11 abr. 2017


La profundización de la represión generalizada hace olvidar con facilidad la de la semana pasada, sepultada por la de hoy, pensando en la de mañana. Esta nota es un repaso a la situación gravísima que se vivió en un comedor infantil del MTE en Lanús y que motivó, entre otras consecuencias terribles, la pérdida del embarazo de la cocinera del espacio. (Por Paulo Giacobbe para La Retaguardia)

Foto: anred.org

"Nico, pasó así, estábamos los chicos comiendo, andaban haciendo operativos", relata desesperada una de las cocineras del comedor Sueños Bajitos de Caraza, Lanús. Cuenta que la policía entró al comedor, que la empujaron, que los agredieron, que los corrieron con los palos. Adentro del comedor. Que la policía rompió todo y que no saben qué hacer. La angustia en la voz estremece tanto como lo que cuenta: "Tiraron gas pimienta, hay chicos lastimados, tiraron con sillas, con tiros, tienen todos los casquillos,  todo, Nico, no sabemos qué hacer, estoy nerviosa...  tengo chicos lastimados, eso es lo peor de todo, llevaron detenidos". El audio dura menos de un minuto. Le habla a Nicolás Caropresi, del Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), y ese testimonio empezó a circular el mismo jueves de la represión. Los vecinos y organizaciones sociales se fueron juntando frente a la comisaría 5ª del municipio. A dos de los chicos que estaban dentro del comedor los habían subido a un móvil de la policía local y durante casi cuatro horas no se supo dónde estaban. Durante todo ese tiempo los estuvieron torturando, no los ingresaron a ninguna comisaría.
Otro de los testimonios que desde el Movimiento de Trabajadores Excluidos dieron a conocer cuenta que adentro del comedor había 70 chicos, que la policía le tiró escopetazos a la puerta para entrar al comedor, como no podían entrar por la puerta entraban por la ventana. Finalmente pudieron romper la puerta y entraron, tiraron gas pimienta incluso adentro de una olla con comida, y escopetazos. Dice que uno de los detenidos es menor. Que la patota tiró a una nena en silla de ruedas, que golpearon a otros nenes y pisaron a una señora embarazada. Que fue una masacre. Interrogan a los chicos escopetas en mano, les preguntan dónde está.
Esa va a ser la excusa, buscan a una persona. Diego Kravetz, Secretario de Seguridad de Lanús, va a justificar ese accionar en los medios de comunicación al mismo tiempo que los chicos están siendo torturados en los patrulleros. Kravetz estuvo presente en el operativo desde el comienzo, desde cuando empezaron a parar autos y motos en la esquina del comedor.
Al martes siguiente, una multitud conformada mayoritariamente  por organizaciones sociales marcha al municipio. Exigen la renuncia de Diego Kravetz y del intendente Néstor Grindetti. Les iniciaron denuncias penales a ambos, también al jefe de la policía local. Solicitan que se identifique a los agentes que estaban presentes en el operativo.
Claudia Alito de la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular de Lanús está sentada en el cordón de la vereda, frente a la municipalidad, está cansada.  El acto está terminando y dice que no se puede perdonar la represión al comedor Sueños Bajitos: “Que hayan entrado a un comedor, que hayan tirado balas de goma, gases lacrimógenos, donde estaban cenando 70 pibes que son los hijos de nuestros compañeros que van a juntar cartón, no se lo perdonamos. Hemos hecho una movilización con todas las organizaciones que pertenecemos a CTEP y también apoyaron otras organizaciones de Lanús. Nosotros en Lanús tenemos 14 comedores, los pibes tienen hambre, no tienen para comer entonces es necesario armar comedores, cosa que no nos gusta, pero es la única forma que tenemos para darle un plato de comida y que encima que van a comer, que no tienen dónde, en una olla que estaban por cenar le tiren gases lacrimógenos, no le perdonamos, no se justifica. Grindetti como intendente se tiene que hacer cargo de lo que está pasando acá en Lanús,  ¿donde están los derechos de los niños?”.
Claudia había estado el jueves en la comisaría 5ª exigiendo saber dónde estaban los compañeros secuestrados: “Recién a las 2 de la mañana, golpeados y lastimados, los soltaron. Estuve en la comisaría desde las 7 y media de la tarde cuando nos enteramos, esas personas estuvieron secuestradas y desaparecidas durante un par de horas”.

-La Retaguardia: ¿Es algo común este accionar de la policía?

-Claudia Alito: Todos los días. Ellos en los barrios no van a los lugares donde verdaderamente tienen que ir. Es como una pantalla, se ocupan de pegarle a los menores y entrar a los comedores donde no tienen que ir.

