18 may. 2017


El Tribunal en lo Criminal N°1 dictó sentencia el martes y absolvió en Mar del Plata a Analía Shwatz. La figura penal que se aplicaba era “corrupción de menores agravada por ser cometida por persona encargada de la educación y abuso sexual gravemente ultrajante agravado por ser cometido por persona encargada de la educación”. La psicóloga Patricia Gordon fue perito de parte de una querella integrada por 11 familias y dialogó con Luis Angió y Rosaura Barletta en el programa Otras Voces, Otras Propuestas. También por La Retaguardia, Fernando Tebele y María Eugenia Otero dialogaron con Sergio Zelaya, padre de uno de los niños damnificados, que habló por primera vez con un medio. (Por La Retaguardia)

“Nos sentimos defraudados. Estuvimos en un juicio al que se ha llegado con pruebas contundentes. Gustavo Vera vino y dijo que eran pruebas abrumadoras. Del otro lado, no se ha presentado nada que demuestre lo contrario, sino una defensa totalmente corporativa, donde nos han desbaratado las pruebas sin argumentos”, lamentó Zelaya, papá de un niño abusado. Para la psicóloga Patricia Gordon, los argumentos del Tribunal, “son los argumentos que utilizó la defensa de la acusada. El tema del abuso sexual infantil es complejo para la justicia, no es la primera vez que ocurre algo así con los mismos argumentos para invalidar el relato de los niños. Hay algo mucho más profundo que tenemos que analizar, porque no tenemos una justicia que esté preparada para profundizar, ser sensible a estas cuestiones y tener un conocimiento a cerca de cómo se expresan los niños. Esto evitaría terminar diciendo que es posible instalarle una idea a un niño, sugestionarlo con eso y de tanto repetirlo y creerlo y trasladárselo. Estas cosas son las que no pueden pasar”, planteó.

El fallo pone en juego cuatro variables de las que desprende la decisión

Así fue recibida la perito que
llegó para tomar declaraciones
en cámara gesell.
Plantea que los hechos relatados por los niños son ‘materialmente imposibles’ por las condiciones físicas de los colegios en los que se denuncia que transcurrieron (el instituto Gianelli y el instituto Fleming);
Pone en duda lo afirmado por los niños bajo la idea de contaminación y co-construcción del relato; cuestiona el protocolo puesto en práctica por la psicóloga perito Silvina Catera, contra quien hubo una campaña pública acusatoria que incluyó afiches en las calles y proclamas en su contra en las redes sociales; y valida la trayectoria de la docente y su desempeño ‘brillante’ de acuerdo a los testimonios de sus pares.

El comienzo

“La denuncia se hizo en septiembre de 2013, un sábado se hicieron 24 denuncias, se desencadenaron porque los chicos empezaron a hablar. Los padres fueron actuando en base a lo que sus hijos les iban diciendo. En la medida en que transcurrió el tiempo, los días, se empiezan a incrementar los testimonios. No era casual que todos dijeran lo mismo, con concordancia entre tiempo, lugar y espacio”, aseguró Zelaya. Para demostrar la imparcialidad en la causa, agregó: “Lo que relataban los chicos era muy grave. Había chicos de sala de tres, de cuatro y de cinco. En total se sumaron más de cuarenta denuncias. Muchos padres nos hemos conocido recién en un juicio. Los casos eran de dos escuelas”.
Por su parte, Gordon relató sus primeros pasos de acompañamiento: “Esta historia comenzó hace cuatro años. Yo fui perito de parte de un grupo de niños y niñas cuyos padres habían realizado las denuncias. Fueron aproximadamente 44 casos. También declararon terapeutas, una perito oficial. Todos estos años estuvimos acompañando, presenciando los testimonios de los niños en Cámara Gesell, elevando nuestros informes. Finalmente se llegó a esta situación. Hubo un fiscal que previamente encontró motivos para validar el relato de los niños, hacer una imputación y elevar a juicio oral que igualmente no contempló todos los casos. Hubo muchos testigos, declaraciones de madres y padres, de personal de las escuelas. Se conoce como el caso Gianelli, pero son dos colegios”.
Zelaya fue firme: “Nunca dudamos si ir a la justicia porque cuando escuchamos las barbaridades que contó nuestro hijo, no lo podíamos creer. Es el colegio que elegimos para la formación de nuestros chicos, se nos estaba derrumbando el mundo. Lo que nuestro hijo decía no era algo normal. No era una simple maestra limpiándole la cola al nene que se hizo caca. Le metían el dedo en la cola, que era distinto”, aseveró. “Entendemos eso. Sabemos qué es un delito y qué no. Recurrimos automáticamente a la justicia, obviamente sin saber qué hacer porque somos personas totalmente alejadas de los planos judiciales”, recordó.

