2 dic. 2016





En el marco de la convocatoria que realiza todos los años la Coordinadora Contra la Represión Policial e Institucional (CORREPI) para presentar su informe anual sobre la situación represiva, María del Carmen Verdú dialogó con Alfredo Grande e Irene Antinori del programa Sueños Posibles por Radio La Retaguardia. Además de la invitación para hoy a partir de las 15:30 en Plaza de Mayo, la militante Antirrepresiva ofreció un análisis sobre los efectos del cambio de gestión, las políticas de Seguridad y la noticia de la condena firme a los condenados por el asesinato de Mariano Ferreyra, entre otros temas. Además, La Retaguardia acompañó, a través de Paulo Giacobbe, la cobertura de la presentación regional del archivo de CORREPI en La Plata y dialogó con Anita, una integrante de la agrupación. Hoy podrás seguir la presentación del informe a través de una transmisión especial de la RNMA, de la que formaremos parte, desde las 17. (Por La Retaguardia)

Foto: presentación del archivo 2015 (foto: RNMA)

“El viernes 2 de diciembre en Plaza de Mayo a las 15:30 vamos a dar inicio a un montón de actividades, intervenciones artísticas, feria antirrepresiva con remeras, pins, con las agendas represivas 2017. A las 17:30 puntual, puntualísimo, empieza el acto. Ya terminamos de cerrar los datos de todos los casos que hemos podido recabar a lo largo y ancho del país de todas las personas asesinadas por el aparato represivo estatal en el curso de los últimos 12 meses”, explicó Verdú. “El año pasado, el 26 de noviembre, acababa de ganar Macri el balotaje y decíamos, apenas cuatro días después, que este iba a ser un año marcado por el ajuste y la represión. No nos equivocamos. En lo que hace específicamente a situaciones de personas que han perdido en la vida en fusilamientos por gatillo fácil, muertes en comisarías, en cárceles, en otros lugares de detención, desapariciones, femicidios cometidos por integrantes de las Fuerzas de Seguridad. Estamos llegando al número de casos registrados de 5000. 4956 de los cuales casi 300 fueron ocurridos durante estos últimos doce meses”, adelantó sobre el informe que se presentará el viernes 2.
Sobre la confección del archivo de casos, Verdú explicó: “Siempre hacemos una aclaración muy importante porque, normalmente, cuando llegamos a Plaza de Mayo a fines de noviembre o principios de diciembre, del año en curso no solemos tener más de 180 casos registrados porque tardamos largo tiempo en obtener la información porque, como no son noticias que salgan en los diarios, en necesario que a veces las familias anden y anden durante meses hasta que logran un vínculo, un contacto en una organización y entonces nuestros compañeros registran el caso y nos lo acercan”, informó la abogada de CORREPI. “El año pasado, por ejemplo, no llegábamos a los 180 casos en 2015 y hoy son 280 los que tenemos registrados de ese período. Por lo tanto, sabemos que esos de 2016 que por ahora se acercan a los 150 probablemente sea uno por día”, consideró.

La transmisión en vivo

“Es muy importante que la Red Nacional de Medios Alternativos haga la transmisión en directo porque permite que tenga la repercusión nacional a través de todos los compañeros y compañeras que lo pueden escuchar en vivo y, además, porque nos queda el registro grabado para poder difundirlo en la semana siguiente. Este año, como en los anteriores, van a estar arriba del escenario protagonizando las distintas etapas, las distintas instancias en las que se divide el informe de la situación represiva aquellos trabajadores, compañeros y compañeras que son los que le han puesto el pecho a la represión a lo largo del año en distintos lugares del país. Docentes, estatales, familiares de víctimas de gatillo fácil, esos mensajes deben tener mayor trascendencia a partir de esa transmisión”, aseguró. “Igual -expresó los que están en Capital no sean vagos y vengan a la Plaza”.
Sobre las declaraciones que hizo la ministra de Seguridad por el operativo policial ante el secuestro del taxista que terminó muerto, Verdú expresó: “Pienso que pobre el hombre que terminó fusilado por sus captores y que es una víctima más del aparato represivo estatal. No hay dudas de que si la policía no hubiera intervenido, por lo menos tendría la chance de la sobrevida. Así como ocurrieron las cosas terminó finalmente muerto y no dudamos en responsabilizar al Estado por ese asesinato más allá de la mano ejecutora de los sicarios que lo fusilaron”, denunció. “Lo notable es que de manera inmediata la Ministra salió a bancar a sus policías, a defenderlos, a volver a decir lo mismo que hace unos meses atrás cuando discutíamos lo del médico que tenía una 9mm escondida en el cantero y reventó a tiros por la espalda al tipo que le quiso robar el auto: 'Hay que distinguir quién es la víctima y quién el victimario'. Nosotros distinguimos: la víctima suele ser el muerto en los hechos de homicidio y el victimario es el que ocasiona las circunstancias por las cuales se produce esa muerte”, planteó. Para Verdú, “esa defensa cerrada y corporativa que hace cada vez que se genera una situación de las tan repetidas y reiteradas de criminalidad común por parte de las Fuerzas de Seguridad simplemente muestra quién administra y dirige la política represiva en Argentina”.

