14 dic. 2016



Noelia Aguilar y Luciana Navarro, integrantes de Radio La Bulla de San Luis, fueron demoradas en la calle por preguntarle a cuatro policías por qué le pegaban a un joven. En diálogo con el programa La Retaguardia, que conducen Fernando Tebele, Eugenia Otero y Catriel Fernández,  Aguilar relató lo sucedido. (Por La Retaguardia)


“Vimos que un efectivo le estaba pegando en la cabeza a un joven mientras tres más lo rodeaban, entonces preguntamos por qué le pegaban y nos decían que venía en contramano, que había robado algo, pero nosotras le decíamos que queríamos saber por qué razón le pegaban, entonces nos dijeron que nos alejáramos, que no entorpeciéramos la labor policial. Cruzamos a la vereda de enfrente y seguimos observando, entonces se nos acercaron los efectivos y nos dicen que molestábamos, que interferíamos en el operativo, que nos retiráramos, que nos vayamos fuera del perímetro. Les preguntamos cuál era el perímetro, que nos lo indicaran así nos quedábamos observando el operativo fuera, entonces nos dicen que nos vayamos y que si nos quedábamos íbamos a ser testigos. ‘No seremos testigos o a lo sumo diremos que están golpeando a un joven’, les dijimos y en ese momento nos dicen que estábamos demoradas y que les demos nuestros DNI. Y ahí ya no nos pudimos ir más”, relató Noelia Aguilar en diálogo con La Retaguardia.
En ese momento, Aguilar se encontraba con Luciana Navarro, ambas integrantes de Radio La Bulla, miembro de la Red Nacional de Medios Alternativos. “Tuvimos oportunidad de irnos del lugar, pero es como que uno ya tiene la semillita que frente a las injusticias  no se deja ganar por el miedo o sí, a pesar del miedo seguir insistente frente a ese hecho de tremenda injusticia, violencia institucional y abuso policial”, agregó Aguilar.
Respecto al joven golpeado, Aguilar afirmó: “tenía 18 años y lo que alcanzó a decir fue ‘no me peguen, llevenme la moto, pero yo no hice nada’. El delito fue circular media cuadra en contramano, por eso tenía a 4 efectivos que lo rodeaban y uno de ellos le pegaba. Ese es el accionar de la policía en San Luis y en todo el país”.
Aguilar y Navarro fueron demoradas durante 12 horas en la Comisaría 1era de San Luis: “ahora estamos con un sumario por averiguación de la resistencia a la autoridad, lesiones, amenazas y procedencia en motovehículo. Las lesiones y las amenazas parece ser que se las hicimos nosotras a los efectivos policiales, pero cuando nos suben al automóvil para trasladarnos a la comisaría los policías empezaron a ir a toda velocidad, no teníamos cinturones, íbamos atrás saltando, nos pegábamos la cabeza en el techo del auto. Cuando les decíamos si podían bajar la velocidad, empezaban a ir a más velocidad, pusieron la sirena, se burlaban de nosotras, nos atemorizaban. Cuando paramos en la comisaría les preguntamos si nos podíamos bajar porque yo necesitaba ir al baño pero no nos dejaban bajar, se reían, miraban por el espejo retrovisor a la policía mujer que estaba al lado nuestro. Entonces abrí la puerta del auto e ingresé por mis propios medios a la comisaría para ir urgente al baño, cuando hice eso bajaron tres efectivos por la escalera y los otros tres que iban en el auto se vienen atrás mío e intentaron reducirnos como si yo estuviera huyendo o con un arma, lo único que hacía era ingresar a la comisaría y rogaba que me dejaran ir al baño, entonces ahí intentan reducirme, nos pegan a mí y a Luciana, entonces nosotras nos abrazamos porque ellos querían ponernos las esposas y tirarnos la piso, nos abrazamos y resistimos y así recibimos golpes, empujones, pero ellos aducen que nosotras les pegamos a los 6 efectivos que nos rodeaban. Después nos permiten ingresar al baño a las dos juntas esposadas, una esposa para las dos en cada brazo y con una mujer policía adentro del baño, y después cuando nos trasladaban a las demás dependencias nos esposaban para movernos. No estuvimos esposadas todo el tiempo pero porque insistíamos en que no había razón. Todo fue a base de insistencia, la misma insistencia que tuvimos para que nos permitieran hacer la llamada correspondiente porque nos la negaban. Allí nos tuvimos que poner firmes porque nos querían trasladar a hacer la revisación médica que es un procedimiento que se hace a todo demorado y nos querían trasladar sin permitirnos hacer la llamada, que por derecho tiene cualquier demorado, y se nos reían, nos decían que no era un derecho, que dejáramos de molestar, que éramos unas histéricas, que nos calláramos, ‘ahí están las alteradas’, todo el tiempo con esa violencia machista que ejercen los varones y en especial la policía hacia las mujeres”.