Balances

“Nos damos cuenta por el fallo que es un tribunal parcial porque argumentan que la cámara Gesell ha sido tomada por una perito que no tiene experiencia. Se llama Silvina Catera, ha ganado este caso por concurso, no creo que sea una persona que no tenga capacidad para hacer la cámara en el marco de la ley, en la que estuvieron presentes la querella y la defensa, abogados y peritos. El tribunal tenía la potestad de decirle a la psicóloga que preguntara o repreguntara al niño, las cámaras han sido positivas porque los niños hablaron de tiempo y forma, de lugar y espacio en cuando a las mismas personas. Inclusive algunos no han podido hablar porque los niños se retraen por miedo”, consideró Zelaya. Además, cuestionó al Tribunal: “No han tenido en cuenta los dibujos que hicieron, el lenguaje corporal de los chicos. Eso podría explicarlo más técnicamente un psicólogo. No fue la única psicóloga que los vio, hay otras psicólogas que presentaron informes porque los chicos han sido tratados”.
Sobre cómo se reponen, explicó: “Hoy nos levantamos con más fuerza para seguir luchando porque esto no termina acá. Somos los que tenemos las pruebas, los que decimos la verdad. Entonces vamos a apelar, por supuesto. Nunca se dudó eso. Ya el fiscal está trabajando en eso porque pidió la apelación desde el primer instante”, informó. Zeyala contó sobre la querella: “Con nuestros abogados estamos terminando de leer la resolución de los jueces donde ya vemos un montón de contradicciones y errores. Por ejemplo, minimizan al doctor Garaventa diciendo que trabaja para EnRed -ONG contra diferentes tipos de violencias hacia las mujeres- y no es así. Es un psicólogo trascendente que trabaja en Buenos Aires y ha asesorado a la Suprema Corte (de la provincia de Buenos Aires) y a distintas organizaciones”.

Romper el silencio

“En estos tres años nosotros no hemos salido jamás en los medios porque consideramos que no era necesario porque creíamos en la justicia, pero hoy vemos que es corporativa y si no salís a contarle a la sociedad lo que sucede, nada llega a buen puerto. Esto recién comienza, empezaremos una campaña solidaria porque esto atrasa culturalmente a todos los marplatenses porque los chicos que pueden padecer esto en un futuro no van a tener respuestas. Todos nosotros somos ex alumnos del colegio, ninguno presentó una acción civil, no debíamos un centavo. A estos tipos no les importa quiénes somos”, se lamentó conmocionado.
Gordon planteó que “llegamos al momento de la sentencia, a mi entender con muchas pruebas y la validación de la perito oficial del relato de los niños y algunos otros peritos que trabajamos en este caso y terapeutas. Los jueces entendieron que esto no era así y nos encontramos con que esta maestra de música acusada fue absuelta. No leí aún la sentencia, pero tengo el conocimiento de que los jueces se basan en la idea de que los hechos fueron materialmente imposibles”, explicó introduciéndose en los argumentos del fallo. Agregó, entonces: “También se refieren a la contaminación de los relatos y a que fueron co-construidos. Por otro lado, lo que expresan son fuertes críticas a la perito oficial a la que acusan de no haber aplicado el protocolo correspondiente para las entrevistas. Estos argumentos, dadas mis experiencias de trabajo con el tema, se utilizan históricamente en la defensa de los abusadores”, comparó.

