22 nov. 2016


Patricio del Corro, legislador del Frente de Izquierda, dialogó con Matías Bregante, Rodrigo Ferreiro y Natacha Bianchi en el programa Hora Libre, por Radio La Retaguardia, sobre la aprobación de la Ley de Seguridad Pública, que le da el marco legal a la creación de la Policía de la Ciudad, la nueva fuerza que unifica la Federal con la Metropolitana. (Por La Retaguardia)


En enero de este año la Legislatura había votado el traspaso de la Federal a la Ciudad y ahora con la aprobación de la Ley de Seguridad Pública se le brinda marco legal a la creación de esta nueva Policía de la Ciudad, que nuclea a los agentes de la Federal y la Metropolitana.
Para el legislador del Frente de Izquierda Patricio del Corro la norma tiene algunos puntos centrales que son graves: “primero hay un recorte sobre la información que pueden pedir los diputados y también cualquier ciudadano sobre el accionar de la policía, limita los pedidos de informes, dicen, por una cuestión de seguridad, pero siempre la policía es una fuerza muy reticente a tener algún de control. Por otro lado, se crea un súper sistema de vigilancia, todas las cámaras privadas de servicios de seguridad pasan a estar en poder de la policía y del Ejecutivo; esto implica una policía y un Ejecutivo que está gobernado por gente como el Fino Palacios que hacía escuchas hasta a sus propios parientes, Macri que espiaba al mismo Larreta, ahora tienen la posibilidad de ver todo lo que pasa en la ciudad, viendo a la ciudad en un panóptico a cielo abierto”.

Ciudad Militarizada

Otro eje de la ley que para Del Corro es preocupante es que implica una avanzada sobre los derechos democráticos: “ahora, por ejemplo, la policía va a poder pedir DNI, hacer cacheos en la calle sin una clara justificación, podemos decir que lo hará por portación de cara. Esto es importante porque la Ciudad de Buenos Aires tiene una larga trayectoria de represión por parte de las fuerzas policiales; el tema de pedir DNI en la calle y poder detener a alguien si no lo tiene para averiguar antecedentes se había quitado después del asesinato de Walter Bulacio, un caso emblemático para toda la juventud, y más recientemente podemos recordar los casos de los pibes de La Poderosa torturados por Prefectura a quienes también los habían parado y cacheado. Sabemos que esto lleva a una prepotencia de las fuerzas policiales y todo esto se da en una situación donde hay 30.000 policías en la Ciudad de Buenos Aires para 3 millones de habitantes, quiere decir que hay un policía cada 100 habitantes, cuando en ciudades como Londres, por ejemplo, hay uno cada 560, o sea que es una ciudad completamente militarizada y que lo que se hace como respuesta al malestar social, incluso para las protestas, es darle más fuerza a la policía para reprimir las protestas de trabajadores, sectores sociales y también para expulsar de la zona céntrica de la ciudad a los sectores más populares”.
La nueva Policía de la Ciudad unificará uniformes y escalafones, ya que las distintas fuerzas se transformarán en una sola. Para Del Corro esto implica también una puja de poderes: “los allanamientos a las comisarías no se dan en el vacío sino que hay una puja entre la policía, la estructura de negocios de la Federal; como todos sabemos una comisaría es sobre todas las cosas un gran negocio de lo que recaudan de coimas y del delito, y también por eso le dejaron a la Federal los famosos adicionales que se manejan discrecionalmente dentro de la fuerza, como premios y castigos, y eso que fue uno de los puntos centrales que la Metropolitana no tenía y la Federal sí, fue lo que cedió el gobierno de la ciudad para corregir algunas cosas pero el eje de los grandes negocios y la corrupción policial es lo que se va a mantener”.

Sin garantías

La ley incluye además la creación de una oficina de transparencia y control externo, que supuestamente estará integrada por personal civil. “Seguramente esto va a tener muy poco de real o va a ser una forma de blanquearle la cara a la policía –aseveró Del Corro al respecto–. Hay un punto central que nosotros lo pusimos a tratamiento también en la sesión y desde ya el PRO no lo quiso aprobar, que es que hace dos o tres años había salido una denuncia que 32 de los 52 altos mandos de la Metropolitana habían tenido alguna actuación en alguna fuerza de seguridad durante la última dictadura, o sea que había participado activamente en la última dictadura el 60% de la nueva fuerza modelo del PRO. Nosotros hicimos un pedido de informes junto con distintos organismos de derechos humanos y representantes de víctimas de gatillo fácil para ver qué estaba pasando, quiénes eran esos señores que siguen en funciones, qué es lo que hacen, pero el PRO se negó a tratarlo en la Legislatura, entonces podemos pensar que cualquier control civil que venga de gente como son hoy los legisladores del PRO o personajes como el Fino Palacios o Eugenio Burzaco (actual secretario de Seguridad de la Nación), que en otros momentos podrían haber sido civiles no son ninguna garantía”.

