20 jun. 2017


El hijo de Marta Sosa, asesinada en Córdoba hace menos de un mes. habló después de lo que fue la sentencia en el juicio de San Rafael, Mendoza, por el cual se condenaron a prisión perpetua a 12 genocidas entre los que estuvieron involucrados los responsables de la desaparición de su padre, Aldo Fagetti. Sosa fue querellante hasta el momento de su asesinato, semanas antes de dictarse la sentencia. Fue en el programa Oral y Público, con Fernando Tebele, por Radio La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

Foto: la espera de la lectura del veredicto. (APDH San Rafael)

Por un lado, Fagetti expresó la emoción de llegar a la sentencia de un juicio por el que luchó toda su vida y dentro de un contexto político donde pareció peligrar la finalización del proceso. Por otro lado, lamentó la ausencia de su madre en la lectura del veredicto y continúa considerando su muerte más vinculada a un femicidio que a una cuestión de lesa humanidad, aunque no descarta ninguna opción: “Acá estamos. La verdad es que ha sido una situación difícil. A partir de la muerte de mi madre uno se replantea todo. La sentencia de mi viejo era lo más importante en mi vida, un momento histórico, pero a partir de la muerte de mi madre uno se empieza a replantear algunas cosas. No le queremos sacar importancia a lo que fue la sentencia, un juicio muy luchado, muy peleado. El año pasado tuvimos miedo de que esto no llegara a final porque con el cambio de gobierno hubo muchísimos inconvenientes a través de la Justicia para llegar a la condena. Con el 2x1 también tuvimos ese pequeño temor, pero gracias a la sociedad que se manifestó, un millón de argentinos saliendo a la calle pidiendo que no haya impunidad, nos dio ese envión para decir tiene que ser ahora o no es nunca más. Entonces, todos nos fortalecimos muchísimo. El asesinato de mi madre nos tiró para atrás, nos preocupó mucho. En primer momento, por la crudeza y la violencia con la que ella murió, se nos vinieron todos los fantasmas encima de que hubiera sido una cuestión de lesa humanidad, que haya sido un nuevo Julio López, una nueva Silvia Suppo. Por ahora eso no lo descartamos del todo, pero creemos que tiene una connotación más por una cuestión de género que de lesa humanidad” explicó.
Las condenas de determinados genocidas despertaron en Fagetti una gran alegría que se vio empañada por la tristeza de no contar con su madre al lado, como siempre en la querella: “Ayer me pasó algo extrañísimo. No podía no estar con la foto de mi vieja porque ella era fundamental, una querellante que le puso mucha garra a esto como todos, pero con un sentido muy especial. Todos los compañeros se sentían muy queridos por ella y ella era muy querible, como el alma del grupo. Era imposible no estar con la pancarta de ella y tampoco podía dejar de llevar la bandera de mi viejo, entonces tomé la decisión de estar con las dos. Cuando leyeron las perpetuas de (Luis Alberto) Stuhldreher, (Aníbal Alberto) Guevara y (Juan Roberto) Labarta (Sánchez) fueron las más sentidas por mi y (Hugo Ramón) Trentini obvio que era un personaje nefasto en San Rafael. Esas perpetuas fueron...en esos momentos se me vino la imagen de mi vieja directamente. Eran los que más queríamos que tuvieran esas perpetuas, porque la luchamos, porque son personajes que tienen mucho poder político y mucha repercusión en la sociedad. Son personajes que se han manejado siempre en la parte civil y con mucho poder político. Personajes que cuesta mucho hacer entender a la gente que realizaron estos crímenes y son los responsables. Esas perpetuas eran lo que nosotros veníamos a buscar. Cuando las leyeron se me vino la imagen de mi vieja abrazándome, como que fue bastante reparador y a su vez una puñalada en el corazón” reconoció en conversación con Fernando Tebele para Radio La Retaguardia.