Recorrido personal

“Mi hijo se lo cuenta a la abuela en un acto de confianza. Le dijo que la señorita de música hacía juegos donde se desvestía, le tocaban la cola. Eso es lo más leve que han contado. Era en un lugar donde tenían que bajar las escaleras. Nosotros no sabíamos en qué sector del colegio se bajaban las escaleras. No teníamos conocimiento de que pegado a la sala de música había un sótano y que la sala estaba alejada del jardín, fuera del circuito del jardín en un sector que no la habilitaba”, recordó Zelaya. “Tenía acrílicos del lado de afuera y contact del lado de adentro en las ventanas. Los jueces fueron a ver el lugar y dijeron que era imposible que lo relatado sucediera ahí. No les bastó que hubiera una sala alejada, que hubiera un sótano pegado, ya tenían un veredicto de antemano”, denunció Zelaya.
Además, se pronunció sobre la defensa: “Según la abogada defensora, Patricia Perelló, en los juicios no deberían intervenir los psicólogos. Ha echado por tierra todas las pericias. Recordemos que estuvo apercibida un año y tiene denuncias en el colegio de Abogados porque sacó los dichos de los niños en Cámara Gesell en un matutino de Mar del Plata, vulnerando los derechos del niño nacional e internacionalmente”, aseveró. “Ella dice que en los padres había un relato. Los chicos no mienten en relatos de abuso sexual. Eso lo podemos debatir con cualquier colegio de Psicología. Los chicos dicen cosas muy contundentes en Cámara Gesell, no se trata de lo que dicen en nuestras casas, porque de hecho en nuestras casas dicen menos”, contó.
Sobre la recomposición de su hijo, aclaró: “Está bien porque está contenido, lo primero que hicimos fue preservar su salud mental. Pedir ayuda. Lo sacamos inmediatamente del colegio, lo resguardamos. Estuvo tres años con tratamiento psicológico. Hace poquito le dieron de alta con un informe de su psicóloga que es nuestra psicóloga de cabecera. El informe está en la causa porque ha sido positivo. Anteriormente teníamos dos actas de su nuevo colegio porque su comportamiento no era normal, se escondía en los baños, había muchas cosas a resolver. Por supuesto que no tocamos el tema, porque si no se pone muy mal”, aclaró.

La defensa

“Consideramos que es una justicia netamente corporativa. Antes del juicio se hacían misas en nombre de la maestra, marchas, hay religiosos movilizándose, sindicatos defendiéndola. Esas cosas no se logran con la defensa de una persona sino con el apoyo general. Había una causa paralela por encubrimiento, por cómo se manejó el colegio. desde un principio ocultando pruebas, cambiando lugares en la escena, hicieron desaparecer los informes pedagógicos de los chicos, los cuadernos de comunicaciones”, enumeró Zelaya. “Los jueces sobre eso no han valorado nada. Tenemos mucha bronca porque esto fue una estafa a la sociedad. Esto quiere decir que no se cree en las pericias y a los chicos que sean abusados en un futuro no los ampara nadie”, lamentó el padre.
“El doctor Padilla, psiquiatra, dijo que si no hay semen en el recto de un chico no hay signos de abuso. La verdad que debe saber mucho pero nada sobre abuso. Estamos hablando de una abusadora mujer. Ha venido a burlarse de una causa que a nosotros nos duele mucho porque acá hay niños. Son nuestros hijos”, se conmovió nuevamente.
Gordon, por su parte, consideró: “Esto ha sido un golpe muy duro. Las escenas de esta mañana (por el martes) en Tribunales fueron desgarradoras. El dolor de esas familias es irreparable, pero no obstante, los abogados y la familia están decididos a ejercer este derecho de ir a Casación y cuestionar esta sentencia. De todas formas quiero hacer una breve reflexión acerca de esto, la reparación no solamente es jurídica, si bien hubiese sido deseable que las familias se vayan de otra manera de los Tribunales, la reparación también es social”, destacó. “Esta lucha también tiene que ver con el acompañamiento al que se tiene que comprometer la sociedad. Hoy me preguntaba cuántos niños y niñas más necesitamos que sean abusados en la ciudad de Mar del Plata y en otras también para empezar a creer en su palabra. La reparación también tiene que venir por el lado del mayor compromiso, menor negación. Es en lo que trabajamos diariamente pero todavía no es suficiente para poder cambiar el estado de las cosas”, planteó la psicóloga.
Además, se refirió al consenso de parte de la comunidad con la docente: “Inmediatamente los docentes de ese colegio y de otros que integran el gremio SADOP hicieron una defensa de la acusada desde el primer momento sin tener ningún conocimiento acerca de cómo habían sido los relatos de los niños. Nadie dudó de las autoridades del colegio, del Obispo (Antonio) Marino que no garantizó ningún apoyo a las familias que en definitiva confiaron en esa institución y hoy se ven absolutamente defraudadas. Muchas madres de ese colegio fueron alumnas allí”, recordó.




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