16 sept. 2017


Cerca de 30 escuelas porteñas permanecen tomadas. Ayer se realizó una gran marcha a 41 años de La Noche de los Lápices. Radio La Retaguardia y Radio Presente realizaron hace unos días una radio abierta en la Escuela de Bellas Artes Rogelio Yrurtia. Allí, los pibes y a las pibas pudieron hacer escuchar sus reclamos. La semana entrante se realizarán otras radios abiertas de medios comunitarios, alternativos y populares. Aquí parte del reclamo del alumnado y los videos de la enorme marcha de ayer registrados por Ezequiel Moscovich. (Por La Retaguardia)

Foto: los estudiantes en pleno acto frente al Ministerio de Educación de la CABA (captura de pantala de la transmisión en vivo de La Retaguardia).


En las 30 escuelas tomadas por sus alumnos y alumnas hay varios puntos en común: la aplicación de la Ley de Educación Sexual Integral en las escuelas y el rechazo al plan de Escuela del Futuro que obliga a los estudiantes de los últimos años de la secundaria a trabajar en forma gratuita en diferentes empresas. Además, en varias escuelas, se agregan reclamos particulares que en general tienen que ver con lo edilicio.
Hace unos días, Radio La Retaguardia y Radio Presente realizaron una radio abierta en el Yrurtia, uno de los primeros colegios en dar pie a este conflicto, y que hoy sábado están suspendiendo la medida, ya que la posta la tomaron ni más ni menos que otras 30 escuelas.  La radio abierta se llevó a cabo en el séptimo día de toma. Malena, alumna del Yrurtia, fue la primera en tomar la palabra para contar los reclamos que llevan a cabo y relató cómo se desarrollaron en los primeros días de lucha: “Los reclamos principales del movimiento secundario se dividen en dos ejes. Uno vendría hacer esa reforma nueva que están queriendo implementar y que apunta al lanzamiento de la educación pública. El segundo es la emergencia de violencia de género que está habiendo. Hay una mujer que se muere cada 18 horas. Actualmente son 3228 las pibas desaparecidas. Tenemos compañeras que tienen que cruzarse con sus violadores porque no hay protocolos para poder hacer algo al respecto. Esto fue lo que llevó a movilizar a pibes y pibas y llenar 7 cuadras de fila reclamando eso. La medida que se está tomando a nivel de lucha secundaria es tomar los colegios. Es la medida que está tomando más respuesta, la medida que hace que se le mueva un poco el piso al Gobierno. Cada vez son más y más los colegios que se van a estar sumando. De hecho, en la asamblea que terminó cerrando la marcha hablaron todos los representantes de los colegios tomados pidiendo a sus compañeros y compañeras del movimiento secundario que se sumen a esta lucha y nos apoyen en algo que es para todos y todas. Hubo una muy buena movilización. Entendemos que la toma no es porque queremos joda. Hacer una toma es algo que te desgasta un montón. Estamos acá todo el día, dormimos para el orto, no siempre comemos muy bien, nos enfermamos y tenemos frío. Es un sacrificio que la juventud organizada del movimiento secundario está dispuesto a hacer para poder frenar esa reforma”, expresó. Además, pidió definiciones al Gobierno y se esperanzó con que muchos más colegios se sumen a la medida de fuerza: “Esperamos una reunión con el Ministerio que sea absolutamente resolutiva. Hemos tenido muchas reuniones que terminan con actas que no llegan a nada. Queremos una reunión que sea resolutiva y defina el cese de esa reforma, que se defina un protocolo en caso de abusos y violencias y que haya una real implementación de la Educación Sexual Integral. Se va a estar haciendo la conferencia de prensa en el Liceo 9, que fue el primer colegio que llamó a tomar las escuelas, para poder seguir contando un poco más cómo va a seguir el movimiento secundario. Hay que ver cuántas escuelas más se van a sumar a esta medida. Actualmente somos 11 y creo que diciendo 15 me quedo corta”, presumió con acierto, ya que son 30 las escuelas que se sumaron al proceso, que ahora ellas interrumpieron en el Yrurtia, tras semanas de desgaste y aprietes de padres y policías.
Entre estos aprietes, se produjo un evento desagradable para el alumnado del Yrurtia, que sufrió el amedrentamiento y la persecución de las fuerzas cercanas al Gobierno: “Eran las 4:40 de la mañana. De repente se empezó a escuchar una alarma que te rompía los tímpanos. Estábamos todas y todos acá en el patio. Fuimos a las aulas de arriba y bajamos a toda la gente. La agrupamos en un aula y empezamos a ver si había palancas activadas de las alarmas. De todas formas sabemos que esas palancas no funcionan. Durante las clases las hemos visto bajas. Esas palancas no funcionan, por lo cual la alarma se activó desde afuera. La vicedirectora nos contó que los detectores de humo y las palancas estaban de adorno. Es una estructura que no tiene conexión total. Desde adentro, si realmente llegaba a pasar algo, no iba a funcionar. Preguntamos a nuestros compañeros y compañeras si había pasado algo o si alguien había activado algo. En el momento, más allá de que no fuera posible, había que preguntarlo. La alarma estuvo sonando durante media hora y la desactivamos gracias al casero que nos vino a ayudar. Estas alarmas se tendrían que encender en caso de que haya fuego o algún tipo de accidente. Los bomberos tendrían que haber llegado en algún momento, cosa que no pasó. Tampoco vino la policía. Esa alarma no fue porque había pasado algo. Dijeron 'vamos a asustar a estos pibes y vamos a hacerle bardo para que entiendan que esto nos está molestando'. La activaron justamente por eso. Una compañera comenzó a tener un ataque de pánico. Era muy alarmante la situación. Fue a las 4:30 de la mañana y estaba esa alarma que te perforaba los tímpanos. No sabíamos si iba a llegar la policía o qué iba a pasar. Entonces, los compañeros la acompañaron a su casa. Ellos vieron que los seguía una camioneta del CEAMSE. Volvieron a la escuela y tapiamos las puertas. La compañera Luciana se fijó por la mirilla y vio esta camioneta blanca enfrente. Por las medidas de seguridad, seguimos haciendo guardia hasta la 1 de la tarde del día siguiente. Vimos que la bandera de 'colegio tomado' no estaba más. Fue como una especia de señal de que bajemos la toma porque está todo mal y en cualquier momento nos caen. Sabemos que es una amenaza, pero activar una alarma no va a ser suficiente para que levantemos la toma por los reclamos que nos llevan a tomar esta medida. Al lunes siguiente, la policía vino a preguntarnos de manera bastante cínica cómo estábamos y si habíamos tenido algún incidente el fin de semana. Sabemos que fueron ellos, que fue una bajada del Ministerio que quiere que levantemos la toma de los colegios. Le dijimos que no, que no pasó nada. La policía está viniendo bastante seguido. Hay una patrulla que siempre da vueltas alrededor de la manzana. Están patrullando todo el tiempo. Cuando teníamos clase normal, no veía policías por la zona. Ahora no dejo de ver policía por la zona”, contaron algunas de las chicas del colegio de Parque Avellaneda.

