerza que integran los tres agentes de la Metropolitana que irán a juicio oral por haber herido con balas de plomo a integrantes de la RNMA. El juicio quedó suspendido hasta mayo de 2017, oficialmente "por razones de organización de la agenda del Tribunal". (Por La Retaguardia)


La semana pasada, el jefe de gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, aseveró durante la presentación de la nueva Policía de la Ciudad que “la gente en la ciudad, en todos los barrios, está preocupada por la seguridad, es una demanda, una preocupación, pero estamos convencidos (de) que estamos dando los pasos correctos para trabajar para que la gente esté más segura, más tranquila”.
Al respecto, la referente de Correpi realizó un recorrido por la historia de la policía partiendo del nombre que lleva la nueva fuerza, que fusionará a la Metropolitana y la Federal: “algunos pensamos, siguiendo una línea contraria a aquello de que no importan tanto los nombres ,como decía (William) Shakespeare, que en realidad los nombres sí son importantes. ¿Cómo se llama esta nueva policía que surge de la fusión de la parte que queda en funciones dentro de la Ciudad de Buenos Aires de la Policía Federal y la Metropolitana? Le han puesto Policía de la Ciudad, que es más o menos lo mismo que decir Policía de la Capital. A esta ciudad, que es además la capital del país, hasta hace no mucho tiempo atrás, hasta 1994, le decíamos Capital Federal, y Policía de la Capital es el nombre de la fuerza que en 1880, cuando justamente se federalizó la ciudad para que fuera la capital nacional, inventaron quienes nos gobernaban en aquella época y que muy poquito tiempo después ya durante la presidencia de (Miguel Ángel) Juárez Celman, después de la Revolución del Parque, fue militarizada, porque inicialmente era más un cuerpo de tránsito, de control, no tenía un status ni estructura militar. Desde 1890, después de la Revolución del Parque, se convirtió en una fuerza militarizada como las policías que conocemos hoy. Y si  seguimos viendo cómo evolucionó esa Policía de la Capital es la que tuvo a Ramón L. Falcón como jefe entre 1906 y 1910; es la policía en la que descolló y armó su sección especial el inventor de la picana, (‘Polo’) Lugones, el hijo del escritor (Leopoldo) y el padre de quien iba después a desaparecer tras ser torturada en la ESMA (‘Piri’), y es también la policía de la sección especial que era el lugar donde se torturaba a los presos políticos, a los activistas obreros, a los estudiantes díscolos; la policía que inventó lo que se llamó inicialmente orden público que después se subdividió en orden social y orden político, que fue el primer aparato de inteligencia de la Policía en la Ciudad de Buenos Aires. Esa Policía de la Capital duró hasta 1943 cuando un presidente de facto, (Pedro Pablo) Ramírez, decidió fundar la Policía Federal, que coexistió con la Federal hasta 1945 cuando fue unificada por (Edelmiro) Farrell, otro dictador, otro general, en un solo cuerpo que a partir de ahí se llamó Policía Federal Argentina”.
“Esa policía junto con la Metropolitana –continuó la abogada–, la niña bonita de Macri y de Rodríguez Larreta, ahora vuelve a tener aquel nombre, prácticamente el mismo, y evidentemente nos marca el momento y la etapa en la que estamos; mientras el resto de la Federal va a ser desperdigada por el resto del territorio nacional, con particular énfasis, según dijo la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, en el conurbano y Mar del Plata, que casualmente son las dos capitales nacionales de la desocupación”.
La Policía de la Ciudad está compuesta entonces por todos los efectivos de la Metropolitana y parte de la Federal, que suman en un principio un total de 25 mil hombres: “si dividimos y hacemos el cálculo por cantidad de habitantes de la Ciudad de Buenos Aires vamos a estar en un índice superior al de los países y ciudades más militarizadas del mundo”, agregó Verdú.

