18 jul. 2017




Lo denunció Luis Medina, uno de los trabajadores despedidos, en la ronda de Madres que amplió su convocatoria en solidaridad luego de la violenta represión a los trabajadores y las trabajadoras de Pepsico. La Policía con apoyo de Gendarmería desalojaron a fuerza de golpes, palazos y gases lacrimógenos la fábrica ubicada en Florida, ocupada por hombres y mujeres que defendían sus puestos de trabajo. Paulo Giacobbe recopiló los testimonios de Luis Medina y Patricia Mora, delegados de la comisión interna de la empresa, quienes participaron de la ronda de los jueves de las Madres de Plaza de Mayo. Nora Cortiñas también brindó su solidaridad con la causa. Luego de la represión, un fallo judicial ordenó la reincorporación de diez trabajadores, pero la empresa ya vació la planta de Vicente López con custodia policial. Ayer se realizó un festival en apoyo a los trabajadores a dos cuadras de la fábrica en el que tocaron en solidaridad Las Manos de Filippi y Salta La Banca. De allí es el informe fotográfico de Agustina Salinas. (Por La Retaguardia)



"Fuimos reprimidos y desalojados de la planta de Florida. Hubo una orden del Juzgado de Garantías número 3 de San Isidro de la jueza (Andrea) Rodriguez Mentasty. El fiscal de la causa le exigió el desalojo en dos oportunidades y le recomendó a la jueza que tenía que ser en horas nocturnas, es decir hacer una excepción a la ley, porque es cuando menos trabajadores y obreros había en la fábrica. El fiscal se llama (Gastón) Larramendi. En ese marco, hoy (por el jueves) a las 3 de la mañana se acercaron a la fábrica decenas de camionetas y carros hidrantes de Gendarmería Nacional. Sitiaron la fábrica a dos cuadras a la redonda. El barrio también estuvo sitiado, no dejaban entran ni salir a nadie. Alrededor de 700 policías bonaerenses se acercaron a la puerta de la fábrica; fueron reprimidos todos los trabajadores que estaban en la puerta y fuimos desalojados violentamente los trabajadores que estábamos aguantando en el techo de la fábrica. Nuestra fábrica está en un barrio obrero. Muchos vecinos sufrieron los gases. Un colegio primario y un jardín de infantes que están a una cuadra tuvieron que ser evacuados. También un colegio secundario que está a metros de la fábrica. Fue terrible como la policía tiró gases lacrimógenos de forma indiscriminada sin tener medida”, relató Luis Medina, demostrando la violencia con la que operaron las fuerzas represivas y las consecuencias de eso.



Medina y el resto de los trabajadores se veían venir un desalojo violento y por eso se comunicaron con la jueza Rodriguez Mentasty para advertirle de la gravedad del asunto. La respuesta de la magistrada fue habilitar la represión contra ellos: “Nosotros nos entrevistamos en una oportunidad con la jueza y le trasmitimos nuestra gran preocupación teniendo en cuenta la situación social que hay en cuanto a la represión. Hace poco se había vivido una represión muy importante a organizaciones sociales en la Avenida 9 de Julio. Estábamos muy preocupados porque el 70% del plantel de nuestra fábrica son mujeres, son mamás. Con esa preocupación fuimos a hablar con ella para plantearle que analice que eso no pase porque las compañeras iban a terminar lastimadas. Son mujeres obreras que no están acostumbradas a estas cosas. Entendíamos que se tenía que declarar incompetente porque consideramos que la que tiene que tomar cartas en este asunto es la justicia laboral y no el juzgado que se estaba haciendo cargo. La jueza dijo que iba a analizar el expediente que tenía y que iba a impartir justicia. La justicia que impartió fue el violento desalojo que sufrimos hoy las trabajadoras y los trabajadores de Pepsico. Esta funcionaria, Rodriguez Mentasty, es la ex mujer de un diputado de Cambiemos de la Provincia de Buenos Aires. Todo tiene que ver con todo. Es íntima amiga del intendente (Gustavo) Posse de San Isidro, que en algún momento quiso hacer un muro entre la Villa Lacaba y el resto de la sociedad para marginar y contener a los vecinos de ese barrio”, expresó Luis Medina entrevistado por Paulo Giacobbe, para La Retaguardia.



Durante el violento operativo de desalojo, la policía destruyó un caño de gas dentro de la fábrica y puso en peligro la vida de todos los que estaban allí. El delegado contó que necesitaron de la intervención de organismos de derechos humanos para que la situación no sea aun peor: “Entró la policía bonaerense. Yo estaba resistiendo en el techo junto con 53 compañeros más. También estaban Victoria Moyano y Alejandrina Barry, que son hijas de desaparecidos y que estuvieron ahí arriba con nosotros, a la par, para garantizar la integridad física de cada uno de los que estábamos ahí arriba. En la terraza de la fábrica estábamos en la cornisa porque nos querían pegar. Estábamos negociando, nosotros parados en la cornisa y ellos a unos metros. Exigíamos que llegaran organismos de derechos humanos y diputados a acompañarnos en el desalojo para que no nos peguen. En ese marco, la Policía Bonaerense rompió un caño maestro del techo de la planta y empezó a salir mucho gas de una forma mancomunada. Nos estábamos ahogando. Por suerte teníamos unas máscaras que nos protegían un poco, pero fue terrible lo que hicieron. Pudo haberse tratado de una tragedia”, explicó Medina.



