4 abr. 2017



Hace varios años un compañero mexicano dedicado al trabajo con migrantes mexicanos y mexicanas en EEUU decía que las únicas personas que podían ponerle un palo a la rueda del neoliberalismo eran los y las migrantes. Hoy veo cómo esa posibilidad   va tomando más forma… y más fuerza. (Texto de Mónica Mexicano* y fotos de Agustina Salinas para La Retaguardia)

*integrante de la Asamblea de Mexicanxs en Argentina

El 30 de marzo se llevó a cabo el primer paro migrante en la Argentina. Más de 30 colectividades nos dimos cita en Plaza Congreso, para reconocernos y mostrar lo que somos capaces si nos organizamos. La convocatoria inicial surgió del Colectivo Simbiosis Cultural, donde la mayoría de sus integrantes son de nacionalidad boliviana. Han luchado por justicia por las personas asesinadas en el taller textil de la calle Luis Viale que se incendió el 30 de marzo de 2006, donde murieron cinco niños y una mujer embarazada, evidencia de los talleres clandestinos donde los migrantes son sometidos a condiciones de esclavitud laboral. 


La articulación del Paro Migrante tiene dos ejes: luchar contra el DNU 70/17 xenófobo y racista que nos criminaliza y vulnera nuestros derechos y reconocer el aporte que hacemos como trabajadores y trabajadoras migrantes a la Argentina. Desde ahora, todos los 30 de marzo son nuestros, será el día de las y los trabajadorxs migrantes. 


El DNU 70/17 establece que las personas migrantes que hayan sido condenadas o estén cumpliendo condenas, o con antecedentes penales, no podrán ingresar ni permanecer al país. Incluso afecta también a las radicaciones ya otorgadas. También modifica los trámites de expulsión para que sean inmediatos, sin posibilidad de defensa legal adecuada, elimina la unidad familiar y el arraigo como condiciones que evitan la expulsión. Esto además de equiparar y vincular la migración con la delincuencia es una herramienta de control social, donde quienes quedan más expuestas son  personas migrantes de escasos recursos económicos y militantes sociales. La amenaza de la deportación reducirá la posibilidad de poder conseguir un trabajo estable, orillándonos a la precariedad, a ser todavía más vulnerables al hostigamiento de las fuerzas policiales, reducirá también la inserción escolar y el acceso al sistema de salud. A la vez esta amenaza intenta amordazar a las colectividades minando la posibilidad organizativa y de denuncia, de reclamo y defensa de nuestros derechos. Además es anticonstitucional porque el presidente no puede emitir un DNU en materia penal.


La migración como motor del mundo

En las economías neoliberales las fronteras y el trabajo migrante se regulan a capricho de los mercados. Cuando es necesario aumentar el consumo y la producción las fronteras se vuelven flexibles; cuando llegan los momentos de crisis económicas, y no hace falta tanta producción porque ya no hay posibilidad de consumo, entonces los y las trabajadores ya no son requeridas. Las más afectadas son las personas, que viniendo de otras geografías, son sometidas a trabajos que los nacionales no quieren tomar y que no solo son precarizados, sino que también cargan con la estigmatización de un trabajo de segunda. Bajo estas condiciones las mujeres son las más afectadas y vulneradas en sus derechos. 


Lo que cambia son las representaciones 

Las políticas de Seguridad Nacional de los Estados construyen la representación de un sujeto social que sirve como figura de “enemigo interno” al que intentará hacer responsable de los desastres económicos y sociales a los que ellos mismos nos han arrastrado. Y que será usado y perseguido como chivo expiatorio, hoy este lugar lo ocupamos docentes, trabajadores y trabajadoras, mujeres, menores de edad, pibas y pibes de las villas, migrante. 


En este creciente momento de crisis, donde la ideología y la política de la derecha se incrementan, las políticas de exclusión se vuelven leyes (o decretos) y esto habilita a mucha gente a mostrar abiertamente el desprecio, el racismo y la xenofobia. Se instala la idea de que los de afuera venimos a sacarles el trabajo, a robar, a usar hospitales y escuelas. 


El Paro Migrante busca primero visibilizar la situación de violencia que vivimos cotidianamente: queremos decir que tenemos derecho de estar acá por el simple hecho de ser personas. Porque ningún ser humano es ilegal y porque migrar es nuestro derecho humano. Y también reafirmarnos en nuestro carácter de habitantes de la Argentina, donde todas las personas migrantes aportamos con nuestros impuestos y con nuestro laburo a la economía de este país. 


Para nosotras como Asamblea de Mexicanxs en la Argentina este momento de coyuntura es fundamental, no sólo por la defensa de nuestros derechos como migrantes, sino porque este Paro Migrante nos ha permitido acercarnos a todas las colectividades, encontrando que los padecimientos de nuestros países (que muchas veces son los que nos obligan a migrar) son muy parecidos: La violencia policial, la impunidad, el avance de narco, la pobreza, la persecución de militantes y periodistas son temas que lamentablemente compartimos. 


Asímismo vemos como este recrudecimiento de las políticas antimigratorias es transnacional, son las mismas políticas que Trump está implementando en EUU, en ese sentido reivindicamos y acompañamos la lucha de los migrantes que viven en el “gringo” (EEUU), su valor y su dignidad son un ejemplo para nosotras. 


Desde la Argentina enviamos un saludos solidario y de lucha a todas las personas que viviendo en un país que no es el suyo defienden su derecho a una vida digna.
Hacemos un llamado a dar la batalla ideológica, a desarmar los argumentos racistas y xenófobos en todos los espacios privados, públicos y políticos. 


Llamamos también a las organizaciones de izquierda argentinas para que acompañen esta digna lucha. Que puedan reconocer que muchas de sus bases y de la gente con la que construyen poder popular son personas migrantes y que generalmente esta característica queda invisibilizada. 
Llamamos a todxs lxs migrantes a que se organicen contra el DNU 70/17. Hoy más que nunca es necesaria la reivindicación de nuestra diversidad, y reafirmarnos en los aportes culturales económicos y políticos que hacemos a esta sociedad.

  




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