El crimen como regla adentro de las Fuerzas


“Hablando de criminalidad policial, un dato que nos llegó hoy de rebote pero es interesante: el jueves pasado, la Corte Suprema de la Nación se hizo un ratito entre tanta cosa importante que tiene que resolver y confirmó las condenas a todos los involucrados en el juicio que terminó en 2013 por el asesinato de Mariano Ferreyra. Son Pedraza, su patota y varios policías. Entre esos policías hay dos comisarios, Mansilla y Ferreyra, que fueron los que acompañaron y ampararon a la patota y dieron información trucha a sus superiores desde el propio terraplén donde se realizó el ataque criminal”, recordó. “Fueron condenados a diez años y ocho meses de prisión, fueron detenidos y hoy nos llega la información de que fueron alojados en el pabellón de crímenes de lesa humanidad del penal de Marcos Paz porque en el pabellón para Fuerzas de Seguridad no hay lugar. Está sobrepoblado. Imaginen lo que sucedería si agarraran a todos los policías prófugos”.

Defensa propia

“La defensa propia no necesariamente tiene que implicar un homicidio, uno puede cometer lesiones. Como todo abogado comprende, es necesario que haya una agresión equivalente con medios equivalentes de parte de la persona de la cual uno se defiende. Si vos me pegás y yo te pego, me estoy defendiendo. Ahora, si vos me pegás y yo te encajo un cañonazo en el medio del pecho eso no es defensa. Desde la técnica jurídica es muy sencillo: tiene que haber agresión previa, tiene que haber equivalencia por razonabilidad del medio empleado”, explicó la abogada. “Son varios los requisitos que define el código. El tema es que esas definiciones tan rimbombantes son aplicadas y valoradas en el caso concreto por un señor que se llama juez o camarista. Allí es donde juega la subjetividad de una justicia que lejos de tener la venda sobre los ojos como aparece en las medallitas, tiene la venda bien levantada y mira siempre muy bien respecto de a quien le está dictando sentencia. Ahí te encontrás con el fallo del Tribunal Oral de Lomas de Zamora, por ejemplo, en el caso del asesinato de dos pibes de Villa Fiorito, ambos fusilados por la espalda, uno con tres tiros y el otro cuatro. El policía, por supuesto, ni un rasguño porque no había habido disparos de parte de los chicos de 16 y 17 años que huían despavoridos. Era Policía Federal y entonces custodio de la presidenta, Maximiliano Ledesma, y fue absuelto por el Tribunal Oral 4 de Lomas de Zamora con el argumento de que 'pudo tener razones para pensar que estaban armados' y entonces se estaba defendiendo. Fue tan absurdo que fracasó en la Cámara de Casación que ordenó hace ya dos años un nuevo juicio y todavía estamos en veremos con el cana en libertad porque la Corte de la Provincia no ha tenido tiempo de confirmarlo”, ejemplificó como muestra de los tecnicismos en contraposición con la realidad. “Entonces, no es un tema de apreciación técnica sino, como dirían los jueces que condenaron a Pedraza y a los comisarios, de la particular visión del mundo de cada uno”, consideró.
“Nosotros le damos muchísima importancia a lo que son los términos y lo señalamos siempre cuando intercambiamos en ámbitos de prensa. Cuando los medios de comunicación cuentan, por ejemplo, que un policía mató a alguien por la espalda, sistemáticamente va a aparecer el 'confuso episodio' en el relato de los hechos. Pero si un tipo mata a otro por la espalda, ¿dónde está el confuso episodio? ¿Qué tiene de confuso? También se suele hablar de 'tiroteo' cuando los tiros vinieron de un solo lado, pero con esa expresión te configuran la idea del enfrentamiento”, aseguró. Ejemplificando otra vez, Verdú contó: “Lo que sirve para hacer cátedra con este tipo de análisis son, por ejemplo, los textos del diario Crónica. El otro día comentábamos en una actividad del Sindicato de Prensa de Buenos Aires un artículo que refería a un chico de 15 años fusilado por un integrante del aparato represivo y utilizaba para referirse a ese pibito términos como 'marginal', 'delincuente', 'alimaña', 'piraña', 'chacal' ¿A quién le puede preocupar que maten una alimaña o un chacal? Son términos que sirven para direccionar la opinión pública a determinadas posiciones ideológicas y a naturalizar las conductas represivas”.
Además, la abogada se introdujo en el concepto de justicia por mano propia: “Cuando se habla de eso yo hago la apreciación bíblica. Si su argumento es 'ojo por ojo, diente por diente', al que te molesta haciendo ruido, hacele ruido. Cuando lo matás, no estás haciendo ojo por ojo. Ni siquiera desde ese estrechísimo punto de vista”.