Los aprietes

Situaciones similares de intimidación también se llevaron a cabo en otros de los colegios tomados de la Ciudad: “En el Devoto la policía se metió al colegio. Por suerte, no sucedió ningún accidente. También los están persiguiendo bastante. En el Liceo 9 les patearon la puerta y también van a preguntarles todas las mañanas. Olvidé mencionar que un día que vino la policía como 3 veces el mismo día, unas compañeras vieron un helicóptero de la policía pasar por acá arriba con una cámara. Tuvimos que poner el toldo. Esto también había pasado en el Belgrano, donde la persecución se está dando judicialmente. Están intentado judicializar a los compañeros y compañeras del centro de estudiantes. Los amenazaron con hacerles denuncias por la toma del colegio. No va a llegar a mucho. Esta denuncia se le intentó hacer a todos los colegios tomados, solo que el fiscal al que le llegó la denuncia del Belgrano fue el único que la aceptó. Esta persecución se está viendo en todos los colegios. Nos quieren demostrar que nos están amenazando”, concluyeron al respecto las alumnas.
Estos actos de amedrentamiento toman un lugar especial dentro del contexto de represión policial que se vive en cada manifestación social y la luz verde con que las autoridades del Gobierno permiten a las fuerzas represivas actuar con muy pocos límites: “Hemos tenido que implementar y agudizar mucho más las medidas de seguridad, entendiendo el contexto de dos años y medio de macrismo en que las fuerzas policiales empezaron a reprimir mucho más y empezó a haber mucha más persecución política. El caso de Santiago Maldonado habla por sí solo. Entre el hambre, la discriminación y la persecución no estamos como para descuidar esas cosas. Hacemos listas antes de ir a las marchas, nos fijamos que estemos todas y todos y que tengan el DNI. Ahora por cualquier gilada te meten en cana y andá a saber si volvemos a ver a nuestro compañero o compañera. La situación a nivel país está tan violenta y tan fea que no se puede ignorar. Más allá de que seamos estudiantes secundarios tenemos que salir de esta burbuja de nuestra escuela y entender que estamos en una realidad en la que el macrismo gana casi por mayoría de votos y lo único que hace es atacar a los sectores más vulnerados y a la juventud”, remarcaron.

