12 jul. 2017



A partir del reciente descubrimiento de la inscripción de Hernán Abriata en una de las paredes de Capuchita, organismos de derechos humanos y sobrevivientes de ese centro clandestino de detención reinstalaron el debate acerca de los cambios que se vienen produciendo en el sector del Casino de Oficiales transformándolo en un museo. Fernando Tebele y Víctor Basterra hablaron con El Sueco Carlos Lordkipanidse en el programa Oral y Público de Radio La Retaguardia y repudiaron estas modificaciones. (Por La Retaguardia)

Lordkipanidse argumentó que al convertir la ESMA en un museo, se pierden marcas importantes para reconstruir las historias de las personas que estuvieron detenidas allí: “Las paredes de la ESMA siguen hablando y nos siguen contando historias. En este caso (el de Abriata) es una historia de amor, pero también es una historia de resistencia y lucha. Yo te puedo asegurar que no era fácil escribir en las paredes a escondidas del guardia un mensaje de amor que vería la luz 40 años después. La verdad que no era fácil para nada. Entonces también fue un acto de resistencia y lucha. No es la única inscripción. Son varias ya las que se descubrieron y no solamente en el ámbito de Capuchita, donde entre otras cosas estaba parte del número de teléfono de una de las monjas francesas secuestradas en la (Iglesia) Santa Cruz”, argumentó el Sueco. Basterra amplió este último dato: “La monja Léonie Duquet en una carta le escribió a un allegado 'si algo me pasa…' y dio un número telefónico. Ese mismo número telefónico, con la misma cursividad que tiene una letra particular, está escrito en una pared de Capuchita. Quiere decir que es ella, es la letra de ella. Está reafirmado en esa carta que mostraba un allegado a ella”, aportó.
Otra de las historias que las marcas en la ESMA nos permitieron conocer fue la de Ernesto De Marco, descubierta en el año 2008. De Marco, militante del partido comunista, siempre pensó que había estado en cautiverio en alguna comisaría, pero a través de esa inscripción en la que reconoció su propia letra pudo confirmarse que su detención fue en la ESMA: “Uno de los lugares donde no se acostumbraba alojar prisioneros era donde estaban las cisternas centrales de agua del Casino de Oficiales, en el sótano del sector 4. Había muy poco espacio ahí como para alojar detenidos. Se ve que en algún momento de sobrecarga de detenidos pusieron gente ahí. Hace unos años atrás, apareció una inscripción con nombre, apellido y una sigla: ‘P.C.’ Fue el compañero (Ernesto) De Marco, un sobreviviente. En ese entonces integrante del partido comunista. Dejó esa marca en uno de los tirantes de hierro que sostienen la estructura. Este compañero no sabía que había estado detenido en la ESMA. A él lo secuestraron, lo llevaron a un centro clandestino de detención y lo tiraron en un sótano al lado de un tanque de agua. No tenía la menor idea que había estado ahí. En un descuido del guardia escribió esta inscripción. Cuando apareció la inscripción supo que había estado en la ESMA. Hasta ese momento no lo sabía”, contó el Sueco en el programa Oral y Público por Radio La Retaguardia.