Femicidios

“En el archivo hay alrededor de 500 casos donde las víctimas son mujeres y casi 400 corresponden a femicidios. Si como decimos siempre, una de cada cinco víctimas de femicidio es asesinada por integrantes del aparato represivo estatal, es también a la inversa, del total de casos de mujeres registrados en el archivo de CORREPI, mucho más de la mitad son situaciones en las que se cruzó la violencia represiva del Estado porque las mata el arma reglamentaria de un policía, prefecto o gendarme y la violencia intrafamiliar, de género, machista, patriarcal”, informó Verdú.

Gatillo fácil y estigmatización

“Muchos años atrás me entrevistó Daniel Haddad en la época en que se discutía la derogación de los edictos, su reemplazo por el código contravencional, con la policía a los gritos diciendo 'nos van a atar las manos', no nos van a dejar controlar el delito, etcétera, para encontrar fundamento, Haddad me hizo la siguiente pregunta: ¿Si usted está en la ventana de su casa y ve por la ventana que se acerca un tipo alto, morocho, de pelo largo, con un gorro hasta las orejas, con tatuajes, con equipo de gimnasia, con un bolso al hombro, con intenciones, qué hace?”, recordó. La respuesta fue peculiar: “Yo le contesté: 'Voy corriendo a poner el agua para los fideos porque viene mi nene mayor a comer'.  La descripción era la de mi hijo mayor, y a mí no me genera miedo, es el prototipo de los compañeros con los que todos los días estamos militando en los barrios. Por el contrario, si llego a ver en la puerta de mi casa un auto cero kilómetro con vidrios polarizados donde hay cuatro tipos de bigotes finitos y peinado de lamido de vaca adentro me voy a cagar en las patas y voy a dar la alerta de que hay cuatro sospechosos vigilándome”, se rió.
Sobre este punto, Anita en la presentación del archivo de casos en La Plata, contó: “Con el kirchnerismo se incrementaron también las medidas de las Fuerzas de Seguridad, de hecho la Policía Local fue creada por el gobernador Daniel Scioli y también se incrementó la Policía Bonaerense. En 12 años de gobierno hubo 3100 asesinados por el aparato represivo del Estado y en lo que vamos de la gestión de Cambiemos ya se superaron los 200. En La Plata desde diciembre del año pasado hasta hoy ya hay más de 18 casos, casi dos por mes. Sabemos que a los pibes los estigmatizan los medios de comunicación y por eso la policía los hostiga constantemente en las calles por su condición, porque son jóvenes, pobres y son seguramente posibles casos de gatillo fácil, que es con lo que trabajamos nosotros como CORREPI”, explicó. “Organizamos a los pibes, les damos material para que se puedan defender ante el aparato represivo, damos talleres y estamos en la calle. El año pasado una pareja de la Local entró a un centro cultural a los disparos. Estaban drogados, tenían a sus hijos encerrados en el auto y le dieron con bala de plomo a un pibe en el abdomen. Por suerte la pudo contar. También está el caso de un chico de 25 años que estaba esposado. Taparon el crimen poniendo la carátula de suicidio, pero él tenía un tiro en la nuca estando esposado. Claramente es un caso de gatillo fácil”, aseguró. Además, la militante se refirió a un caso más reciente: “Recién habló Miriam, que es la mamá de Víctor Emanuel González de 17 años que apareció con un tiro en la espalda enfrente de Caballería el 24 de agosto de este año. Lo que sabemos es que el principal sospechoso es el Capitán Guillermo Salas de la comisaría novena que lo venía hostigando y que además ya había matado a un amigo de Víctor, Ezequiel Álvarez, el 9 de enero en la zona del cementerio. Es el principal sospechoso porque había amenazado a Ezequiel y lo mató y amenazó a Víctor. Ahora estamos trabajando con eso, el caso es patrocinado por María del Carmen Verdú que es abogada de CORREPI y estamos recién teniendo acceso a la causa”.

La criminalización de la protesta

“Hoy estamos presentando el informe de la situación represiva de La Plata, ya se ha presentado en otras zonas que cuenta cómo está la represión en los barrios, la cantidad de pibes asesinados por la policía, femicidios y trata y la represión a los trabajadores. Como sabemos, acá en La Plata reprimieron a los trabajadores de la línea ESTE en defensa de los intereses de una empresa y en contra de los laburantes”, contó Anita. “Nosotros estuvimos presentes apoyando la lucha y por suerte salieron ganando. Estaban reclamando por fuentes de trabajo y por la reincorporación de compañeros despedidos porque se habían postulado para ser delegados. Cuando estaban en Ruta 11 en el kilómetro 8 de donde salen los colectivos, para que no salgan estaban todos abrazados y cayeron la Infantería y la Policía Local que los reprimieron con balas de goma y gases lacrimógenos. Allí cayeron detenidos 26 compañeros. Con la lucha y la gente en la calle logramos que salieran de la comisaría ese mismo día y, después de 21 días más, consiguieron lo que reclamaban: la reincorporación de todos los despedidos y la postulación de los compañeros para delegados”, recordó sobre el triunfo de los trabajadores en el conflicto.

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