La actitud del gobierno

Llegar a un acuerdo con el Gobierno de la Ciudad les resulta casi imposible a los pibes y pibas que mantienen viva la lucha del movimiento secundario y la razón que ellas exponen se basa en los intereses contrapuestos de unos y otros: “La razón por la que el Gobierno no consulta estas nuevas reformas con el resto de la comunidad educativa ni con los y las jóvenes es porque tenemos intereses opuestos. Cuando el Gobierno busca algo, busca cerrar la educación pública, busca que suba la matrícula privada, busca que poca gente tenga mucha plata y mucha gente se esté cagando de hambre. La juventud, históricamente, busca lo opuesto: Revelarse ante eso e intentar cambiarlo. El movimiento secundario ha luchado porque se mantenga viva la educación pública. Si nos consultan no vamos a llegar a nada porque los intereses son contrapuestos. Es imposible poder conciliar algo con este Gobierno. Se puede llegar a un consenso en un par de cosas, pero se termina resumiendo en un tira y afloja. No hay forma de llegar a una solución en que el Gobierno esté contento y nosotros y nosotras, como juventud que busca cambiar todo lo que es el Gobierno actualmente, estemos contentas con lo que quieren hacer”, argumentaron las alumnas.
El plan de la Escuela del Futuro que ya de por sí fue repudiado por la mayoría de los integrantes de instituciones educativas, se torna incluso peor para las escuelas artísticas donde la salida laboral no resulta precisamente viable en las empresas que participarían del programa. Las chicas fueron aun más lejos y entendieron que las artísticas siempre estuvieron en la mira del Gobierno: “Las escuelas artísticas siempre estuvieron en el limbo de que no le servimos a este país en lo más mínimo. No salen técnicos, no salen arquitectos y no sale nada que vaya a producir algo para el mercado laboral. Siempre son a las artísticas a las que intentan cerrar primero. Son muy pocas las artísticas. Trabajamos en muy malas condiciones. Faltan espacios y materiales. Esta escuela no da abasto. Tenemos que compartir aulas, bancos y usar instrumentos que están rotos. Solo el 25% del presupuesto de la cooperadora que se usa para arreglar o comprar cosas para la escuela es del Estado. El otro 75% es todo lo que aporta la comunidad de la escuela. Las escuelas artísticas siempre estuvieron remando para poder mantenerse y siempre son las primeras que quieren cerrar porque no producen plata”, sentenciaron.