Disneylandia del horror

La gran crítica de los sobrevivientes contra la conformación de un museo dentro de la ESMA es debido a la obstaculización que ello representa en la investigación de esas marcas que hablan por ellas mismas. Existen, además de las de los detenidos y desaparecidos, inscripciones de los propios autores de los crímenes de lesa humanidad. El Sueco recordó las modificaciones que se llevaron a cabo en el Casino de Oficiales durante la visita de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en el año ’79, y las comparó con los cambios de estos últimos años: “¿Quién no tiene conciencia de que si entra a algún calabozo de cualquier comisaría está lleno de inscripciones por todos lados? Es una cosa que suele hacer cualquier detenido. Desde el preso común más zaparrastroso hasta el preso político más famoso. Todos dejan una huella por el lugar donde han pasado. A eso no se le ha dado la investigación profunda que el caso requiere. El Casino de Oficiales ha albergado prisioneros en muchos más sectores que el sector de Capucha, Capuchita o el Sótano. Es más, en uno de los dormitorios de los oficiales y al poco tiempo de que la ESMA fue ‘recuperada’, se ha encontrado una inscripción de un oficial que decía 'nos obligaron a hacerlo', escrita en la puerta interna de un placard. Falta tantísimo por investigar que es una pena que todo eso lo hayan tapado, como está ahora. Cualquiera que vaya a ESMA se da cuenta que eso, como bien definió Víctor en su momento, lo convirtieron en la Disneylandia del horror. Está todo absolutamente tapado y no hay ni siquiera la posibilidad de descubrirlo casualmente, que uno vaya caminando y se dé cuenta que hay algo escrito en la pared. Está obstaculizada la visión de tal manera que me hace acordar a cuando vino la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y transformaron toda la ESMA para que no pareciera que era la ESMA, el Casino de Oficiales particularmente. Entonces pusieron tabiques, cambiaron paredes de lugar, cerraron agujeros de puerta, eliminaron escaleras, el ascensor y toda una seria de cosas para tapar. Me pregunto yo, cuánto hay de querer tapar la historia en esto de haber modificado el Casino de Oficiales al estado en el que se encuentra hoy y donde estos descubrimientos son de casualidad. Han pasado un montón de años y resulta que recién ahora aparece la inscripción de Hernán Abriata. A mí me parece insólito. Algo que se escribió en el año '76 y todavía sobrevive. ¿No hay una posibilidad de una no modificación del espacio de ese lugar que es una parte tan importante de la historia?”, planteó Lordkipanidse.
Además, se mostró molesto con el Juez Sergio Torres, quien está a cargo de la Instrucción en el juicio de la Megacausa ESMA, por ser el responsable de habilitar estos cambios: “Yo por el juzgado de Torres no aparezco hace rato. Sobre todo a partir de que fue él quien dio la autorización, porque es él quien decide, hace y deshace respecto de todo el predio de la ESMA. Fue el que dio la autorización para que se hagan las modificaciones que se hicieron en el Casino contra la opinión del Tribunal Oral Federal N° 5, que es el que está llevando a cabo el juicio ESMA, contra la opinión de los sobrevivientes, de montones de personalidades y organismos de derechos humanos que pidieron por favor que ese lugar en particular no lo toquen -más allá de que no habría que tocar ningún lugar de la ESMA-. Fue el juez Torres el que permitió que se hicieran las modificaciones porque dice que son estructuras móviles, que se pueden sacar”, explicó.
Por cómo está presentado el lugar, Lordkipanidse opinó que es imposible investigar sobre otras posibles marcas de personas que hayan pasado por aquel centro clandestino: “Por la ESMA ha pasado cantidad de gente en forma circunstancial. Recuerdo claramente una oportunidad en que llevaron detenidos a una cantidad impresionante de gente que vivía en la villa del Bajo Flores. Fue una redada al voleo y seguramente al día de hoy no saben que estuvieron detenidos en la ESMA. Me quiero imaginar si alguno de ellos en un descuido del guardia no agarró un clavito, una agujita o con la uña y escribió sus iniciales en algún zócalo o donde sea. Eso lamentablemente hoy, como están las cosas, no se puede investigar”, expresó. Víctor Basterra se mostró de acuerdo con la opinión del Sueco, como la mayor parte de los sobrevivientes, y también lamentó el hecho de que hayan transformado el lugar donde estuvieron detenidos, al punto de desconocerlo: “Es así. Eso ha sido un arrebato de soberbia absoluta que llevaron adelante quienes llevan adelante eso, cagándose en toda la opinión de los sobrevivientes fundamentalmente. Uno ahora va y en algunos aspectos es irreconocible. No tiene sentido. Produce confusión. Más cuando uno anda por Capucha con ese maderado que han hecho y lleno de sonidos. Era un lugar de angustia, de mucha tristeza y eso lo convierte en algo que no es un centro clandestino, por lo menos no el que uno conoció”, reflexionó.
Lordkipanidse mencionó otro de los motivos por los que se opone a la concepción de ESMA como museo basándose en que muchos de los relatos de testigos que existen sobre ese lugar fueron de gente que no pudo ver lo que había, pero sí recuerda la disposición de los sectores: “La Comisión Interamericana llegó a la ESMA a constatar acerca del lugar por las denuncias que había en el mundo. Entre esas denuncias había algunas que implicaban el relato de sobrevivientes que desde que entraron hasta que salieron nunca les sacaron la capucha, pero tenían esa memoria del ciego. Esto bien lo sabemos nosotros que hemos estado ahí. Sabemos la cantidad de escalones que hay entre Capucha y el Sótano. Estos relatos eran de un ciego. Decía ' tantos escalones para abajo, doblar a la derecha, hay una puerta y por esa puerta se accede al sector tal'. Yo digo, si esa persona hoy le ponés una capucha y lo largás en medio de la ESMA se pega contra los vidrios y contra los televisores. Eso es para hacer entender claramente a quien no ha ido a la ESMA ninguna vez, ni antes ni ahora, cuál es la diferencia entre una situación y la otra. Por otro lado, lo que a mí me tiene realmente muy enojado es el uso indebido de los testimonios de los sobrevivientes. Yo no le niego mi testimonio a nadie. Se lo di a la Justicia y si hay cosa reaccionaria, jodida y gorila en este país son los jueces. Resulta que pusieron mi testimonio como si yo aceptase eso que está ahí, implícitamente. Yo no acepto eso que está ahí y no acepto estar ahí y ser utilizado en esos términos. A mí me da mucha bronca y no lo puedo evitar. Me produce una contradicción muy fuerte. Me niego a no dar mi testimonio en todas partes, pero en este lugar en particular lo que hacen es un usufructo respecto de una situación en la que he luchado desde el primer momento. Desde el primer momento que estoy en contra de lo que han hecho en la ESMA”, reafirmó el Sueco, contando esta objeción surgida por lo que considera una mala utilización de su memoria.

