11 abr. 2017


Se cumplieron 10 años del asesinato de Carlos Fuentealba y Alcides Christiansen, compañero de Fuentealba en el MAS (Movimiento Al Socialismo) y el Nuevo MAS de Neuquén, dialogó con en el programa radial Desde Afuera. Allí repasaron la vida y militancia del docente y el contexto en el que fue asesinado. (Por La Retaguardia)


Un primer acercamiento al relato de Alcides retrata los inicios en la militancia de Fuentealba y su compromiso con la lucha sindical: “Carlos entró a militar a nuestro partido cuando estaba terminando la secundaria, cuando ganamos el sindicato de la UOCRA (Unión Obreros de la Construcción de la República Argentina) en el año 89'. Yo lo conocí unos días después. Fue uno de los compañeros que se ofrecieron a llevar adelante tareas en la UOCRA. Desde ahí, fuimos inseparables hasta el día de su muerte. Militamos en el viejo MAS, que luego se fragmentó, pero quedamos siempre juntos. Vivíamos a una cuadra de diferencia en nuestro barrio, acá en el oeste neuquino. Comenzamos a fundar el Nuevo MAS, el partido de Manuela Castañeira, a nivel nacional. Era un compañero militante revolucionario. Luchaba constantemente para que los trabajadores eleven su conciencia contra las empresas, contra la patronal, contra el gobierno y contra la burocracia. Murió así, Carlitos. Murió el 4 de abril, defendiendo a los compañeros”.
Momentos antes de la acción que derivaría en su muerte, el maestro estaba socorriendo a sus compañeros. Le dispararon en la cabeza a quemarropa, a menos de dos metros de distancia. El gobernador de Neuquén, Jorge Sobisch, fue quien ordenó la represión: “La policía les venía dando, los compañeros retrocediendo y él venía último, ayudando. Ayudaba a todos a subir a sus vehículos o a dispersarse de una forma que no los mate la salvaje represión que desató Jorge Sobisch con una saña de la que jamás se arrepintió. Sobisch fue declarado el autor ideológico del crimen y no está preso, goza de impunidad. Si bien no tuvo que renunciar a la gobernación en ese momento porque le faltó algo de insistencia al gremio, murió políticamente después cuando se presentó a elecciones nacionales y sacó el 2% de los votos. Es decir, quien lo hizo morir políticamente fue nuestro compañero Carlos Fuentealba” explicó Christiansen en conversación con el programa Desde Afuera, que realizan los Familiares y Amigos de Luciano Arruga por Radio La Retaguardia y Radio Zona Libre.

 La docencia como herramienta militante

Christiansen compartió detalles acerca de la vocación de servicio de su amigo y sus funciones dentro de la militancia: “Cuando murió, tenía más o menos dos años y medio de docencia. Tenía un bajo perfil, muy solidario y luchador. En la docencia comenzó a educar a sus compañeros en cómo defenderse por sus derechos. Estuvo en la UOCRA como uno de los compañeros de mayor confianza. Le tocó estar pegado a mí durante todos los viajes que yo hacía al interior de la provincia e incluso fuera de la provincia. Era mi escolta, estaba a cargo de mi seguridad. Vivíamos charlando constantemente. Teníamos amenazas muy seguido porque respetábamos las decisiones de los trabajadores y a él le tocó esa tarea”.
Con una anécdota, narra las ideas revolucionarias que Fuentealba compartió con él para combatir un sistema capitalista que perjudica a los trabajadores: “Carlos daba clases en una escuela del barrio Cuenca XV, a 18 cuadras de mi casa y 19 de la suya. Cuenca XV es un barrio marginado, pobre, de los últimos que se hicieron. Los porteros del edificio eran obreros de la construcción que entraron a trabajar ahí por la ley 2228, una conquista a la que él ayudo a conquistar. Era muy conocido en el rubro de la construcción y tenía planes para los obreros que no habían hecho la escuela. Me proponía que la empresa pague las horas y nosotros diéramos clases en las obras, las primeras dos horas. Era un plan maravilloso, le decía a Carlitos, 'pero eso va a ser en el socialismo porque no creo que la patronal quiera pagar una sola hora para que vos eduques a los compañeros. Ese no es el plan del gobierno anterior y menos de este gobierno'”.
Fuentealba estuvo en contra de la burocracia sindical que hoy lo utiliza como símbolo, al punto de que su muerte fue oponiéndose a ella: “Fue un constructor de esta herramienta, de un partido de los trabajadores que luche por un socialismo y así lo explayó en todos lados. No solamente se quedaba con eso, sino que él y los demás compañeros tenían su agrupación formada para llevar adelante una política diferente a la que planteaba la dirección sindical a nivel nacional y provincial, que la denominamos la burocracia sindical. Cuando muere, muere luchando contra esas instituciones: la burocracia, el gobierno, la represión y las patronales. Hay una diferencia muy grande entre otros compañeros que estuvieron militando hace muchos años que lo adosan a la cara de la CTERA (Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina). Hoy vas a la CTERA y la imagen de Carlos Fuentealba está detrás del sillón del dirigente actual. Carlos murió contra esa dirección", graficó Christiansen.

El homenaje por los 10 años del asesinato

“El 4 de abril hubo un gran acto en Senillosa; como todos los años, los 10 años que llevamos de muerte del compañero. Donde murió Carlitos levantamos un monumento. Hubo una caminata desde el punto donde empezó la represión y durante 4 km. Fue un gran acto con muchos compañeros donde levantamos la bandera de Carlos. Hoy Carlos es un referente de las nuevas generaciones que luchan. Yo agradezco muchísimo la entrevista porque muchos compañeros tienen que conocer cómo luchaba este compañero. En el caso de su trabajo, era muy solidario. Enseñaba Química en el secundario. Ayudaba a los chicos. Iba a sus casas y se quedaba hasta la noche enseñando gratis a los chicos antes de rendir. Ese era Carlitos, compañero que hoy homenajeamos”, repasó Christiansen ejemplificando el símbolo en el que se convirtió Fuentealba hoy, en un contexto de luchas docentes y sindicales reprimidas ferozmente por la policía.

El contexto

El asesinato a Carlos Fuentealba se dio en el marco de una lucha sindical docente en abril de 2007. A nivel nacional gobernaba el país Néstor Kirchner y en Neuquén lo hacía el Movimiento Popular Neuquino, con Jorge Sobisch a la cabeza.
Se llevaban varios días de paro en Neuquén y en otras provincias como Salta y Santa Cruz. “CTERA tenía un panorama de paro en muchas provincias pero ningún plan de lucha que unificara todos esos reclamos. No había una propuesta desde la conducción, estaban libradas a las paritarias provinciales” aporta Hernán Boeykens, docente y militante de Ademys, quien también conversó con Familiares y Amigos de Luciano Arruga en Desde Afuera.
CTERA convocó un paro en la ruta 22 a 40 km de Arroyito, Neuquén, en vísperas de la Semana Santa. El mismo Gobernador ordenó la represión para evitar el corte de la ruta, ya que estaban en vísperas de feriado y tenían la presión de las hoteleras y de la industria turística para impedir la manifestación. “Fue algo armado. La noche previa a la represión Sobisch se reunió con las fuerzas policiales para evitar el corte que impediría el pase turístico. Había unidades de distintas localidades de Neuquén y fuerzas especiales con mucha munición”, recordó Boeykens demostrando que el asesinato de Fuentealba no fue un error o algo accidental, sino un acto consciente del gobierno neuquino que preparó a las fuerzas de seguridad para reprimir y matar a quien hiciera falta con tal de lograr su objetivo.

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