El rol de padres y madres en la toma

Las chicas del Yrurtia relataron como los padres quisieron imponer su voluntad con violencia y las acusaron de antidemocráticas respecto a las decisiones durante la toma: “Entre los alumnos y los padres hubo una reunión la semana pasada. Se hizo una votación. Vinieron un par de padres con un ímpetu bastante agresivo. Se pararon en medio del patio a pelear. Venían con ganas de pelear. Vinieron gritando diciendo que esto era antidemocrático, que no era la medida que tendríamos que hacer. Estaban bastante en contra. Nunca se pusieron a hablarnos con tranquilidad. Llegaron al nivel de compararnos con la dictadura. Que nosotras como centro de estudiantes le lavamos la cabeza a los pibes e imponíamos algo. Fue súper agresivo la visión de los padres. No es real. El centro de estudiantes está compuesto por los delegados que son uno o dos personas que eligen los cursos. Decir que es antidemocrático es una mentira total. Tuvimos una reunión de padres. Muchos padres querían decidir ellos lo que íbamos a hacer nosotros. Me parece cualquiera. Se ha visto bastante el hecho de no respetar la decisión de los y las alumnas. Parece que hay docentes, padres, madres e incluso directivos que no entienden que es un establecimiento que está tomado por los y las estudiantes. Acá las cosas con el colegio tomado las decidimos nosotras”, aseguraron. Además, compararon la actitud de los padres en esta toma con la del año 2015: “En su mayoría están en contra de las tomas porque les parece una medida muy extremista. En 2015 no fue tan agresiva la situación. Había padres en contra, pero igual veían en qué forma podían ayudar. Este año simplemente nos bardearon, hicieron llorar a compañeras nuestras y nos hicieron pasar situaciones bastante agresivas. De hecho, un grupito de padres se fue bastante enojado ante la decisión de que la toma siga una semana más y amenazaron con llamar a Gendarmería. Es totalmente loco. Están mandando a la policía a cagar a palos a los pibes y pibas que están acá adentro adoptando esta medida de lucha”, relataron las chicas, incrédulas por el nivel de violencia de estos padres.
Un tema que levantó suspicacias fue la decisión sobre qué sistema de votación adoptar. Si secreto, en las urnas o público, a mano alzada. Las estudiantes explicaron por qué es tan importante la transparencia en la votación y las ventajas de participar en una asamblea: “En la asamblea habíamos quedado en que hubiera solo dos padres y que estén como oyentes. No queríamos que se armara una pelea como la que hubo en la reunión de padres. Querían que el voto fuera secreto como si se estuviera votando un presidente, cosa que acá no va a pasar. Históricamente, en esta escuela se vota a mano alzada porque es lo que nos parece más transparente. Los votos se cuentan en voz alta. De hecho, en la Belgrano se votó por urna y hubo fraude. Tuvieron que volver a votar a mano alzada. Deberíamos fomentar el respeto a las diferentes opiniones sin agredirnos y no tener miedo de decir lo que pensamos, en vez de esconder nuestras opiniones por miedo a que nos digan algo. Siendo una escuela chica de 300 o 400 estudiantes el voto secreto no tiene mucho sentido. Lo que genera la urna es que le saca la voz al pibe. Lo que tanto nos gusta de la asamblea es que se dé esta diversidad de opiniones. Uno se para a reflexionar cosas y llegás a una conclusión. Eso en la urna lo perdés. La asamblea es el espacio en el que se les da voz a todos los pibes y pibas. Lo que se quiere es que puedan decir lo que quieran sin miedo”, aseguraron.

“Llenando los huecos del Estado”

