13 sept. 2017




En el tren, en el bondi, el pañuelo verde en la mochila. el logo feminista. las frases feministas pintadas, bordadas en alguna remera o campera. los colores de la whipala. el puño en alto. los mates despertadores. Así fue el viaje desde Banfield hasta Merlo. (Fotos y texto de Agustina Salinas para La Retaguardia)

En la estación me encuentro con mi compañera, esperamos a mi amiga con la que vamos a hacer feria. Mientras, charlábamos en el puesto de diarios y los libros que vendía, de reparación de autos. Charlamos de la marcha por la aparición con vida de Santiago Maldonado, esperamos en el anden y ya caian un par de gotas de la tormenta que se desataría entrada la noche.


Mientras tanto, iban llegando las compañeras, las amigas, las conocidas, las travas, las tortas, las complices de esa gran junta que son los feminismos. Llegó mi amiga, y encaramos para la escuela 16. Las diagonales nos marearon pero al fin llegamos. La entrada repleta nos hizo caminar apretujadas y a paso lento.


Llegamos a armar puesto, nos encontramos de nuevo, conocidas, amigas lejanas, compañeras, cómplices. en el patio se escuchaba el retumbe de los bombos, los gritos de los cánticos, las risas de las pibas. arrancaron las charlas con ejes que nos atraviesan a todas.  El derecho fundamental a decidir sobre nuestros cuerpos. autodefensa feminista. desaparición forzada, parto respetado, abuso sexual. tierra y vivienda. llegó el almuerzo y el tiempo de relajar. otra vez los besos, abrazos, las charlas.


Y arrancaron los talleres, las aulas llenas. Sentadas en las sillas, mesas, en el piso. Paradas en las puertas escuchando de lejos. Los mates, los afiches, las conclusiones. el debate diverso, contrapuesto pero siempre fraterno. La radio abierta de la entrada de la escuela llenó la tarde de entrevistas y charlas. Y ahí la escuchamos a Higui decir que "gracias a ustedes yo estoy acá". rozando las 18 hs se iba engrosando las filas de mujeres esperando para marchar.


Cantando que vamos a llenar de machos el paredon. que todo el mundo odia a la policía y que levante las manos la que quiera Misoprostol. Pasamos por el hospital, la comisaria, la Secretaría de ddhh y toda institución que por acción y omisión nos violenta. La marcha culminó en la glesia. El cura del lugar en un acto de provocación inmunda nos bendice a todas las presentes. que dios las bendiga, dice haciendo la cruz con sus manos. Mientras tanto, el besazo apasionado de las tortas frente a la iglesia, emanando fuego disidente.
Nos vemos en chaco para seguir construyendo resistencias, transformando realidades.



















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