4 nov. 2016



A partir de la embestida judicial contra Amy Goodman, periodista del medio estadounidense –neoyorkino- Democracy Now!, por cubrir las protestas realizadas contra la construcción de un oleoducto en Dakota del Norte, La Retaguardia dialogó con Clara Ibarra e Igor Moreno sobre la actividad del medio, su crecimiento, las coberturas que deciden realizar y la situación política en los Estados Unidos en la particular coyuntura electoral. Los dos periodistas viven allí y son inmigrantes. Ibarra, es colombiana y Moreno, es español. (Por La Retaguardia)

“Todo empezó el fin el sábado del 3 de septiembre, fin de semana largo en el que el equipo de Democracy Now! fue a filmar todas esas protestas que ya se venían gestando durante meses. Se había formado un campamento de protesta a la construcción del oleoducto Dakota Access, valuado en 3.800 millones de dólares. El movimiento de resistencia ya había acogido mucha fuerza, teníamos noticias casi diarias de incidentes con la policía”, recordó Ibarra. “Ese fin de semana el equipo de Democracy Now! se encontró con un algo específico, un altercado muy violento, en el que los guardias de seguridad les estaban tirando los perros a los manifestantes —hoy hemos recibido la noticia de que los guardias no tenían licencia para usar los perros—“, aclaró.

La represalia

“El video tuvo una amplia circulación en internet, en NBC, NPR, CNN, y después de eso a Amy se le generó esta orden de arresto por traspaso de propiedad. No era muy claro de qué se trataba, pero ese fue el primer paso del fiscal. Seguido de eso, fue muy interesante, porque, hablando con Amy, decía que esto era para silenciar a la prensa, para intimidarnos, no para no volver, y que siga la represión, todas estar arbitrariedades sin que nadie se dé cuenta. Lo más interesante es que, a medida que se desarrollan los hechos, te pones a ver y hay un claro bloqueo por parte de las autoridades para que el resto de la población estadounidense, y mundial, no se entere de todos estos movimientos de resistencia”, denunció Ibarra sobre la maniobra judicial. Además, la periodista explicó el panorama: “Diariamente estamos viendo personas que se paran en la carretera, se esposan a un barril, personas que se meten en los oleoductos para impedir las construcciones. Estas no son noticias aisladas, y no alcanzan una difusión masiva. A este episodio de intimidación lo vimos con Amy y también con una documentalista, Deia Schlosberg, que enfrenta 45 años de cárcel por haber filmado una acción en Dakota del Norte donde unos activistas estaban cerrando unas válvulas de arenas alquitranadas. Estamos hablando de una persona que estaba simplemente documentando la acción, pero la arrestaron”, denunció.

La justicia vela por la censura

“Hay un patrón por silenciar la prensa. Por el momento, esto se ha cerrado, sin saber si el fiscal quiere seguir con otros cargos, porque en algún momento hizo algunas insinuaciones de que posiblemente iba a seguir investigando. Y siguen las investigaciones. Amy volvió a Dakota del Norte, transmitimos desde los tribunales y, finalmente, se presentó, al igual que muchos activistas que tenían cargos por delitos menores. El juez ni siquiera aceptó los cargos. Cuando Amy decide viajar, el fiscal aclaró que los cargos por invasión de propiedad privada iban a ser muy difíciles de probar. Esos cargos se desecharon, pero puso unos nuevos cargos, por disturbios, como si ella estuviera, siendo periodista, participando de los disturbios”, informó Ibarra. Ahí, aseguró, “se pone un poquito más complicado, pero el juez no aceptó los cargos. Eso fue lo que ella llamó una vindicación a la libertad de prensa. Fue un momento de celebración, digo yo, para la labor que hacemos en Democracy Now! y para la labor periodística de cubrir a los movimientos sociales”.

