3 mar. 2017


Desde el 2 de enero un grupo de trabajadores del laboratorio Roux-Ocefa se encuentra tomando la planta productiva de Villa Luro, ante la falta de producción y varios meses de sueldos adeudados. Bruno Di Mauro, uno de sus trabajadores, se refirió a la nula respuesta por parte de la patronal y a la posibilidad de recuperar la fábrica en manos de los propios laburantes. Fue durante una emisión del programa radial La Retaguardia, que conducen Fernando Tebele y María Eugenia Otero. (Por La Retaguardia)

Fotos: María Laura de Jesús

“Venimos en conflicto hace casi dos años con la empresa, que empezó con el desdoblamiento de los sueldos y que se fue agravando no solo en el no pago de los salarios, sino también en la reducción de la producción, hasta que desde el mes de diciembre no se está produciendo nada y nos deben cerca de siete meses de sueldo. El 2 de enero, y a pesar de que la empresa comenzó a suspendernos y a licenciarnos informalmente porque en realidad no fuimos notificados como debe ser, decidimos no acatar esas suspensiones y licencias y seguimos presentándonos en nuestros lugares de trabajo todos los días, cumpliendo horario y manteniendo la fábrica siempre con alguien”, relató Bruno Di Mauro en diálogo con La Retaguardia.
Es así como desde el comienzo de 2017 los trabajadores del laboratorio Roux-Ocefa ocupan la planta de la calle Medina al 100 del barrio porteño de Villa Luro, organizando guardias para asegurarse que siempre haya compañeros y compañeras presentes en la fábrica: “es por el miedo que ya todos conocemos otras historias como esta que se llevan las maquinarias –explicó Di Mauro–, vacían la empresa y un día llegás y te encontrás con un cartelito en la puerta como pasó en una planta (de Atanor) en Baradero y en Munro, que te terminan echando con un volante. Además la gerencia de la empresa no apareció más así que si no estuviéramos nosotros no habría nadie ni para abrir la puerta”.
En la calle Medina se encuentra la planta productiva más grande del laboratorio. La empresa tiene aparte otra planta productiva y de distribución en la calle Piedrabuena de Mataderos, y una administrativa en el centro, además de delegaciones en el interior. Actualmente solo está tomada la planta de Medina y las otras están directamente cerradas.
Hoy el laboratorio tiene a nivel nacional cerca de 350 empleados: “cuando arrancó el conflicto éramos 500 pero sabemos que es difícil sostener un laburo donde no te pagan hace siete meses, así que los compañeros y compañeras que fueron consiguiendo laburo, haciendo changas, se fueron yendo. Hoy por hoy quedamos 350, que igual es un número importante”, señaló Di Mauro.
La última vez que los trabajadores hablaron con los dueños de la empresa fue en diciembre pasado y de manera telefónica: “nos dijeron que no tenían más plata y que no podían hacer mucho, que estaban viendo qué hacer”, contó Di Mauro, quien explicó que en estas semanas de toma habían logrado que, a partir de asistir al juzgado varias veces y presentar escritos, se les concediera una audiencia con la empresa y representantes de los trabajadores para el jueves 23 de febrero. En esta charla, ocurrida un día antes de esa audiencia, Di Mauro se mostró esperanzado: “Tenemos la esperanza de que se presente la empresa y que pongan sobre la mesa qué es lo que quieren hacer”, expresó. Ese día se presentaron ante el Dr. Sebastian Sánchez Cannavó, a cargo del Juzgado Comercial Nº16 que había declarado la convocatoria de acreedores en agosto del año pasado. También estuvieron presentes, además de los trabajadores y el juez, el síndico del concurso (del Estudio Basile Cejas), integrantes del MNER, y la parte patronal, que así retomó el contacto con quienes pretenden conservar sus puestos de trabajo. Allí, Sánchez Cannavó instó a los dueños de la empresa (la familia Roux) a presentar un plan para saldar la deuda con los trabajadores y trabajadoras y para retomar la producción. Al cierre de esta nota, no se habían producido más novedades