Doble discurso

Para la aprobación de esta Ley de Seguridad Público, el PRO contó con los votos del kirchnerismo. En relación a la argumentación de ese bloque para apoyar esta iniciativa, el legislador por el Frente de Izquierda aseguró: “cabe recordar que las grandes leyes en la Ciudad han salido en conjunto con el PRO y el kirchnerismo o un sector, al menos siempre les dan los votos necesarios. Lo que dijeron desde el kirchnerismo es que para ellos era la mejor ley que se podía sacar, pero para nosotros darle más poder de fuego a la policía nunca puede ser mejor, nosotros somos una fuerza anticapitalista y sabemos qué rol tienen las fuerzas represivas del Estado que es organizar el gran delito y no combatirlo, por eso cada vez que sale una noticia de una gran banda de narcotraficantes, de robo automotor o trata de personas siempre hay un policía en el medio. Recordemos que se votó esta ley con un comisario de la Federal prófugo, lo que le da un tono pintoresco por decirlo de alguna manera a esta situación, decir que va a haber más control sobre una policía y a esa policía se le da más poder. Entonces el kirchnerismo dijo que es la mejor ley que podemos votar, a nosotros la verdad que nos parece un doble discurso muy marcado porque después cuando hay casos de gatillo fácil o de represión a los sectores de la juventud, uno está en todo su derecho y puede tirarse contra el accionar de estas fuerzas pero si después en la Legislatura o en el Congreso avalás las leyes que le dan más poder a ese aparato represivo hay claramente por lo menos un doble estándar según dónde se lo diga, una cosa es decir en los barrios que uno está en contra del gatillo fácil pero después ir y votar darle más poder a la policía, a nosotros nos parece una equivocación o una línea política muy clara que es de un doble discurso”.

Represión y control social

En diálogo con Hora Libre, Patricio del Corro dijo que desde su punto de vista existen dos ejes centrales respecto a cómo se está pensando la policía de la ciudad en este momento: “uno es desde ya la represión de cualquier protesta social o de los trabajadores, ya que la situación económica y social va empeorando todos los días. Cabe recordar que uno de cada 5 habitantes de la Ciudad de Buenos Aires está por debajo de la línea de la pobreza, y en los últimos meses tuvimos 100.000 nuevos pobres nada más que en la Ciudad, que es la más rica del país por el presupuesto. También hay otro componente que es el que nosotros decimos que es el control social, desde nuestro punto de vista lo que quiere hacer el PRO es una ciudad donde el centro sea una ciudad moderna, linda, elitizada, y acá se combina tanto lo económico como lo social. En lo económico lo decimos desde el punto de que todo el mundo sabe que en la Ciudad de Buenos Aires cada vez hay barrios más de elite y se va expulsando a la gente que no puede pagar los alquileres que aumentan y cada vez menos gente puede comprar su casa porque los precios son altísimos, esto va expulsando a los sectores trabajadores y de menos recursos de la ciudad hacia su periferia o directamente a la provincia y al mismo tiempo esto lo complementan con un control de las calles de la policía. Por eso, ¿dónde están los grandes problemas de este tipo de cacheos y persecución policial, que suben videos todos los días en internet? Son contra los trapitos, los vendedores ambulantes, contra los pibes de gorrita, que son a los que la policía hostiga todo el tiempo para sacarlos del centro de la ciudad, ir expulsándolos y así formar en las villas especie de guetos de donde no se pueda salir, por eso el caso de los pibes de la murga en el Bajo Flores que fueron baleados por Gendarmería y el caso de la Prefectura torturando a los pibes de La Poderosa también en el Bajo Flores, muestran cómo se genera eso, entonces se expulsa económicamente de la ciudad a los sectores de menos recursos y eso se acompaña con una política represiva que es de la protesta pero va más allá, son dos aspectos de control social centrales de la ley, por eso el macrismo lo que quiere es una ciudad que sea para gente rica, donde pueda vivir por lo menos la gente muy acomodada e ir a una ciudad más de Puerto Madero y donde los barrios populares queden como guetos en la periferia”.
Represión, control social, expulsión, y continuidad de los negociados y la corrupción de la fuerza son los ejes centrales que para el Frente de Izquierda se encuentran en el germen de esta nueva ley de seguridad pública, que fue impulsada desde el PRO y aprobada gracias a los votos de 55 de los 60 legisladores porteños, entre los que se incluyen los bloques del Frente para la Victoria y ECO.

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