5 oct. 2017


Un integrante de La Retaguardia relata su fin de semana en pleno ejercicio de Memoria, persiguiendo Verdad para conseguir Justicia. El sábado, participó de la construcción de las baldosas de sus familiares desaparecidos; el domingo, se sumó al masivo grito por Santiago en la Plaza de Mayo. Aquí su crónica. (Por Diego Adur La Retaguardia)

Foto: Diego (el que porta la foto de su tío) junto a su familia y la baldosa para sus tíos terminada. A la derecha, de negro, Laura Abriata, y de blanco, Mónica Dittmar, hermana y compañera de Hernán Abriatta, respectivamente. (gentileza de Soledad Cardenuto)

El pasado sábado 30 de septiembre nos juntamos familiares y amigos de Claudio Adur y Bibiana Martini para fabricar las baldosas que llevarán sus nombres. Serán colocadas el sábado 11 de noviembre, día en que fueron secuestrados en 1976 por el Terrorismo de Estado, en los lugares donde vivieron, militaron, se unieron y de donde se los llevaron. Gracias a Barrios x Memoria y Justicia Villa Crespo hicimos posible este sueño. El domingo 1° de octubre, más de 100 mil personas estuvimos presentes en la Plaza de Mayo para reclamarle al Estado por la aparición con vida de Santiago Maldonado a dos meses de su desaparición forzada a manos de Gendarmería.
Siempre concebí el significado de la construcción de baldosas como una sensación de cercanía y pertenencia con nuestros desaparecidos. Como un acto de amor. De Justicia. Es decir, sentimientos abstractos, presentes, que hasta no experimentarlos no terminaba de comprender en su máxima expresión. Y fue eso. Claro que fue eso, pero también mucho más que eso. Fue un espacio de trabajo, de unión y de alegría. Fue acompañarnos y compartir entre quienes estuvimos ahí. Recorrimos todas esas sensaciones que parecieron hacerse reales en un vínculo concreto: la baldosa, la construcción de esa baldosa. Llevamos adelante un proceso de armado, muchas veces recurriendo al sistema de prueba y error o pidiendo consejos a los más experimentados. Enfrentamos el reto de aprender a hacer algo que no habíamos hecho y éramos presas del nerviosismo en la búsqueda de la perfección. Queríamos que nuestra baldosa fuera la más linda, la mejor. Pusimos empeño en cada mezcla y en cada palada. En cada letra que colocamos los estuvimos reconstruyendo. Fue una manera de volver a estar con ellos. Y quizás no tan metafóricamente, porque estar con las personas con las que compartimos el día, fue encontrar cerca a Claudio y a Bibiana. Sacamos lo mejor de nosotros para pasar un día al sol con ellos. Recordamos sus historias y contamos anécdotas de sus vidas. De eso se tratan los homenajes, sirven para destacar a las personas. Esa mañana todos y todas los que estuvimos ahí nos levantamos para ir a homenajear a Claudio y a Bibiana. Decidimos pasar el día en ese lugar, gritando por la memoria de mis tíos. Fue importante tenerlos en la cabeza a pesar de que siempre están en nuestro corazón. Podría llenar estas líneas de orgullo si me pusiera a escribir sobre la carrera académica de mis tíos, el compromiso militante, su fervor por la vida y la convicción para hacer un mundo mejor. Y sin embargo quiero detenerme en su compañerismo. El amor que sentían por el otro era de ese que irradiaba, en cualquier lugar en el que estuvieran. Hasta en los lugares más horribles, se trataban dulcemente. Quienes conocieron al Turco dicen que luego de ponerle fin a su anterior relación estaba muy fastidioso y conocer a Nina fue para él una salvación en muchos sentidos. Juntos se potenciaron, a través de su amor y de sus pasiones. Siguieron luchando por un lugar más justo y con menos diferencias. Claro, a un par de enamorados apasionados es imposible detenerlos, menos cuando van en busca de sus sueños. Quedaron cosas lindas. Siempre es importante mantener su llama viva, sus ideas en alto y su historia en nuestra memoria, a pesar del dolor y de la angustia.