Aguilar denunció que durante las 12 horas que permanecieron demoradas sufrieron situaciones de abuso de autoridad y persecución ideológica: “nos empezaron a preguntar si éramos periodistas, si teníamos carnet, en otro momento nos preguntaban en instancias informales si estábamos en una agrupación de izquierda, si íbamos a las marchas, en un momento uno dijo ‘ustedes son de las zurditas que van a las marchas’ y todo ese tipo de cuestiones que a uno lo amedrentan”.
“Cuando ingresamos a la comisaría –continuó Aguilar– vimos que había una joven trans y otros jóvenes en una situación de vulnerabilidad mayor que la nuestra, ahí entendimos que nosotras estábamos siendo bien tratadas pese a todo, algo increíble, pero entendimos que nuestra situación de conocer nuestros derechos, de tener la posibilidad de hablar en un lenguaje más especializado a ellos los intimidaba un poco, por eso reaccionaban de esa forma y ahí fue cuando ese temor que teníamos al principio quedó como incertidumbre y nos dimos cuenta que teníamos una posibilidad de hacer valer nuestros derechos en esas instancias, no fue miedo lo que sentíamos sino una tremenda incertidumbre porque era inaudito lo que estábamos viviendo”.
Como integrantes de Radio La Bulla, tanto Aguilar como Navarro venían relatando y conociendo de cerca casos de abuso policial: “desde La Bulla y con otras organizaciones que hacen trabajo territorial en los barrios puntanos veíamos cómo la policía en este último tiempo se viene ensañando con los jóvenes de los estratos populares, cómo amedrentan, cómo si los ven en el centro los suben al móvil y los llevan a un descampado, los hacen correr y les tiran tiros alrededor o les pegan por el simple hecho de ser pobres, por portadores de rostro. Hemos conocido esos relatos y hemos compartido esas instancias y las hemos visibilizado en la radio, la verdad que no pensábamos que nos iba a tocar en primera persona ser portadoras de un cargo de comunicadora popular porque cuando se enteraron que así era empezamos a tener como persecución ideológica en esas instancias de demora que vivimos”.
Tras hacer la denuncia pública con el detalle de lo vivido, Noelia y Luciana esperan ser citadas a declarar para hacer las presentaciones correspondientes al abuso policial que sufrieron: “en esta instancia de demora podíamos declarar en la comisaría o esperar a declarar cuando nos cite el juez, entonces cuando el juez nos haga la citación pertinente haremos las presentaciones que correspondan al abuso de autoridad y a la persecución ideológica y violencia institucional que hemos sufrido en esas 12 horas de demora. Las acciones las vamos a seguir adelante porque consideramos que estas situaciones tienen que visibilizarse, la sociedad que tanto se queja de la inseguridad tiene que ver que en realidad la cuestión pasa por otro lado, claramente la inseguridad está del otro lado, no del lado de los jóvenes portadores de rostro a los que se los acusa de ladrones, como hace la policía que los estigmatiza y los visibiliza negativamente”.
Hacia el final de la charla con La Retaguardia, Noelia Aguilar destacó el acompañamiento de la Red Nacional de Medios Alternativos: “en estas situaciones uno entiende la importancia de ser parte de una red de medios alternativos porque el respaldo es importante, se siente, es una situación difícil pero uno se siente acompañada, respaldada. La ciudadanía común, compañeros y compañeras de ámbitos laborales tradicionales, por ahí nos dice por qué no seguimos de largo, y con ustedes nosotras podemos hablar de igual a igual, nos sentimos entendidas, comprendidas y sobre todo acompañadas, así que no son más que palabras de agradecimiento para los compañeros y compañeras de la Red Nacional de Medios Alternativos”.

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