Comunicar del lado de los que luchan

Sobre la perspectiva de sus coberturas, Ibarra volvió sobre la que provocó el arresto: “En el video, de fondo se escucha la voz de Amy decir: "Why are you using dogs?" (¿Por qué estás usando los perros?). Es casi un grito, pero lo está preguntando. En ese momento esa era la pregunta que hacer, con un micrófono, para ser amplificada después: ¿por qué están usando perros?, ¿por qué están haciendo este acto de violencia?. Es muy interesante ver el momento en que ella lo hace, es un grito con emoción”, aseguró.
“En esta labor periodística que nosotros estamos haciendo, estás del lado de los manifestantes, con otra perspectiva, y en ese momento tienes que hacer esta pregunta, que si tú no estás ahí, nadie la va a hacer y no va a tener el eco que necesita tener”, consideró Ibarra.

Qué hace Democracy Now!

Igor Moreno ofreció una definición del medio: “Democracy Now! es un medio independiente de Nueva York. Es un programa diario de una hora de noticias. Empezó en el año '96 cubriendo las elecciones de Bill Clinton, como un programa específicamente electoral, en una red de radios muy especial que existe en Estados Unidos, Radio Pacífica, que emite en diferentes emisoras de onda corta en diferentes ciudades de Estados Unidos. Cuando empezó a emitir, nueve radios emitían el programa de Democracy Now!. Amy Goodman ya era conocida en Estados Unidos por su labor; fueron muy famosos sus reportajes sobre la represión hacia los activistas que peleaban contra los proyectos petroleros de Shell, Chevron, ExxonMobil a principios de los '90”, contó. “También en esa época estuvo cubriendo la salida de las tropas indonesias de Timor Oriental después de que Estados Unidos le retirara el apoyo a Suharto, el dictador de Indonesia. Antes de irse, las tropas hicieron una masacre, y Amy estaba allí. Estuvieron a punto de asesinarla, estuvo detenida con muchas de las personas que acabaron muertas ese día”, recordó Moreno.
“Cuando empezó el programa, iba a emitirse específicamente para las elecciones, pero dado el éxito de la red, decidió continuar. En el año 2001, más o menos al mismo tiempo que el atentado del 11 de septiembre, se empezó a emitir también en televisión. Había un clamor entre los oyentes de que querían tener también televisión. El programa se emite al mismo tiempo en radio y en televisión a las 8 am, hora del este de Estados Unidos. En 2005 Democracy Now! decide lanzar un área en español, una especie de medio de comunicación en español, Democracy Now! en Español”, contó el periodista. Moreno explicó cómo trabajan en esa rama: “Nosotros emitimos un informe diario de 15 minutos —es el inicio del programa en inglés que emitimos en español—, lo distribuimos por radios de habla hispana de todo el mundo (tenemos radios en Suecia, Dinamarca, España, Latinoamérica, Canadá, Estados Unidos). También tenemos la columna de opinión semanal de Amy Goodman. Está disponible en texto y en audios”.
Sobre la financiación, Moreno consideró: “Lo más importante de Democracy Now! es que no recibe dinero ni de gobiernos ni de empresas. Cuando uno lee grandes medios —sin dar nombres, pero todos sabemos a quién nos referimos—, ve un artículo sobre la violencia sobre, por ejemplo, en Nigeria entre grupos rebeldes y el Gobierno en zonas petroleras, y justo en la página contraria vemos un anuncio de página completa de Shell, de BP o de cualquier otra compañía petrolera. Claro, obviamente, un medio que tiene esa cantidad de dinero entrando a través de compañías petroleras, farmacéuticas, aseguradoras de salud, etcétera, las noticias que tengan que ver con ese área no van a ser tratadas de una manera neutral”, planteó. “Democracy Now! se financia, prácticamente al completo, con el dinero de los oyentes. Esa es la principal cualidad que lo diferencia del resto de medios”, destacó Moreno.

