8 mar. 2017


 Imperio Barbarie. Tiempos de cambio en EEUU; el nuevo presidente esun ejemplar proveniente de la escala social alta, no por linaje u origen, sino a fuerza de millones de dólares.  Continuador del negocio inmobiliario que creara su padre, supo acrecentar la fortuna familiar, a fuerza de aprovechar oportunidades en la zona gris de los “negocios”. (Por Ángel Fernández Schejtman para La Retaguardia)

Necesitan un líder

Rápidamente comprendió la fuerza y poder de los ricos. Rápidamente descubrió que los límites ceden, que las reglas están para ser evadidas. Las leyes y quienes las aplican se inclinan en pleitesía ante el Poder del dinero.
Así creció y se formó. Las frustraciones normales de la vida, fueron y son una ofensa personal que debían y deben ser superadas a fuerza de prepotencia y falta de escrúpulos. Este nuevo presidente se jacta de despreciar la política, de “conocer” los vicios y debilidades de los agentes del poder judicial, de saber que la opinión pública es maleable y que cualquier mentira bien expresada e impuesta se transforma en verdad.
Cada vez que el establishment norteamericano cambia su estrategia de Poder, bate el parche de la debilidad o falta de liderazgo de aquel que este dirigiendo los destinos del gobierno.
El presidente saliente, Barack Obama, fue golpeado desde el primer momento de su presidencia. Con minoría en el Congreso, quedó a merced de los verdaderos dueños del país. Ese órgano de Poder, llamado establishment, compuesto por la industria militar, la farmacéutica, tecnológica, acompañada por los financistas buitres, y los supremacistas de la raza blanca, no escatimaron en usar cualquier método para doblegar la mínima resistencia que se les pudiera presentar. Así vimos como el recién llegado a la Casa Blanca fue premiado con el Premio Nobel de la Paz, siendo uno de los presidentes que más frentes de guerra abrió en el planeta, el que masacró a millones de seres humanos.  Sin embargo, a pesar de haberse doblegado ante el Poder real, hasta el último minuto de su gobierno fue denostado y ninguneado.
Obama defraudó a aquellos esperanzados que gritaban;  “Sí se puede”, los inmigrantes sintieron en su piel la crueldad de la persecución y el destierro de la Tierra Prometida.  Millones de expulsados, como nunca antes.

El fantasma de la desintegración

Hay una sombra que sobrevuela EEUU, es el de la desintegración, cada vez que aparece y lo hace a menudo, se esgrimen argumentos guerreristas que exacerban el “nacionalismo”, después del 11/09 se configuró el “enemigo”: el musulmán. Se marcaron países que ya habían sido destruidos en guerras pasadas para volver sobre ellos. A su vez, esto sirvió para aumentar la paranoia y configurar el “enemigo interno”, algo útil para los tiempos actuales.
El establishment aceptó la alternativa y los beneficios económicos no se hicieron esperar, una transferencia brutal de fondos estatales engordaron más sus gordas billeteras. La exhorbitante maquinaria militar y sus cómplices consiguieron, una vez más, calmar las aguas hacia el interior y abrir nuevos mercados para sus productos, que no se limitan a las armas; la cantidad de industrias laterales que como rémora acompañan las guerras, agradecidas.
Mientras tanto, la desintegración muestra día a día que no es algo superado. La violencia policial sobre los negros, la visibilidad de la violencia supremacista blanca, que como resorte contenido, libera sus fuerzas destructivas a partir de la legitimidad que reciben desde lo más alto del Poder político, día a día aumentan los casos de enfrentamientos civiles, manifestaciones masivas que ganan las calles. Ese es el fantasma más temido.
             
Desobediencia civil y estatal

El Presidente Trump, inicio su gestión con acciones fuera de contexto y razón. Firmó una manda para perseguir y deportar sin juicio previo a todo aquel que a los agentes de migraciones se les antoje. Se dejaron sin efecto las mínimas garantías constitucionales, remplazando la Ley por el Estado policial de facto.
Algunos jueces y fiscales tratan de oponerse y consiguen suspender momentáneamente los allanamientos y expulsiones. Sheriffs y Marshalls, que son elegidos en forma directa por el ciudadano, se niegan a cumplir las órdenes que llegan desde Washington, Gobernadores llaman a los inmigrantes a llegar a sus Estados con la promesa de que allí no serán detenidos. Desde el gobierno central lisa y llanamente se los castiga con la quita de transferencias de fondos, bajo la extorsión directa de que si no cumplen con las órdenes del Presidente no recibirán ni un dólar. Trump no ha dudado en calificar como Estados santuarios a quienes den cobijo a los perseguidos.
Estamos todos en peligro. Un personaje burdo, con escasos 140 caracteres de expresión escrita, que hace gala de su ignorancia y estimula la falta de saber e infunde un “nacionalismo” exacerbado. Que fomenta las riñas callejeras y llama desde lo más alto del Poder a desalojar las calles de opositores a como dé lugar, seguramente está llamado a ser quien ponga broche final a la falsa integridad de los EEUU.



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