13 mar. 2017



Lo planteó Vicky Disatnik, integrante de la Casa de las Mujeres Norma Nassif, a propósito de la campaña contra el simulacro realizado por un grupo de militantes en el que abortaba una virgen. En este sentido, por La Retaguardia, la mujer analizó las repercusiones de la marcha, la influencia del catolicismo en la sociedad tucumana y el crecimiento del movimiento de mujeres en diálogo con Catriel Fernández. (Por La Retaguardia)


"La marcha que se hizo en Tucumán fue de las más grandes del país. Se habla de 15 mil mujeres que para nuestra provincia es una enormidad que recorrieron las calles de la ciudad reclamando contra todas las políticas de ajuste que oprimen al pueblo argentino pero, en particular, a las mujeres. Hubo participación de gremios, de organizaciones de mujeres, de partidos políticos, de pequeñas organizaciones culturales, de distintos sectores de la comunidad que se sintieron convocados, como ha pasado con los dos Ni Una Menos. En el medio de eso, un grupo hizo una performance en la puerta de la Catedral que generó mucho revuelo. Nosotros no estamos de acuerdo con ese tipo de confrontación hecha con una imagen que para los católicos es muy importante que es la virgen María", se delimitó Disatnik pero señaló: "Sin embargo, no entendemos tremenda reacción conservadora y fascista que ha llenado las redes sociales, los medios de comunicación y las conversaciones en cualquier sector social".
La militante especificó lo que circuló en las redes: "Han pedido que les inicien causas penales, que las violen. Nosotros hemos sacado con un conjunto de organizaciones nuestro repudio. Entendemos que esto de alguna forma pone en discusión las formas de acercamiento a nuestra comunidad que es muy católica. Pensemos que Tucumán es una de las dos provincias donde se enseña religión en las escuelas. Eso es una normativa que tiene cientos de años que hace que la educación católica sea lo que prima. En los actos escolares se marcha con la bandera argentina y la bandera papal muchas veces. Es una provincia donde esto tiene historia, somos la única provincia que nunca adhirió a la ley de Salud Sexual y Reproductiva, por ejemplo. Es una ley de 2003 a la que todos han adherido a lo largo de estos años", señaló para graficar el lugar de la religión católica en Tucumán.
"Estos sectores conservadores y eclesiásticos organizan para el 25 de marzo una enorme marcha por la vida, abrazos a la maternidad, juntada de ropita para bebés, miles de cosas terribles que han permitido que de nuevo esta fuerza que venía callada y preocupada porque el avance de las mujeres es muy grande haya resurgido con toda la impronta de la derecha conservadora. En el primer Ni Una Menos en 2015 ellos montaron en la plaza una estructura para impedir que las mujeres vayan a la marcha pero no lo lograron y ya en 2016 no vinieron y el avance de las mujeres es muy grande", destacó. Para Disatnik, se trata de "un movimiento mundial y a nivel nacional el 8M ha tenido una enorme repercusión. El documento aquí en Tucumán fue muy piola directo contra el ajuste provincial y nacional. Nosotros somos una organización muy cercana a los familiares de víctimas de los femicidios que participaron activamente en la marcha y estaban muy sentidos de que los medios y la comunidad recojan la importancia de la lucha de las mujeres que han perdido a sus hijas, madres, hermanas. Que estén hablando hoy de esta performance ha impedido que muchas mujeres puedan debatir con mucha alegría lo que fue la marcha", lamentó.

Efecto contagio

Sobre la interpelación a otras mujeres, consideró: "Trabajo en estos temas hace muchos años, hay una efervescencia sin techo que tiene el movimiento de mujeres. Esto es único, no hubo momentos de tanta participación de las jóvenes, tanta decisión de lograr derechos sobre nuestros cuerpos, ciudadanías,  la necesidad de ir caminando por la calle más tranquilas. Ayer en Tucumán apareció una joven de 15 años violada y encerrada por cinco tipos que han subido a las redes la violación. Ese es un hecho aberrante que ha conmocionado de nuevo a la población y las mujeres y nos pone en pie de lucha para impedir que estas cosas tengan impunidad", aseguró. "Este es un movimiento en avance. Hay una gran avidez por conocer, por estudiar, saber, buscar respuestas colectivas frente a la opresión que sufrimos hace miles de años que está corporizada en un movimiento muy avanzado de lucha en el país y el mundo. En muchos países las marchas han sido realmente impresionantes".

La absolución más esperada

Por ser de esa provincia, Disatnik se refirió al caso de Belén: "Es una chica que fue al hospital con fuertes dolores abdominales sin saber que estaba embarazada y allí tuvo un aborto. Cuando se despertó tenía a la policía encima y fue acusada de provocar un aborto. El caso fue muy renombrado porque efectivamente es una imagen muy clara de lo que les pasa a las mujeres jóvenes y pobres que van a un hospital a pedir ayuda y terminan siendo acusadas y condenadas. Belén estuvo dos años presa y fue condenada a ocho años de prisión, hubo una lucha muy grande alrededor de la exigencia de absolución y la enorme movilización provincial, nacional e internacional, sobretodo mediática, permitió que fuera liberada y hoy está esperando en su casa la revisión de la condena por parte de la Corte de Tucumán", explicó. En este sentido, detalló los próximos pasos: "Conocemos la opinión de dos de los jueces y falta el tercero que tenía que expedirse el día 14 porque nos lo dijeron hace un mes que así sería pero todavía no está. Si es unánime, estaría resuelto y si no, iría a un sorteo para un cuarto juez. Mientras tanto, Belén sigue esperando, no consigue trabajo. Está esperando en su casa en condiciones muy injustas porque no logra que se la absuelva de un delito que ella no cometió".
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