Sobre el asesinato de Elsa Marta Sosa de Fagetti

Cambiando el foco de conversación, Lordkipanidse dio su opinión acerca de los motivos del crimen de Marta Sosa, querellante en un juicio de lesa humanidad y asesinada semanas antes de que se conozca su sentencia, y criticó la posición que tomó al respecto Javier Fagetti, hijo de Marta: “Me preocupa muchísimo. Sobre todo la actitud de la familia que agarra y emite un juicio que hace definitiva la cosa. Se trata del asesinato de una sobreviviente y de una testigo en una causa que estaba en pleno desarrollo en ese momento como ocurrió en el caso de (Jorge) Julio López; en la misma etapa, a punto de terminar. Ocurre que cuando uno emite un juicio de esas características respecto a lo que a mí me parece o lo que yo considero, tengo que tener en cuenta lo que piensas los demás. Yo tengo muy en cuenta lo que piensa la familia acerca de esto. Si la familia no tiene en cuenta de que esto no es un caso aislado sino que es el tercer caso que se da -Julio López, Silvia Suppo y este otro caso- referidos a testigos y sobrevivientes directos del genocidio, me parece que nos estamos saltando un paso. Es una cuestión de respeto. A esta altura no es que me cause temor, no es que me dé miedo, pero me pongo en el lugar de mucha gente que recién ahora empieza a abrir el libro de su historia porque ha tenido mucho temor durante muchos años y que de golpe ocurran estas cosas. Cómo los afecta a la hora de dar testimonios. Se preguntan qué puede pasarles si dan su testimonio. Y estas cosas te pueden pasar. Resulta que deslindar completamente la posibilidad, sacarle el contenido político a lo que ocurrió, me parece una burrada, una falta de respeto. Me parece haber pasado por encima tantos años de lucha contra la impunidad. Lo lamento mucho. Suele pasar que la familia desde su dolor diga 'mi hijo no era un terrorista, esto no fue un hecho político' y cosas por el estilo. No me extraña. A pesar de tantos años de esfuerzo no hemos logrado revertir este tipo de cuestiones”, cerró.

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