22 may. 2017


El espacio del barrio de San Telmo que fue llevado adelante por Ana Postigo y continuado por sus alumnos, amigos y hermanas de la vida, sigue sin poder abrir. Es un lugar mítico, no reconocido masivamente pero muy destacado por su calidez y pasión. El gobierno de la Ciudad lo clausuró y se mantiene cerrado sin una perspectiva sobre las posibilidades de reapertura. Sergio Ponce es una de las personas que va todos los jueves a la milonga y explicó, en La Retaguardia, el conflicto. Fue en diálogo con Fernando Tebele y María Eugenia Otero. (Por La Retaguardia)

Foto: Leticia Fraguela

"Cochabamba está clausurada hace dos meses. Estamos más preocupados que al principio porque es un accionar sistemático y persecutorio ya. No es sólo nuestro espacio sino muchos centros culturales y milongas cerrados en contraposición con las leyes vigentes. Hay una ley nacional y de la ciudad que plantean que hay que cuidar, apoyar, acompañar, solucionar, ayudar a que se solucione en pos del desarrollo y el fomento del tango. Esto no sucede, siempre es el nuevo papel que falta para clausurar", denunció Ponce. "Es en el marco de una total ilegalidad y desconocimiento de las leyes de las personas que van a los establecimientos, pero con la impotencia que esto genera porque no se puede hacer absolutamente nada excepto que estés con un abogado cultural en el momento que se le discuta y que pueda quizás frenar la clausura. Está lleno de desidia, no se puede hablar ni siquiera de mala gestión, porque lo hacen hace nueve años (en el gobierno CABA). Lo digo por un montón de gente que adhiere a este gobierno y también está en las milongas y el latiguillo es 'hay que hacer, de una vez por todas, las cosas bien'", señaló sobre el trabajo de Cambiemos. "En estos nueve años no han acompañado ninguna ley ni una mínima reglamentación. Por ejemplo: un gestor cultural que camine los espacios y con vos lleve adelante las políticas. Obviamente estamos hablando de otra ideología. Cochabamba es un club de barrio que no desarrolla actividades deportivas, que es conocido mundialmente porque hace más de 30 años que se baila tango. La última vez, el señor que clausuró preguntó qué se hacía en el lugar. Esto genera bronca e impotencia. Incluso, hoy se están desarrollando las preselecciones para el mundial de tango y la difusión es escasísima. Están esperando lanzar con bombos y platillos todo el dinero para el mundial de tango y que nuevamente cante Raúl Lavié", recordó con impotencia e ironía.
Sobre el accionar persecutorio, Ponce detalló: "En un mes nos visitaron tres veces. La primera nos dieron treinta días para hacer ese plano y a las dos semanas aparecieron dos inspectoras que dijeron que el plazo estaba vencido, que eran diez días. Clausuraron, se pagó una multa, se consiguió el plano y se abrió. A las dos semanas vinieron otros dos señores que leyeron un mail que decía que bailaba una pareja de tango y nos clausuraron por no tener una habilitación de baile. Fue un viernes. Eso habla de desidia y persecución", aseveró. "Uno tiene que hacer la salvedad de que debemos cumplir las leyes y la reglamentación, pero siempre hay una nueva. No vienen y te dicen todo lo que está mal, que tenés que cambiar los cables, hacer plano de evacuación y tener permiso de baile. Aún, ni siquiera así deberían clausurar, sino acompañarte a que accedas a la legalidad. Eso habla del desinterés por este tipo de actividades culturales. La semana pasada hicimos algo simbólico bailando en la calle. Da tristeza si profundizás el por qué. Patrimonio de la humanidad, ¿para qué el tango? ¿Para quién? Si te clausuran", interrogó Ponce.
Además, planteó que "hay lugares donde se hacen fiestas electrónicas donde hace un tiempo falleció un señor, uno tiene conocidos que trabajan allí y si tienen habilitación para 400 personas, nunca hay menos de 600 ¿Ahí dónde están los inspectores y la policía? Mirando para otro lado. Uno trata de ser muy cuidadoso con el lenguaje, porque tenemos un aullido contenido, es decir, el alma no está bien. Así y todo, tratamos de arribar a un buen término con este problema, pero te dan ganas de otra cosa". Ponce insistió en la causa cultural de la actividad de 'Cocha': "Es un sinsentido que en esta Ciudad haya que pedir permiso para bailar tango, y no es una postura bohemia de un enamorado advenedizo cincuentón que se quedó en el 45, es político y es ideológico también. No hay que esquivarle a estos temas. Hay una mirada del mundo, de la cultura y de la vida de mercado y lo otro no lo pueden ver. Preparan a los inspectores para eso. Es evidente que las clausuras son porque sí. Indudablemente hay un plan cultural".
Sobre la perpectiva, contó: "Nosotros los jueves nos vamos a juntar en la esquina de Cochabamba, veremos qué nuevas noticias tenemos, en qué condiciones termina estando el club con su presidente y autoridades y charlar con ellos al respecto. No es sólo una cuestión de que el gobierno de la Ciudad viene y te clausura, tenemos que profundizar otras cosas, ver cómo se rehabilita el lugar, tenemos que aclarar que no se desarrollan deportes y pedir un permiso para poder bailar. Durante un período determinado tenés que hacer determinada cantidad de bailes, en tres meses son 24 fiestas que se permitirían. A partir de ahí te darían un permiso por un año", relató sobre la burocracia post clausura. "Cada vez que vas a la oficina de la municipalidad, en la que nadie te atiende como corresponde, ni siquiera te miran. Estos señores que gobiernan en la Ciudad, en la Provincia y el país, tienen muchos problemas con la memoria, y Cochabamba tiene que ver con la memoria. Tienen problemas con la memoria cultural, la memoria del pueblo, que no es peronista, es más amplio, ni la izquierda, allá concurren personas de todos los pelajes y se abrazan en un tango. Les cuesta entender eso, es un lugar donde no se gana dinero", sentenció.

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