La campaña en Estados Unidos

“ Ya estamos entrando en la parte final del ciclo electoral, después de cubrir varias elecciones en Estados Unidos, tengo que decir que ha sido particular. Se han dejado de discutir muchos temas relevantes, y se ha acaparado en las personas: Trump, con una personalidad tan particular y tan fuerte, y Hillary, con tanto historial político. Sin embargo, sí hay cosas que han pasado. Con esta cuestión del acoso sexual de Trump, ha generado muchas conversación entre las mujeres en Estados Unidos: ‘Las mujeres asquerosas vamos a salir a votar en contra tuya’. Ha sido interesante, porque, al final, estas cuestiones políticas terminan exorcizando estos demonios, estos fantasmas de la sociedad en sí”, reflexionó Ibarra. “En ese proceso todavía estamos, va a ser muy interesante ver cuál es la decisión que el pueblo estadounidense va a tomar y cómo van a enfrentar los siguientes cuatro años. Pero, aparte de eso, mundialmente estamos enfrentando una coyuntura política en la que es muy complicado decir quién va a generar un mejor escenario si gana, porque ambos son bastante controversiales. Está la afirmación de Julian Assange diciendo que escoger entre Trump y Hillary es como escoger entre cólera y gonorrea. Es el tipo de conversación política en la que nos hemos estado moviendo”, informó.
Moreno se detuvo en la doble cara de ambos candidatos: “El caso del oleoducto de Dakota del Norte ejemplifica muy bien esta dualidad que tienen los dos. Trump tiene entre medio y un millón de dólares en la empresa que está detrás del oleoducto, y su director ejecutivo ha hecho donaciones millonarias al comité republicano, a la campaña. Él está involucrado en ese oleoducto y en la industria de los combustibles fósiles. Pero como también decía Josh Fox, documentalista muy conocido en Estados Unidos, que hizo Gasland, este oleoducto no es algo suelto, no un tema único; hay montones de oleoductos construyéndose por todo Estados Unidos, porque vienen de la mano del auge de la fracturación hidráulica (fracking) que se ha desarrollado en los últimos años en este país”, señaló. Para Moreno, “ese proceso tiene como consecuencia que sea necesario la construcción de oleoductos para mover el gas y el petróleo que se está extrayendo a través de Estados Unidos. Como hemos visto en los emails filtrados por WikiLeaks, Hillary Clinton en público dice que no está segura de apoyar el fracking, que es una cosa que hay que estudiar; pero en sus discursos —por los que recibió millones de dólares— ante Goldman Sachs, Deutsche Bank y los grandes bancos de Wall Street enfatizaba que cuando había sido secretaria de Estado había promovido el fracking no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo, particularmente en Colonia, el este de Europa”. Además, el periodista expresó: “Es terrorífico escuchar muchas veces a Trump cuando dijo que podría salir a la 5ª Avenida de Nueva York y disparar a alguien, y no perdería votantes; pero se ha comprobado que lo que Hillary Clinton dice en público es muy diferente a lo que dice en privado. Trump tiene dinero en el oleoducto, pero Hillary lleva años promoviendo el fracking, que es lo que genera que haya que construir estos oleoductos; ambos son responsables de la situación. Lo mismo pasa con Siria y la política exterior y con muchísimas cosas. Ambos tienen su lado A y su lado B”.
Para el periodista, “los candidatos se ven obligados muchas veces a no decir públicamente por la oposición que existe en el país, a pesar de que la oposición es mucho mayor de lo que uno ve, porque la mayoría de las acciones en contra del fracking por los grandes medios”.
Ibarra recordó al precandidato demócrata Bernie Sanders: “Debido a su campaña electoral y su oposición al fracking y a muchos otros temas bastante progresistas, Hillary, al verlo a él como una amenaza, tuvo que salir con un discurso mucho menos extractivista. Fue desde ahí donde ella tuvo que decir que no se opone al TPP (Trans-Pacific Partnership, en español Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) o al fracking, pero les está diciendo a los banqueros otra cosa. Cuando te vas más al fondo y miras quién es la persona que ella está asignando que para que sea su jefe de Gobierno de transición (Ken Salazar), es una persona que apoya el TPP, el oleoducto Keystone XL, la fracturación hidráulica, y ahí volvemos a lo mismo: esta doble dinámica de decir una cosa para que te puedan elegir, pero tú ya estás escogiendo a una persona para tu gabinete que está claramente a favor del fracking”, señaló. “Es para destacar un poco la labor de Bernie Sanders y de los candidatos de los otros partidos. En Democracy Now! hemos tratado de abrir el debate y darles la voz a los candidatos del Partido Verde para que digan qué es lo que ellos están proponiendo, porque esos partidos están completamente vetados de los medios de comunicación”, explicó Ibarra.
Aun en las diferencias entre sociedades tan diferentes como la de quienes habitan Estados Unidos de América y Argentina,

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