21 may. 2017


Con dolor y silencio, familiares, amistades y compañeras y compañeros de militancia de Marta Sosa, afrontaron con desdicha y sorpresa el momento desolador de la despedida de sus restos en Córdoba, donde fue asesinada el viernes, como informó La Retaguardia en la mañana de ayer. Esta mañana la policía detuvo a un albañil que realizó trabajos en su casa y al que un vecino asegura haber visto salir de la casa poco después de la que se supone fue la hora de su asesinato. Descartada la teoría del robo, que la policía pretendió instalar ayer con una seguridad que luego no pudieron sostener, la teoría oficial viró hacia el lado del femicidio, aunque ya no les resulta posible descartar que su crimen pudiera estar vinculado a su condición de querellante en un juicio cuya sentencia debería conocerse en pocos días. Generan inquietud las similitudes con la investigación judicial que tuvo el caso de la testigo Silvia Suppo, por eso dialogamos con su hija, Marina Destéfani, que repasó aquellas primeras horas, dudas y certezas. (Por Fernando Tebele La Retaguardia)

"Estamos despidiendo a una gran compañera, con toda su sencillez y humildad. Recordando esa sonrisa siempre dispuesta para todo. El mate en el juicio. Y sobre todo quiero recordar a Marta mirándolos a los genocidas, siempre con su coraje, exigiéndoles y pidiéndoles que digan donde están los cuerpos. Siempre acompañando a su hijo, abrazados. Esa es la imagen con la que voy a cerrar el día. Y recordándola siempre con esa sonrisa, siempre predispuesta al abrazo, a la contención. Una gran militante. Siempre con su coherencia en los juicios, a la hora de dar su testimonio. Una maravillosa persona", dice con desolación Victoria González, co-presidenta de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH) de San Rafael, Mendoza, donde Marta dejó esa imagen que podría aplicarse a la mayor parte de los sobrevivientes que no solo dan su testimonio, sino que además sostienen los juicios con su presencia cotidiana. González forma parte de una delegación de organismos de derechos humanos de San Rafael que viajaron a Córdoba ayer luego de haberse reunido en la Plaza de la Memoria de esa ciudad, para realizar una especie de asamblea en la que intercambiaron la información que iba enviando el hijo de Marta, Javier Fagetti, que viajó en la medianoche del mismo viernes a Córdoba. Fagetti es referente de H.I.J.O.S. en Gral. Alvear y fue recibido y acompañado por la regional Córdoba de la misma agrupación.
Conviene en este momento volver al principio. La Retaguardia tomó conocimiento de la noticia a través de un posteo en Facebook de una ex presa política. Graciela Draguicevich: "En Córdoba apareció muerta ahorcada con una bolsa en la cabeza Marta Sosa de Faggetti testigo del juicio de lesa humanidad que se lleva adelante en estos días en Mendoza. Es terrible.De terror lo que hicieron con esta compañera. Hijos de yuta!! En ese juicio también se juzga a Trentini, el policía que mató a Sebastián Bordon".
Por lo que pudimos saber más tarde, Marta Sosa no fue encontrada con una bolsa en la cabeza, lo que había generado en los y las sobrevivientes mucha inquietud, casi un sello de fábrica marca genocida.
Otra de las inquietudes del día de ayer apenas conocida la noticia, fueron las similitudes con el caso de la testigo Silvia Suppo, asesinada en 2010 en Rafaela, Santa Fé. Por eso dialogamos con Marina Destéfani, su hija, espantada como todos y todas por la noticia, pero con el plus que significa que le remueva su propia historia.

Silvia Suppo testimoniando en la Causa Brusa.
"Estoy movilizada por la novedad, tristemente movilizada", soltó al comienzo del diálogo.

-La Retaguardia: ¿Por qué?

- Marina Destéfani: La verdad es que fue muy impactante leer los pocos datos que tenemos hasta el momento de lo sucecido con el caso de esta testigo. Nos llaman mucho la atención las casualidades, los puntos en común: se trata de dos testigos importantes por causa de lesa humanidad que, en el caso de mi mamá tres meses después del juicio, aparecen asesinadas.

