30 nov. 2016


A instantes de la lectura del veredicto en la causa que inició por trata de personas, Alika Kinan dialogó con María Eugenia Otero y Fernando Tebele para la transmisión especial de La Retaguardia, que puede escucharse aquí  (Por La Retaguardia)

"Estoy muy tranquila. Después de haber atravesado esta tormenta, esta vorágine de amenazas, amedrentamientos y hostigamiento, llegó una tranquila muy deseada. Hoy llego tranquila. Mis compañeras estaba preocupadas por cómo había dormido, incluso, algunas de ellas no durmieron bien, algunas hace días que están con pesadillas. Es un momento en el que veo tres opciones. Una es que exista la condena: yo pido un mínimo de ocho años; la Fiscalía pidió doce, porque estamos hablando de siete víctimas y la demanda civil, que es no solamente contra el municipio —contra esta parte del Estado, que es una primera instancia de lo que estamos haciendo—, sino también sobre los bienes de los proxenetas. Junto a la Fiscalía lo pedí, es muy necesario pedir el decomiso de todos los bienes ed los proxenetas, no solamente en esta causa, sino en las cuales se hayan beneficiado por el delito de trata con fines de explotación sexual. Tengamos en cuenta que este prostíbulo funcionó durante más de veinte años; no solamente pasé yo y fui esclava durante muchísimo tiempo, sino que pasaron miles de mujeres, y los proxenetas se beneficiaron durante veinte años de las vaginas de todas estas mujeres, vendiendo su sexualidad, su voluntad. El Estado tiene que poner los medios para la creación de políticas públicas, pero también es cierto que si podemos sumar el decomiso de los bienes para que las mujeres tengan más oportunidades, más soluciones y se puedan crear más políticas públicas, bienvenido sea.

—Fernando Tebele: Además, simbólicamente implicaría conseguir ver que ese dinero fue hecho a costa de la explotación de otras personas.

—AK: Sí. Esto se tiene que aplicar en todas las causas de trata de personas con fines de explotación sexual. Y si otros tratantes, otros proxenetas ven que se está haciendo el decomiso de todos los bienes, también es simbólico para ellos. Es desalentar el delito de trata en nuestro país. Porque si están viendo que al desbaratar una red de trata se quedan con todos los bienes materiales, (...). Acá está pasando eso, se están tomando las medidas para desalentar este delito, que hasta hace muy poco estuvo muy impune. Se sigue manteniendo muy impune. Hoy vamos a ver cuál es la perspectiva del Tribunal. Creo que pruebas hay más que suficientes. Creo en la justicia, pero también sé que las leyes son hechas por hombres y para hombres. La justicia en nuestro país y en muchas partes del mundo es patriarcal. Estoy preparada para todo, con la tranquilidad que hoy me embarga el alma.

—Eugenia Otero: Estás preparada para todo, pero ¿qué creés que va a pasar?

—AK: No sé. Creo que está todo muy claro, que el delito está más que demostrado. Se han presentado pruebas como las altas y bajas municipales, la participación por parte del Estado proxeneta, en este caso, la Municipalidad de Ushuaia, está más que demostrada. Todos aquellos que han ido a declarar, incluso funcionarios, no tuvieron palabras para poder explicar el delito, no se pudieron justificar de manera alguna. Yo agradezco haber tenido las palabras para poder hablar con mis abogados y destrabar esta trama. No es solamente en Tierra del Fuego, sino en otras provincias, donde también se trabaja con la participación del Estado, que claramente se beneficia del delito de trata —tienen libretas sanitarias, (...) estas libretas en los hospitales públicos; donde la policía es cómplice, no solo cobrando coimas, sino que también las policías provinciales tienen una clara participación como abusadores—. Es mucha la complicidad del Estado y creo que se pudo demostrar, por mis dichos y por la testigo X, también por parte de los propios proxenetas que, tratando de desligarse de sus propias culpas, hablaban de ellos estaban enmarcados en una supuesta legalidad. Esto nos da más letra como para decir que tenemos razón con que el Estado es proxeneta, es una tapadera para un delito que es gravísimo. Hoy por hoy estamos planteando con diferentes organizaciones de mujeres que es un delito de lesa humanidad, que no debe prescribir. Tenemos muchas cosas que nos alientan. No estoy para nada entregada, estoy muy tranquila, y es lo que me preocupa.
—EO: ¿Te sentís acompañada?
—AK: Me siento muy acompañada. No soy la misma que hace cuatro años, más allá de haber entendido lo que pasaba sobre mí. Hoy siento el cobijo y el calor de las organizaciones, del movimiento de mujeres y mis compañeras abolicionistas. Compañeras y compañeros, porque puedo decir que hay muchos compañeros que son abolicionistas y que entienden el delito de trata, ese alzamiento sobre nuestros derechos humanos, como Fernando y muchos otros. Está bueno el cambio en la mentalidad, está bueno esta brecha que se está abriendo, que nos un poco de respiro a las mujeres. Es decir, no solamente recae la responsabilidad en nosotras de luchar contra este delito, sino que los propios hombres hoy reconocen que se estuvo sosteniendo un privilegio masculino y ellos mismos se replantean su masculinidad y le dicen no al consumo de cuerpos humanos, no al consumo de mujeres, no al consumo de prostitución. Esto también está bueno, y es un logro nuestro, por supuesto.