El fiscal Larramendi utilizó el argumento de que la fábrica produce contaminación para poder justificar el desalojo y la represión, pero eso fue desmentido por el delegado de la comisión interna de Pepsico: “Ese es uno de los tantos argumentos que usaron. En todo caso, contaminaba. Porque la fábrica desde el 20 de junio estuvo cerrada. No estuvo produciendo. Pero tampoco es así. En el 2009, esta fábrica fue clausurada por la jueza federal (Sandra) Arroyo Salgado en una causa por contaminación ambiental. Había un caño clandestino que vertía afluentes sin tratar a la calle. Estuvo 40 días clausurada y después la multinacional acordó con la jueza federal hacer una inversión multimillonaria. Instalaron un tratamiento de afluentes de última generación, único en el país y uno de los pocos en Latinoamérica. Es único. Vienen estudiantes de la facultad a verlo, a manipularlo y ver cómo trabaja. Vienen trabajadores de otros sectores de tratamientos de afluentes para ver como trabajaba. Fue una inversión multimillonaria. Así que no tiene que ver con la contaminación, tiene que ver con que quieren arrasar con el derecho de los trabajadores dentro de esta fábrica teniendo en cuenta la organización gremial que había ahí adentro”, corrigió. Y dejó en claro cuál fue el verdadero objetivo del desalojo: “Si la empresa estuvo contaminando es un delito federal. La jueza tendría que haberse declarado incompetente y pasarla a un juzgado federal como ya pasó en algún otro momento. Hay muchos argumentos irrisorios con el fin de desalojarnos: Quieren volver a tener la fábrica en sus manos, cambiarla de razón social, volver a contratar trabajadores precarizados y flexibilizados para optimizar el trabajo en pos de sus ganancias”, detalló Medina.



Además, el delgado se solidarizó con los trabajadores de los medios de comunicación que estuvieron en el lugar y también fueron víctimas de la feroz represión policial: “Vi que estaban todos los medios y como la policía reprimía a los mismos trabajadores de prensa. Nosotros también nos solidarizamos con ellos. Ellos también sufrieron la represión, les pegaron también a ellos. Estaban cubriendo las notas ahí y fueron reprimidos violentamente. No tienen medida, vienen por todo. Los trabajadores nos tenemos que organizar y coordinar para tratar de parar la mano al gobierno de Mauricio Macri”, concluyó.




Quien también formó parte de la ronda de las Madres fue Patricia Mora, delegada de la comisión interna, que estuvo durante la represión y el desalojo. Mora se acercó a la Plaza para dar su testimonio: “Hoy vinimos a contarles que en la mañana nos reprimieron. Nosotras estamos peleando por nuestros puestos de trabajo. Somos muchas mujeres, alrededor de 300, que trabajamos en Pepsico. Veníamos pidiendo la reincorporación a nuestros puestos de trabajo porque todavía no estamos despedidas. Queremos saber cuál va a ser nuestra situación. Estábamos haciendo un acampe en la puerta y hoy (por el jueves) a la mañana Infantería y Policía nos reprimió y nos corrió. Nos pegó en una forma en la que no estamos acostumbradas. No somos activistas, expectantes, asesinas ni nada por el estilo. Somos mujeres que vamos a trabajar. Íbamos todos los días a la fábrica. Antes Pepsico me pagaba la guardería. Ahora no me la paga más y tuve que ir con mi bebé a la fábrica a ver cuál va a ser mi situación, la mía y la de muchas de mis compañeras. Somos mamás solas que ponemos la olla en nuestra casa. Hoy por hoy, nos cambiaron la vida. Nos encontramos con que no sabemos cómo vamos a seguir. Queremos trabajar, nada más que eso. Queremos volver a tener el orgullo de sentirnos trabajadoras, de salir a la calle con la frente en alto y saber que peleamos por nuestro puesto de trabajo, que no nos dejamos vencer. Aunque nos pegaron estamos acá. Muchas estamos casi sin dormir porque estamos desde ayer haciendo la guardia en la fábrica. Vamos a seguir peleando. Esto que nos hicieron a nosotras es algo horrible, que no le deseo a ninguna trabajadora ni a ninguna mujer. Tener que recibir golpes para defender lo tuyo, para defender tus derechos…es algo muy triste lo que nos pasó”, relató. Patricia es obrera y lo único que busca es defender su fuente de trabajo: “No estoy acostumbrada a los medios y a los micrófonos porque siempre fui trabajadora. Trabajo desde que tengo 16 años. Hoy tengo 42 y quiero seguir trabajando. Quiero llegar a la vejez como cualquier mujer, con orgullo de decir trabajé toda mi vida y no que tuve que recibir palos para defender lo mío”, cerró.



Por último, Nora Cortiñas, titular de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, mostró su solidaridad, apoyo y respaldo para con todos los trabajadores y las trabajadoras de Pepsico y con todas las luchas sociales que se desarrollan en el país y están sufriendo una cruenta persecución política y represión policial para silenciarlas: “Si hacía falta una prueba de cómo quieren llevar adelante esta política de destrucción, hoy la mostraron crudamente. Las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora repudiamos con toda la fuerza esta represión brutal contra los trabajadores de Pepsico. Nos avergüenza. Sentimos vergüenza de ser argentinas con este Gobierno. Apoyamos a los trabajadores. Apoyamos la lucha de todos los trabajadores que en el país están sufriendo esta persecución y represión: también los de Zarate y también con la Cicop que están en la Plaza de la República para  repudiar la política con la salud, que en todos los hospitales esta diezmada para el pueblo. Este Gobierno gobierna para los ricos. Los dueños de la Pepsi son de los CEOs de Clarín y de todas las empresas multinacionales y nacionales que nos estafan. A veces nos equivocamos, creemos que solo son las empresas multinacionales  o extranjeros. No, son los argentinos ávidos de llenarse los bolsillos con el hambre del pueblo y con la persecución”, sentenció Norita.






























0 comentarios:

Publicar un comentario