-LR: En este caso a pocos días de conocerse el veredicto en San Rafael.

-MD: En el caso de Silvia fue tres meses después. Es la primera coincidencia que vemos. Después, que las versiones oficiales de la policía sean ante el asesinato de una testigo, que es algo inaudito en cualquier ciudad, lo primero que se salga a pretender decir es que sea un homicidio en ocasión de robo, negando la posibilidad de que sea por su condición de testigo. Me parece que debería ser la primera hipótesis a investigar. Nosotros eso lo construimos con el tiempo porque esto te toma siempre por sorpresa. Sabemos que están entre nosotros, que la impunidad sigue vigente, pero uno nunca cree que por dar testimonio debemos estar tan expuestos y expuestas. Me sorprenden muchísimo esos parecidos. Esperemos que haya justicia y que no se manosee tanto la escena del crimen, que no se manosee la historia de los militantes como fue en el caso de Silvia y que los medios hegemónicos no den la espalda y así como la justicia, se dediquen a investigar seriamente.
Para nosotros los primeros días fueron muy duros y muy difíciles porque en acá en Rafaela (Santa Fé, donde ocurrió el crimen de Suppo) no había organismos de derechos humanos o abogados especialistas en crímenes de lesa humanidad, entonces se perdió tiempo muy valioso en esos primeros días, aunque si bien nosotros a las pocas horas de la muerte de Silvia, cuando estuvieron los resultados de la autopsia y accedimos a charlar con algunos de los médicos ya nos empezó a llamar mucho la atención algunos detalles de cómo había terminado la vida de mi mamá. Ese tiempo tienen acceso las policías locales que no están preparadas y actúan de manera muy irresponsable, irregular, como lo hemos denunciado nosotros, hay que estar muy atentos y velando con mucha presión para que se haga de manera muy correcta y responsable, para llevar tranquilidad a toda la población y a la familia.

-LR: Uno imagina que en la conmoción por la muerte violencia de un familiar, tener que estar en la situación del velatorio y entierro, y además en la investigación, debe ser complejo. ¿Cómo fueron aquellas primeras horas y días después del asesinato de tu mamá? ¿Ya tenían dudas en el primer momento, o tendían a pensar que era cierto que la habían matado en un intento de robo?

-MD: Nosotros llegamos al hospital esa mañana. Y ni bien sale el médico a decirnos que Silvia no había sobrevivido a todas las prácticas y nos describe las características de las heridas que tenía en su cuerpo, con mi hermano nos miramos e inmediatamente sabíamos qué había pasado. Los primeros días son un caos. Uno es un fantasma que pierde demasiada referencia de todo. Uno siente mucho miedo, que también es uno de los objetivos de lo que se busca: llenar de miedo a la población. Para nosotros fue muy difícil. Es muy necesario acompañar a la familia. Hay que respetar los tiempos, los comunicados. Es muy duro digerir la muerte y ver cómo se manosea y se expone a la familia y uno pasa de ser un completo desconocido a que se digan barbaridades, y eso no pone luz sobre el asunto.

-LR: ¿Desde el primer momento tuvieron la certeza de que a tu mamá la mataron por su condición de testigo?

-MD: Teníamos la sospecha. En ese momento no nos atrevimos a salir concretamente a decir. Planteamos la doble hipótesis a modo de pregunta: ¿robo o crimen político? Teníamos una gran sospecha por la cantidad de puñaladas que le dieron, apenas salimos del hospital, pero decidimos no comunicarla con gran certeza públicamente en los primeros días. En las primeras marchas y comunicados planteábamos la duda. Ya después cuando tuvimos acceso a los primeros informes y pericias de la policía empezamos hablar de crimen político porque empezamos a ver la cantidad de irregularidades que se habían cometido en la autopsia, cómo no se habían preservado la escena del crimen, cómo se habían obtenido los testimonios de los supuestos asesinos que fue bajo tortura... cuando nos empezamos a empapar de cómo habían sido los primeros momentos, ya no nos quedó ninguna duda. Cuando fuimos al lugar del asesinato (un local donde Silvia trabajaba), vimos que no faltaba casi nada y que no había relación entre el monto de 200 pesos robado y el ensañamiento.