Las alumnas reafirmaron por qué es tan importante y necesaria la aplicación de un protocolo contra la violencia de género. Es inaudito que una alumna esté cursando con la persona que la abusó y el colegio no pueda hacer nada. Esta situación se repite también en los demás colegios y son los chicos y chicas las que deben buscar la solución al problema, algo que es responsabilidad del Estado: “En esta escuela hay dos denuncias por violación. Una de una egresada y otra de una alumna de bachiller. Nuestra compañera está cursando con su violador, diez horas a día, los 5 días a la semana y en el mismo curso. No hay forma de sacar al chabón de ahí. Por qué nuestra compañera tiene que sentirse mal, tiene que estar toda la vida con esa situación horrible de cursar con su violador y tiene que ser ella la que se tiene que cambiar de curso si la quiere pasar un poco mejor.  Le hemos insistido al director para que lo cambie. Nos ha dicho que la madre no lo quiere cambiar y el pibe tampoco. Está de manos atadas porque las legalidades ponen muchas trabas. Nuestro director ha llamado al Ministerio para pedir el cambio del pibe de curso y ellos se lavan las manos y dejan que se arregle solo. Entendemos que nuestras compañeras no pueden seguir sufriendo esto. No pasa solo en este colegio. Acá salieron los casos y las denuncias porque las pibas se animaron a hablar y decidieron no seguir callándose. Hay escuelas en las que todavía hace falta dar esos pasos. En el Liceo 9, una piba fue abusada por un profesor y el profesor sigue dando clase. Esa escuela está tomada también por ese reclamo. También está el caso del Manuel Belgrano de Bellas Artes. Estuvo el femicidio de Natalia y Nuria. La verdad que llevaron muy mal todo eso. Las compañeras no tuvieron contención. Tenían miedo de ir a la calle y tenían miedo de ir a la plaza donde pasó eso. Eso va de la mano no solo con que no haya un protocolo que no sepa acompañar a las víctimas sino que hay una Ley de Educación Sexual Integral, vigente desde 2008, que no se aplica. Lo único que hacen es darnos dos jornadas de mierda hablando los temas muy por encima. Tenemos profesoras que han dicho que está bien que te toquen si estás en pedo o apuestan a nuestras compañeras con su victimario en la misma aula. Vemos que los docentes no están capacitados. Esto está pasando en todos los colegios. El Ministerio no está dando una respuesta ni piensa darla.  Ante esta situación, organizamos nuestras propias conversatorias de género. Ya que no se hacen cargo y que no hacen bien las cosas, nosotras como estudiantes nos autogestionamos y hacemos nuestras propias conversatorias de género. Somos los y las estudiantes organizadas las que tenemos que terminar llenando los huecos del Estado. Somos nosotras las que tuvimos que organizar la comisión de género, los talleres de la jornada y acompañar a nuestra compañera porque hay una falta del Estado. La única razón por la que tenemos un par de cosas es porque nos organizamos. El Estado, el Gobierno y el Ministerio no nos dan absolutamente nada, no nos ayuda con nada. Siempre terminamos siendo nosotros y nosotras las que resolvemos esos huecos que van dejando”, afirmaron indignadas.

¿Qué hacen en las tomas?

“Desde que empezó la toma hasta el día de hoy habré ido dos veces a mi casa a dormir. Estoy acá desde que empezó la toma. Hacemos talleres para poder conversar sobre la educación sexual que no tenemos. También hubo un taller de defensa propia. Si estamos adentro todos es para ayudarnos entre nosotros y hacer distintos talleres. Aparte de eso, nos ocupamos de lo que es el edificio. El colegio está mucho más limpio cuando estamos en toma que durante clases. También, las cosas que se van haciendo adentro; estos talleres, esta jornada, esta limpieza que en el día a día no se ve, también van para afuera. Vamos a otros colegios, los ayudamos con la medida, vamos a escuelas a apoyar, vamos a radios, a las asambleas. No estamos en joda. Estamos re cansadas. Para nada estamos de joda. Esto lleva muchísimo más sacrificio que lo que es venir a clase comúnmente”, respondieron.
Por último, las chicas agradecieron a Radio La Retaguardia y Radio Presente por estar por la difusión y el apoyo en su lucha: “De parte de todos los estudiantes y las estudiantes que estamos aquí dentro de la toma les agradecemos mucho que hayan venido acá y hayan escuchado nuestros testimonios con respecto a esta lucha en la que estamos en pie hoy y hasta la semana que viene”, cerraron las alumnas.

DESCARGAR


1 comentarios:

  1. La educación bancaria y la educación liberadora-
    Nuevamente el gobierno nacional produce discriminación educativa. No es posible alegar que la discriminación hacia un grupo que piensa el gobierno, es un beneficio para los nacionales. Imponer a un grupo por sobre otro cuando no hay un motivo suficiente que lo justifique, es equivalente a discriminar. De manera que “no puede el Estado garantizar a todos los habitantes el derecho de enseñar y aprender, y luego imponer o tolerar discriminaciones (distinciones arbitrarias, y por tanto prohibidas) entre ellos”. Lo que está clarísimo, es que la gente tiene que tener el derecho a decidir, que tiene que haber democracia.
    Justificar diciendo que el gobierno busca el nivel óptimo de los alumnos y que lo que hace es de bien absoluto, mejor para dar una orientación política, educativa, o cualquier otra circunstancia desde la esfera personal del gobierno, es abiertamente una discriminación flagrante, que vulnera los derechos constitucionales. Para tu claridad: el derecho de decidir, de participar, de ser escuchado, y más.

    ResponderEliminar