En el mismo lodo

Nelson Maximiliano Acosta, Miguel Antonio Ledesma y Gabriel Heriberto Pereira de la Rosa son los tres policías de la Metropolitana que irán a juicio por herir con balas de plomo a Germán de los Santos y Esteban Ruffa, ambos integrantes de la Red Nacional de Medios Alternativos, y a Mario C. Fumaroni, miembro de una biblioteca popular, (que no se constituyó como querellante). De alguna manera, estos agentes forman parte de esta nueva fuerza porteña, ya que aún no han sido exonerados: “van a juicio y siguen formando parte de la fuerza, como siempre ocurre–explicó Verdú hace algunos días, cuando todavía no se había postergado el juicio hasta mayo–. Siempre damos el mismo ejemplo brutal pero que no deja de ser significativo; recordemos que a Walter Bulacio lo mataron en 1991 y fueron necesarios casi 20 años y una sentencia contra el Estado argentino de la Corte Interamericana de Derechos Humanos para que en 2008 el comisario Miguel Ángel Espósito fuera exonerado de la fuerza, y aún así en el juicio oral en 2013 nos desayunamos con que si bien había sido exonerado seguía siendo mantenido por la Policía Federal, porque internamente la exoneración funciona como si te hubieras muerto y la viuda cobra la pensión; entonces cuando en la primera jornada del juicio oral contra el comisario Espósito, el doctor (Roberto) Goerner, presidente del tribunal oral, le preguntó de qué vivía, Espósito por video conferencia, porque no estaba presente en la sala, contestó ‘de la pensión de la Policía Federal que percibe mi mujer’”.
Los tres metropolitanos fueron detenidos tras ser imputados pero posteriormente se ordenó su excarcelación: “fue porque tienen trabajo en blanco, domicilio conocido, porque son miembros de una fuerza de seguridad y por lo tanto es de suponer que no se van a profugar, pero no sabemos si están en la calle cumpliendo tareas como cualquier policía, probablemente estén en alguna situación de disponibilidad, o sea percibiendo el básico, un sueldo menor, y sin cumplir funciones”, expresó Verdú a La Retaguardia.
Gabriel Heriberto Pereira de la Rosa se encuentra libre a pesar de que se le encontró un arsenal en su casa durante un allanamiento: “además de la causa por el triple homicidio en grado de tentativa tiene otra causa por tenencia y acopio de armas de guerra y municiones, porque tenía un verdadero arsenal, más de 9.000 proyectiles de diversos calibres, incluso algunos prohibidos, como los de punta hueca. Lo más significativo de todo es que además de las tremendas armas que tenía, se encontraron cartuchos de escopeta 1270 con postas de plomo idénticas a las que se utilizaron en la noche del 13 de marzo de 2013 en Corrientes y Montevideo cuando los compañeros fueron heridos. Cuando fue indagado por el tema del arsenal, él respondió que eran recuerdos de su paso por la Federal”, señaló la abogada de Correpi.
Respecto a si los policías serán condenados por su accionar durante el intento de desalojo de la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín, Verdú reflexionó: “eso va a depender en enorme medida de que logremos visibilizar este juicio, que tiene algunas características importantes. En primer lugar la imputación, porque no solamente están acusados por tentativa de homicidio, sino que ese homicidio está calificado como agravado por la pertenencia a la fuerza de seguridad. Es una figura que los jueces en general son muy reticentes a aplicar porque sucede lo mismo que con el delito de tortura que señala directamente la responsabilidad estatal, por eso siempre recurren a una figura menor y tratan de dibujarla como para que cuando no les queda más remedio que condenar al individuo por lo menos dejen a salvo al aparato estatal. Por ejemplo, en el caso de las torturas a los chicos de la Garganta Poderosa, los 7 prefectos no están acusados por tormentos sino por apremios ilegales que es un delito excarcelable y que además evita que los jueces tengan que ensuciarse la boca diciendo que el Estado argentino tortura. En segundo lugar, es la primera vez que logramos llegar a juicio contra policías metropolitanos por un caso de gatillo fácil en Correpi, en este caso de represión a una movilización, y en un escenario muy diferente al que teníamos cuando logramos el procesamiento y la elevación a juicio, donde si bien el macrismo gobernaba la Ciudad de Buenos Aires, los que intervienen acá son tribunales nacionales, que ahora son los que obedecen a un presidente que les da órdenes y ellos cumplen, así que por eso estamos apostando desde el espacio de coordinación del que participamos la RNMA, CORREPI, Hagamos Lo Imposible, y otras organizaciones, a darle mucha visibilidad y garantizar que haya mucha movilización en las jornadas de juicio, para de esa manera poder neutralizar un poco la presión política”.
El juicio contra los tres metropolitanos se iba a desarrollar el 9 y el 11 de noviembre en los tribunales ubicados en Talcahuano al 600 de la Ciudad de Buenos Aires, pero el Tribunal Oral en lo Criminal Nº7 expresó, a través de un comunicado: "Por razones de organización de la agenda del Tribunal, déjase sin efecto las audiencias de debate previstas para el 9 y 11 de noviembre de
2016, a las 9.30 horas, y fíjase nuevas fechas a los mismos fines para el 10, 12 y 15 de mayo de 2017, en el mismo horario".

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