Cambiar el rumbo de la militancia

Javier Fagetti reflexionó acerca de lo que fue crecer con la figura de su padre desaparecido y cómo la muerte de su madre le hizo replantearse su labor militante, encarándola ahora al ámbito de la violencia de género: “Es como que uno por ahí coquetea con la muerte. Al escuchar los testimonios, es como que a la muerte la idealiza un poco. Que se te muera un ser querido... yo nací con un padre muerto, viví toda mi vida con eso. Lo idealicé. Cuando uno es joven tiene que aceptar la figura del desaparecido y después aceptar que está muerto. Tuve que laburar la militancia desde ahí. Nos lo sacaron de los brazos de mi vieja y míos, se lo llevaron a un calabozo en construcción, porque encima donde estuvieron detenidos ellos era una obra en construcción. Los torturaron hasta morir y después los desaparecieron. Sabiendo eso, uno ve la muerte desde otro lugar. Después, encontrarse con la muerte de tu madre, la persona que estuvo en los momentos más complicados; el inicio del juicio, cuando hicimos una excavación acá cerca, en la Laguna de Diamante, en San Carlos, donde supuestamente estaban los cuerpos. Estuvimos juntos en esa experiencia. En ningún momento se me ocurrió que mi vieja podía llegar a morir en una forma así, tan brusca y violenta. La muerte tuvo otro sentido. Eso hace que empieces a poner en valor la vida y te replantees estas cuestiones. Yo no puedo dejar de militar. Yo voy a militar para que no pasen estas cuestiones de la actualidad. La violencia de género es una realidad y la militancia que voy a encarar ahora va a ser justamente en eso, en la violencia de género, para que las mujeres no sufran estas cuestiones y para que los argentinos podamos combatir este flagelo que es terrible. Creo que hoy es una forma de terrorismo. No sé en qué casillero ponerlo. Es terrible lo que está pasando como sociedad, personas que deciden matar a sus parejas o a una mujer, por la condición de mujer, de esta forma. Le voy a poner pilas a eso” admitió.

El tratamiento de los medios tradicionales en la causa Marta Sosa

“Los medios están contaminados e invadidos con la realidad. Hoy la realidad política y social tiene un cambio de agenda en lo cotidiano. Por día, se hablan de tres o cuatro temas distintos que son importantes porque la parte social, económica y política nos está consumiendo como sociedad. La agenda mediática se va renovando minuto a minuto. El diario que había empezado a leer a la mañana, ya a la tarde es totalmente viejo”, expresó Fagetti en relación a la pronta desaparición de la noticia sobre el asesinato de su madre de casi todos los medios de comunicación.

Los sobrevivientes y la muerte de Elsa Marta Sosa de Fagetti

Consultado acerca de cómo reaccionaron los sobrevivientes del Terrorismo de Estado ante la noticia del asesinato de su madre, Fagetti pidió cautela y expresó que implica una responsabilidad muy seria tildar el motivo del crimen como lesa humanidad. Explicó que entre los testigos y las querellas existe mucha vulnerabilidad por lo que rogó ser precavidos. Desde La Retaguardia, le consultamos acerca de la preocupación que tienen los y las sobrevivientes, más allá de toda la cautela que se pueda tener: “Ayer lo hablábamos con Ángela Urondo, que me planteó exactamente lo mismo. Ángela es la hija de Paco Urondo. A ella le había molestado que todos los compañeros la habían llamado, la habían aplacado, para decir dejen de tirar la teoría de lesa humanidad. Primero, yo creo que hay que ser muy responsable. Hay gente muy vulnerable. Cuando se escuchó la noticia, todos los compañeros de mi vieja en San Rafael se pusieron muy mal, se empezaron a perseguir. Todos dijimos hasta acá llegamos, porque realmente la vulnerabilidad que tenemos nosotros, los testigos, las querellas, es enorme. Hay que ser muy responsable con eso. Generar miedo es jodido. Tampoco nos vamos a comer un crimen común. Lo que sí, hay cosas que no cierran en el asesinato de mi vieja, inspección y aporte de pruebas. Pero hay que ser responsable. Por ahí no es ni una cosa ni la otra. La investigación dice que al sospechoso se lo encontró en su casa con ropa femenina. No se ha terminado de hacer el ADN, pero el patrón genético marca que es de una mujer. Uno tiene que ser consciente de eso. Me parece que no podemos cerrar la posibilidad de lesa humanidad porque las cuestiones no cierran. Vamos a indagar y a investigar hasta llegar a la verdad. Un testigo dijo que vio salir al sospechoso a esa hora de la casa con la ropa con sangre. Yo no he visto la actuación de la justicia porque yo estoy en Mendoza. Me iré a Córdoba y veremos bien cómo va la investigación. Confío en los abogados. Esto se está instruyendo todavía. El sospechoso no ha querido testimoniar entonces no le han podido hacer la indagatoria. Es un derecho que tiene. Somos cautos porque el sí o el no, sabemos que tienen repercusión en el colectivo. Yo no me perdonaría nunca empezar a tirar teorías para que esto sea más rápido sabiendo que hay gente muy vulnerable. La responsabilidad pasa por ahí. Por eso no lo descartamos, pero hay que ser cautos”, expresó. De todos modos, la preocupación está instalada, porque quienes han sobrevivido al Terrorismo de Estado, en general, ante un caso como el de Sosa, sobre todo después de López y Suppo, la primera posibilidad que piensan es la del crimen vinculado al testimonio en la causa de lesa humanidad. Y esperan con mucha ansiedad que se les demuestre lo contrario. Desean fervientemente que sea otro el motivo, pero no dejan de pensar que esa debería ser la línea de investigación principal.