Por supuesto que nada de todo esto hubiese sido posible sin la inmensa ayuda de estas guías de la memoria que crucé en mi vida. Contacté a las chicas de Barrios x la Memoria y Justicia de Villa Crespo y desde el primer momento me abrieron las puertas de su casa. Me regalaron tiempo de sus vidas y me acompañaron en mis pedidos. Les dije que quería hacer dos baldosas, sin tener en mi cabeza el esfuerzo que supone y los gastos que representa. Estuvieron de acuerdo e incluso me dieron consejos para ayudarme a decidir. Me dieron un cariño muy contenedor, a pesar de que recién las conocía. Durante la fabricación fueron nuestras maestras. Con paciencia y una voluntad inquebrantable fueron enseñándonos paso a paso cómo darle identidad a esas bolsas de concreto. Íbamos a necesitar esfuerzo y organización, algo que no faltó en la mañana del sábado. También pusieron su alegría para compartir mates, galletas y pochoclos. Se acercaron otras personas a ayudarnos. Vecinos, curiosos y otros familiares que también habían hecho baldosas con ellas y se nos unieron. Es que ellas son así. Son esas señoras de corazón enorme, compañeras de las causas importantes, que dedican su energía a mantener viva la memoria. Gracias a ellas. Gracias a ellos. Y gracias a nosotros. Por permitirnos tener estos momentos. Crearlos. Tomar conciencia de lo importante que es no olvidar. Para que no vuelva a pasar nunca más. Sin embargo…
Las jornadas que dedicamos a luchar por la memoria, la verdad y la justicia son cada vez más frecuentes. Porque ya no solo gritamos por nuestros desaparecidos sino también por los nuevos. Y el grito por la aparición con vida de Santiago Maldonado del domingo, a dos meses de su desaparición a manos de Gendarmería Nacional, fue indudablemente emotivo. Cada vez más seguros de que no podrán callarnos ni podrán vencernos, seguiremos saliendo a la calle para encontrar la verdad y exigir justicia. Seguiremos buscando. Sin dudas hoy la familia de Santiago lo dejó bien claro. No quiere más mentiras, no quiere más encubridores. Quiere que los responsables se hagan cargo. El Estado, el presidente y sus funcionarios. Macri, Bullrich, Noceti. Gedarmería. Los medios tradicionales de comunicación son cómplices y muchos priorizan el dinero por encima de la vida. La familia quiere ver a Santiago porque lo extraña. Hoy su hermano Sergio le leyó una carta donde decía algo que todos los que sentimos ese amor fraternal por un hermano podríamos decir. Se ponía en su lugar. Daría su vida por Santiago. "Que me lleven a mí", pedía. Pero Sergio entendió que no fue así. Porque el que luchaba por las causas nobles era Santiago, el que podía dejar todo para pelear por una injusticia era Santiago. Y no él, decía. Seguramente en varios aspectos Sergio tendrá razón, porque se llevan a los mejores, a los que más miedo le tienen. De todos modos, Sergio entenderá en algún momento que su figura es gran parte de lo que mantiene viva la causa de su hermano. La tenacidad de toda la familia Maldonado nos lleva a seguir luchando. Su fuerza colmó una Plaza repleta donde el sol salió durante el momento justo para presenciar nuestro encuentro. Un encuentro masivo de la gente que no olvida. Ni lo de ayer, ni lo de hoy. Seguiremos juntándonos para reclamar verdad y justicia para nuestros desaparecidos y para exigirle al Estado la aparición con vida de Santiago Maldonado.


2 comentarios:

  1. Que importante es recordar, vivir la vida con memoria no es mirar hacia el pasado, es entender el presente y mirar hacia el futuro!

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  2. Gracias por abrir así los sentimientos. Estuve en esa plaza y la viví como la relatas. Queremos a Santiago con nosotros

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