—FT: Tu caso ha conseguido cierta unidad de acción que no es habitual. Aun con tu crudeza a la hora de pegarle a otro sector en pugna en la cuestión de los temas que van en torno a prostitución, nosotros hemos sentido acompañamiento de esos otros sectores que piensan otra cosa y que no les alcanza con que vos tengas otra posición para abandonar la causa y dejar de respaldarte. 

—AK: Esto lo hemos visto estos últimos días. Hubo sectores que claramente dijeron que no a pesar de defender, o decir que defienden, el trabajo sexual, pero hoy está en juicio no es el trabajo sexual, sino el proxenetismo en nuestro país. Tuvimos un quiebre, decir realmente qué es lo que se está defendiendo cuando hablamos de trabajo sexual, ¿se está defendiendo el trabajo sexual en sí, lo que ellas entienden como trabajo sexual, o se está defendiendo el proxenetismo? Yo, sorprendentemente, vi muchas mujeres acompañando, diciéndome que acompañan a las mujeres que defienden el trabajo sexual, pero hoy están de mi lado, porque esto es proxenetismo, es trata, es explotación sexual. Quizás tiene mucho mérito esto.

—FT: Tal vez se esté dando esta división que uno puede percibir, pero no es tan fácil de poner en evidencia, de quienes están tratando de compartir el camino de las chicas que defienden el trabajo sexual como un derecho y quienes estén defendiendo a los proxenetas. Quizás entre quienes te apoyaron y quienes no, a pesar de las diferencias, uno pueda distinguir esa línea.
Hace más de un año tu relato era seguro y decidido, ahora hay algo en tu tono de voz que se ha modificado y que seguramente tiene que ver con ese acompañamiento, te ha vuelto una mujer poderosa el ser respaldada.

—AK: Me ha fortalecido. Esto me emociona. Me emociona el acompañamiento de mis compañeras. Cuando empezaron los ataques más brutales, muchas de mis compañeras tomaron la primera línea de fuego para cubrirme, esto no lo había hecho nunca nadie por mí. Yo siempre fui de ir al frente, de sacrificar mi vida. Tuve veinte años de un sacrificio, en su momento por mi hermana, después por mi hija, y hoy estoy viendo que marchamos, caminamos juntas. Este montón de mujeres me dio ese lugar para que marche con ellas. Eso es absolutamente glorioso. Si bien no tiene reparación todo lo que me ha sucedido, en los años de mi juventud, la demanda de dinero es más un mensaje para quien realmente le importa el dinero que para mí misma. Lo que me moviliza, lo que me llena de orgullo y amor son mis compañeras, las mujeres con las que hoy marcho; con las que he aprendido, a las que les he podido enseñar y se sentaron a escuchar muy interesadas por todo lo que yo había pasado. Y poder aprender y trabajar desde esos lugares y desde este cambio que pedimos de paradigma —la frase es muy bonita, pero tiene mucho significado para nosotras—, que es el uso del cuerpo de las mujeres. Me siento muy fortalecida. Sigo con mis pesadillas, voy a seguir con mis pesadillas; voy a seguir corriéndolo a mi marido cuando a veces no lo veo en la oscuridad y (...) para hacer el amor. Esto va seguir sucediendo por muchos años, seguramente. Pero el amor es absolutamente invaluable. Puedo decir que estoy enamoradísima de todas mis compañeras, con muchas ganas de vivir y con mucha fortaleza.

—FT: Sea cual fuere el fallo, algo ha cambiado a partir de este juicio y eso no lo va a modificar siquiera una sentencia absolutoria.

—AK: Sea cual sea el fallo, ya ganamos. Hicimos un cambio en la sociedad, demostradnos lo que estaba sucediendo, barajamos todas las posibilidades de reconstruir no solamente mi vida, sino la de miles de mujeres. Hoy estamos sentando, creo que por primera vez, al Estado y a los proxenetas en el mismo banquillo. ¿Cuántas mujeres no pudieron denunciar? ¿Cuántas mujeres no pudieron declarar? Hoy lo hicimos una compañera y yo, en cámara Gesell. Pasaron cuatro años para que nos escuchen declarar, pero lo pudimos hacer, llegamos al final, y ahora empieza otra carrera, que es mucho más grande, y lo hacemos todas juntas. Nosotras tenemos todas las de ganar a partir de hoy, sea cual sea el fallo. Yo pido cárcel para los proxenetas efectiva e inmediata, es muy posible que eso no suceda, pero siento que gané, quizás es de ahí de donde saco esta tranquilidad. Y sé que mañana voy a volver a las calles a gritar para que ninguna mujer más sea víctima de las redes de trata y de prostitución en nuestro país ni en el mundo. Esa es nuestra meta, que ninguna más pase por todo esto, que ningún cuerpo más sea sacrificado.

—EO: Gracias por esta charla. Y muchas gracias por lo que estás haciendo, por lo que hiciste, por el proceso que hiciste en tu vida, que es tan importante para tantas de nosotras, por enseñarnos todos los días.

—AK: Gracias a ustedes. Vamos a escuchar esta condena y que sea lo más aplastante posible, porque tenemos que aplastar la trata de personas y la explotación sexual en nuestro país.

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