Buscando la verdad en la mirada de los genocida


La lectura de la sentencia se vivió con mucha intensidad. Los genocidas imputados que estuvieron presentes recibieron sus condenas y vivieron el juicio de diferentes maneras: “Había algunos que te miraban de forma soberbia y amenazante. Había algunos que me bajaban la mirada medio avergonzados. Había algunos, como Labarta, que no me podía mirar directamente. Stuhldreher no lo tenemos acá. Trentini no levantó la cabeza en ningún momento. Guevara tampoco lo tenemos. (Oscar Raúl) Pérez era muy amenazante. Un tipo que tiene un poder muy grande en lo social en San Rafael. Un policía que ha estado muy metido en los gobiernos peronistas. Fue encargado de seguridad del municipio. Después lo echaron, obvio. Era un tipo muy amenazante. Ese sí nos miraba. Le preguntamos dónde están los cuerpos. Obvio que no emitió palabra, porque son cobardes ante la sociedad, ante la historia, te miren como te miren. Cuando tienen que dar respuesta de esos actos no tienen la fortaleza con la que fueron a secuestrar pibes de 25 años, militantes sociales que se encargaban de los barrios más humildes. Eso sabemos que es así” dijo Fagetti.

Las sensaciones personales tras la sentencia

“Yo lo tomo de una forma. Todo el mundo me dice que soy extremadamente fuerte, que me la banco. Tengo momentos de fragilidad. Cuando escuché la sentencia me sentí un niño de tres años llorando en un Tribunal. Me sentí un boludo, pero era así. No podía contenerlo. Los veía a los tipos ahí...era el momento más esperado en mi vida y estaba triste porque no estaba mi vieja. Era imposible contener las lágrimas. Tampoco quería contenerlas” admitió Fagetti, que ese día fue con dos pancartas: la de siempre, con la foto de su viejo, en blanco y negro, pero esta vez también con la de su mamá, donde se podía ver a Marta con la misma sonrisa con la que la recuerdan.
Por último, Javier Fagetti agradeció a La Retaguardia por el constante seguimiento en la causa de su madre e informó cómo sigue la investigación: “Se agradece que haya medios que pongan estos temas en discusión. Hay muy pocos medios donde poder contar estas cuestiones".
Y aunque dice que va a empezar a militar género, no puede con su costumbre y elección de ser un militante de derechos humanos y anuncia: "En el segundo juicio se juzgó todo lo que es la parte de inteligencia. Hoy nos enteramos que se está introduciendo un tercer juicio, que por lo que yo sé, incorporaría lo que son los personajes” cerró.

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