20 sept. 2017


Una docente de Esquel contó que la Justicia demoró su declaración testimonial porque derrumbaba la hipótesis inventada por el Gobierno de que Santiago Maldonado había sido herido por un peón de Benetton. Se trata de Adriana Baigorria, quien estuvo con Santiago días antes de su desaparición y que también reafirma la presencia de Pablo Noceti en la zona. La testigo conversó con Fernando Tebele en el programa Oral y Público que se emite en Radio La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

Una de las tantas hipótesis que pretendía desligar a la Gendarmería de la responsabilidad por la desaparición de Santiago Maldonado buscaba afirmar que uno de los peones de las estancias de Benetton lo había acuchillado y malherido 10 días antes de la represión del 1 de agosto. La docente Adriana Baigorria estuvo con Maldonado el día 29 de julio, tres días antes de su desaparición. En esa ocasión, Santiago no estaba lastimado ni tenía resabio de ninguna herida. Su declaración hubiera descartado de inmediato la hipótesis del peón de la estancia, pero la Justica demoró y atrasó de manera intencional su testimonio para que eso no sucediera, al tiempo que se reiteraba que los mapuches no colaboraban con la justicia prestando sus declaraciones. A Baigorria la dejaron dar testimonio recién el miércoles 6 de septiembre, cuando la prueba de ADN en el cuchillo y ropas del puestero había dado negativo en la comparación con muestras aportadas por la familia de Maldonado. “El 29 de julio a la noche estuvimos reunidos con Santiago y un grupo de gente en Esquel. Se hizo una marcha en reclamo por la libertad del Lonko (Facundo Jones Huala) de la que yo no participé porque estaba trabajando. Cuando volví me reuní con un grupo de gente con el que estuvimos charlando y comiendo algo. Entre esa gente estaba Santiago. En un momento estaban con la hipótesis de que Santiago había sido herido por un peón de uno de los puestos de la estancia de Benetton. Sostenían esa teoría y mi intención era demostrar que no era así. Ellos sostenían que el 21 había sido herido y yo estuve con él el 29 a la noche. Queríamos decir esa verdad. Se demoraron y corrieron plazos. Yo me presenté espontáneamente y recién logré que me tomaran la declaración después de que revelaron los resultados del ADN del cuchillo. Me pareció que era un compromiso importante de mi parte ir a decir que no lo había apuñalado ningún peón, que él estaba bien”, contó Baigorria.
Otro de los hechos que se ha querido ocultar es la presencia del Jefe de Gabinete del Ministerio de Seguridad de la Nación, Pablo Noceti, en la jefatura del operativo en el que desapareció Santiago. Baigorria afirmó que vio la camioneta que trasladaba a la mano derecha de Patricia Bullrich y que pudo constatarlo conversando con mujeres mapuche que fueron víctimas de la represión en la que desaparecieron a Santiago: “Cuando fue la represión del 1 de agosto, los chicos de la Pu Lof nos avisaron temprano. Resolvimos no ir porque como Gendarmería sitia la zona no tenemos manera de llegar. No son los chicos los que cortan la ruta, sino Gendarmería o quien esté haciendo el operativo los que cortan las rutas de acceso. Es imposible llegar a la Lof. Resolvimos quedarnos para hacer Habeas Corpus y demás presentaciones desde acá. Después, cuando me disponía a ir para allá, me llamó un camionero que había pasado por la comisaría de Leleque. Una señora le había tirado por la ventana un papelito con una nota que decía 'llamar a Adriana y decirle que estamos detenidos acá, en la comisaría del Leleque'. A las 14:45 más o menos, a 30 km de Esquel, me crucé con un móvil de la policía, una ambulancia y una camioneta que me llamó la atención porque tenía sus luces en la parrilla. Era muy llamativa. Cada vez era más violenta la situación. Llegué a la Pu Lof y no pude entrar hasta las 18. Vimos los destrozos que había. Empezamos a hablar y a contener a los que habían estado dentro en el momento del allanamiento y el tiroteo. Sobre las 20 horas se hablaba de una persona que no encontrábamos por ningún lado. Cada vez que hay un operativo de este tipo siempre llamamos a las comisarías y hospitales de alrededor. Hasta ahora, siempre aparecían. Detenidos o heridos, pero aparecían. Llamamos a todos los pueblitos cercanos y no estaba por ningún lado. En ese momento manejábamos el nombre de Santiago Peloso. Seguimos buscando y no aparecía. Cuando liberaron a Soraya (Maicoño) y a la otra lamien, charlando con ellas de lo que había pasado, nos damos cuenta de que la camioneta que yo había cruzado a las 14:45 en el cruce, era la camioneta que trasladaba a Noceti. Ella sí lo vio. Además, las horas coinciden por las distancias”, aseguró la docente en el programa Oral y Público, por Radio La Retaguardia.
Por último, Adriana Baigorria relató cómo es la situación actual en el territorio, con muchísima más militarización de la habitual, y lamentó el manoseo de la Justicia que desacredita sus testimonios y perjudica la investigación: “Es angustiante. Los chicos ya declararon lo que vieron y se sabe lo que pasó. Está en el expediente y se ha hecho público. Nosotros no mentimos. Están demorando y dilatando toda la situación. A nuestro criterio no se han tomando las declaraciones a personas de importancia. Los tiempos se dilatan. Lo más triste es que se ensucia todo. Pienso en la familia de Santiago y me pone muy mal. Escuchar tantas cosas y tener que soportar tantas mentiras debe ser terrible. Si para nosotros, que personalmente lo conocimos muy poco, nos afecta de una manera importante su desaparición, imagino lo que debe ser para esa familia. Tuve la oportunidad de verlo a Sergio. Está conmovido y desorientado. Debe ser muy difícil estar en ese momento. A mí me duele tener datos concretos y que la Justicia no nos tome enserio, que siga demorando. Esquel se llenó de policías y fuerzas militares que no te das una idea lo que es. Hay civiles vestidos de militares. La población de Esquel con la cantidad de fuerzas militares que han traído está 1 a 1. Es impresionante todo lo que han querido instalar socialmente y la violencia que han generado en Esquel. Ellos generan el enojo, provocan y están permanentemente agrediendo desde lo actitudinal. Esto ha generado un cambio social, una situación bastante dolorosa, más allá de lo que implica la desaparición por sí misma en un Estado de democracia en la Argentina. Es doloroso y preocupante”, cerró.

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