-LR: Más allá de todas las dudas que pueda haber en el caso de Marta Sosa, nos sorprende que la primera hipótesis no tenga que ver con su condición de querellante.

-MD: Para nosotros ahora con los 10 años que pasaron de lo de Silvia, vemos como eso fue lo más claro que pudimos pedir en ese momento,que fue salir a decir "que nos demuestren lo contrario". Y hasta el momento no se ha demostrado lo contrario. El ensañamiento es muy extraño en un caso de inseguridad. Además nos parece una barbaridad que se ensañen otra vez con mujeres valientes y sus cuerpos. No es con un arma, no es un crimen a sangre fría, sino que hay una cuestión de disciplinamiento del cuerpo y la voz de las mujeres y eso no es una casualidad, o al menos debería despertar dudas.

-LR: En el caso de tu mamá lo que faltó fue un poco más de reflejos de algunos organismos de derechos humanos y de medios como el nuestro.

-MD: Creo que no fue una casualidad que hayan elegido matarla a Silvia en Rafaela. Ella no fue la única testigo de la Causa Brusa en Santa Fé, pero si vivía en una ciudad donde apostaron que no había organismos que bancaran a la familia.

-LR: San Rafael, donde dio testimonio Marta Sosa, es una ciudad muy conservadora y han ocurrido varios hechos de vandalismos contra pintadas y monumentos; el Terrorismo de Estado actuó casi sin esconderse.

-MD: A mí me genera escalofríos pensar en San Rafael y Rafaela. Yo soy profe de literatura, a lo mejor desvarío con las palabras, pero ayer cuando leía tu nota me resultó muy significativo. Mucho paralelismo...

-LR: Si pudieras hablar con Javier, el hijo de Marta, qué le dirías.

-MD: Ufff... Ponerse a disposición en todo lo que podamos colaborar con él. Acercarle una mano, un recurso y la solidaridad para que no avasallen ni la memoria ni la valentía de su madre. Que sepa que estamos acá para mantener vivo este testimonio y mantener con vida el testimonio de esa mujer.  Nada de lo que uno puede decir puede llenar ese vacío que es para toda la vida. No hay consuelo. Ojalá que lo que pasó con Silvia le pueda servir para que estas causas no naufraguen y para que la primera parte de la investigación de lo que ocurrió con su mamá no les lleve tanto tiempo, ni se cometan los mismos errores que se cometieron en la causa de mi vieja. Ojalá le llegue nuestra fuerza a Javier y a todos los compañeros y compañeras que estén sosteniéndolo.

Desde los organismos de derechos humanos y organizaciones sociales y políticas que componen el Encuentro Memoria Verdad y Justicia emitieron hoy un comunicado en el que resaltan que "En un contexto donde más de la mitad de los genocidas procesados gozan del beneficio de excarcelación, a pesar de ser autores de los crímenes más aberrantes, es imposible no relacionar este crimen con la impunidad de los genocidas".

Es imposible desligarlo para todos y todas. Solo resta esperar, con inquietud, que quienes llevan adelante la investigación no descarten ninguna hipótesis, mucho menos la que debería ser la primera. Si mañana apareciera asesinado el presidente, la primera hipótesis de investigación sería la de un crimen político. Después habría tiempo para ver si, finalmente, lo mató un vecino porque ponía la música fuerte, pero nadie dudaría en investigar primero la causal política. Sentido común. Salvo que se trate de alguien que sobrevivió al genocidio.



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2 comentarios:

  1. Muchas gracias, compañeros, por la información seria y la decisión de no ocultar lo que muchos parecen estar empecinados en mantener oculto. Un abrazo fraternal.

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  2. No creo ser irresponsable si afirmo que esto es un crimen alentado por la venganza contra una testigo en una causa de lesa humanidad. Creer en las hipótesis lanzadas por las policía, mucho más la policía de Córdoba, es pecar de ingenuidad, sabiendo que las policías, como institución, están implicadas en los crímenes de lesa humanidad. La responsabilidad recae en el estado nacional y provincial. Tampoco creo que es inocente el llamado a la mesura lanzado por organismos.

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