Carlos, del Frente Popular Darío Santillán, opinó que fue un día de lucha: “De esas marchas a las que no se puede faltar y que la participación también tiene que ver con sostener la denuncia penal con la lucha en la calle”. Además, evaluó las políticas económicas y la posible respuesta del gobierno: “A nivel nacional y provincial vienen haciendo caso omiso a las movilizaciones gigantes que viene habiendo. La incansable lucha de los docentes, Macri con su desfachatez diciendo que estamos cada vez mejor, y cada vez hay más gente desocupada en los barrios.  Están haciendo oídos sordos o no quieren ver y nos dicen que nos movilizamos por choripanes. Este intendente estuvo sospechado con los Panamá Papers y no lo tocó nada de eso, siguió en su puesto. Y creo que en este caso, al tocarnos directamente a nosotros, a los de abajo, tenemos que ver como sostener esta lucha”.
El integrante del Frente Popular Darío Santillán también denunció el accionar de la policía: “hace unos meses en el barrio La Fe hubo también un operativo de saturación, hacer control de autos, para ver un poco cómo se manejaban los chicos en el barrio, habían entrado a hacer operativos, se habían llevado chicos y después esos chicos terminan siendo soldaditos de ellos. De los mismos jefes de calle, de los comisarios.  Le pasan las armas para ir a robar y después le pasan un porcentaje, eso se vio y se ve. Los policías terminan manejando el territorio”.
Nicolás Caropresi, del Movimiento de Trabajadores Excluidos, dice que no identificaron a los policías que actuaron en el operativo, pero creen que son policías locales de Lanús y probablemente también de Lomas de Zamora. “Incluso los dos policías que bajaron a los compañeros en la 9ª después de tenerlos dando vuelta y torturarlos, después de haberlos llevado a la revisión médica, cuando los liberaron tampoco tenían la identificación. Ahora con la denuncia tiene que avanzar como cualquier causa”, espera Caropresi, al tiempo que resaltó la importancia de la movilización a la comisaría: “Nosotros acompañamos a los compañeros y esa respuesta tanto de los vecinos como de las organizaciones sociales permitió que nuestros compañeros estén con vida o por lo menos estén libres porque si no lo hubieran empapelado y le hubieran sumado cualquier causa encima”.

-LR: Hay dos hechos muy graves. Entran al comedor y reprimen y las torturas, pero hay otro hecho muy grave, que es el comunicado que sacan desde el mismo municipio justificando la represión.

-Nicolás Caropresi: Eso es algo que no lo podemos creer.  Ya Kravetz había tenido una actitud repudiable. Mientras estábamos buscando a los compañeros, incluso nos comunicamos con gente del gobierno nacional, él estaba hablando en algunos canales de televisión, dando su versión de los hechos, que es la misma versión del comunicado. Que es todo mentira. Nada de lo que dicen es cierto. Y un nivel de cinismo nunca visto cuando sale a corregirnos,  porque nosotros decíamos que habían tirado gas lacrimógeno, él nos dice que no, que habían tirado gas pimienta y que sale con un poco de agüita, porque estábamos hablando de nenes chiquitos.

Nicolás calculó que en la marcha participaron más de 10 mil personas: “Fue más grande de lo que esperábamos, la indignación del pueblo y de los pobres organizados es muy grande. Porque son los que cotidianamente sufren esto. La única relación que tiene el Estado con los barrios humildes es la represión, la estigmatización y la criminalización, sobre todo de la juventud pobre”.

La cocinera que perdió el embarazo

Al otro día de la marcha, Mauricio Macri, María Eugenia Vidal y Néstor Grindetti se reunieron y fotografiaron con policías locales en el Centro Unificado de Comando y Control del Municipio.  Pero en Lanús la noticia era otra. Laura Zaracho, una de las cocineras del comedor, perdió su embarazo a causa de los golpes que sufrió en la represión.
A la noche, en comunicación telefónica con María Eugenia Otero y Fernando Tebele en el programa radial La Retaguardia, Caropresi confirmó la triste noticia: “Estábamos en el municipio, habíamos ido con un grupo de diputados para tratar de interpelar a Grindetti y ahí nos enteramos.  La compañera estaba haciendo reposo después de lo sucedido en el comedor porque estaba en riesgo su embarazo. En el día de ayer había tenido una pequeña pérdida y hoy cuando se hizo la ecografía y se hizo los estudios le informaron que había perdido el embarazo”

-LR: ¿Y esta pérdida es vinculable a los hechos de la semana pasada?

-NC: Sí, sí. Había tenido algún dolor y una pequeña pérdida el día de los hechos, por eso fue primero al Policlínico Lanús, después terminó en el Hospital Penna, donde quedó en observación unas horas. Luego la mandaron a la casa con reposo y finalmente hoy nos enteramos de esta triste noticia y la vamos a sumar a la denuncia  que ya hicimos contra Diego Kravetz y Grindetti por lo sucedido el otro día.
Nicolás cuenta que ese día a Laura Zaracho la golpearon, la tiraron al piso y la pisaron en las corridas: “La mayoría de los que estaban adentro fueron golpeados de una u otra manera. Lo ocurrido es inconcebible, había bebés durmiendo, había niños escondidos abajo de la cama, abajo de las sillas, del miedo. La situación no entra en la cabeza de nadie”.


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