Construyendo alternativas

Parte de quienes trabajan en Roux-Ocefa y hoy ocupan la planta de Villa Luro.
La mayoría de los trabajadores y trabajadoras del laboratorio pertenecen al gremio de la sanidad. Al ser consultado sobre la manera en que el sindicato los está acompañando en este conflicto, Di Mauro especificó: “viene realizando gestiones ante el Ministerio (de Trabajo) y cobramos un subsidio de 8.000 pesos que por lo menos es para subsistir, además viene realizando gestiones para ver si se da la posible compra de la empresa por parte de otro empresario para continuar trabajando”.
Más allá de las posibles respuestas de los dueños de la empresa y de las gestiones del sindicato, los trabajadores de Roux-Ocefa se han puesto en contacto con el Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (MNER) para conocer de cerca las experiencias de estas fábricas: “venimos barajando esa alternativa, es decir construir una alternativa ante la falta de propuestas de continuidad, porque lo que nosotros estamos reclamando y no solo reclamando sino justamente planteando es una alternativa que es la continuidad de los puestos de trabajo para todos los compañeros, porque la mayoría es gente de 40 años así que estamos elaborando un proyecto al respecto. Ya le hemos explicitado a la justicia que nosotros tenemos esa alternativa para proponer y estamos a la espera de que si no aparece ningún comprador o si la empresa no reactiva la producción pronto estaremos presionando para que eso suceda”, adelantó Bruno Di Mauro.
Los trabajadores y trabajadoras del laboratorio saben que se trata de una alternativa real ante el difícil escenario político-económico actual: “lo vemos en el día a día, nosotros arrancamos el 2 de enero con esta medida, y desde ese momento pasó lo de AGR, lo de Banghó, lo de Canale, La Casa del Queso, lo de Atanor, hay varios ejemplos en la actualidad que se plantean sin resolución posible por parte de la patronal, por lo tanto creo que va a volver a haber un auge de esta opción de recuperar la empresa en manos de los trabajadores para que las familias que dependen de eso puedan subsistir. También es cierto, e incluso las empresas recuperadas que vienen desde hace años lo plantean, que el gobierno actual está sacando algunas medidas que no les son muy favorables, pasó con el veto a la expropiación del (Hotel) B.A.U.E.N. por ejemplo, o ahora con un decreto que quieren sacar que le quita a los frigoríficos que son cooperativas la matrícula de matarifes lo que les impide seguir trabajando. El momento político, y no es casualidad, no es el más oportuno porque no hay mucha voluntad por parte del gobierno de darle lugar a estas experiencias y tampoco hay posibilidad de los trabajadores de salir a buscar otro trabajo, es decir que se conjugan dos cosas complicadas”, expresó Di Mauro.
Hacia el final de la charla, desde La Retaguardia le consultamos a Di Mauro qué necesitaban los trabajadores de Roux-Ocefa: “para empezar, seguir trabajando... pero sabemos que tampoco hay a quién reclamarle eso, o a quien reclamarle y que lo pueda cumplir. También lo que pedimos es acompañamiento no solo con traernos comida o lo que sea, que pasa muy seguido y lo agradecemos, sino con el aliento y el apoyo de las medidas que llevamos adelante cuando hacemos algo en la calle, eso nos da mucha fuerza a los trabajadores para seguir metiéndole, conocer otras experiencias, dar difusión”.
La planta del laboratorio Roux-Ocefa se encuentra en la calle Medina 138. en el barrio porteño de Villa Luro. Allí están los varones y mujeres que quieren trabajar, tomando el edificio desde el 2 de enero en defensa de sus puestos, a la espera de una respuesta por parte de los dueños y sabiendo que la experiencia de recuperar la producción en sus propias manos es cada vez más cercana y real.

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