16 oct. 2017


Pablo Pimentel, presidente de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos de La Matanza, estuvo en Formosa conmemorando el aniversario de los 70 años de la Masacre de Rincón Bomba y aprovechó para visitar a Agustín Santillán en Las Lomitas. Sobre estos temas conversó en el programa radial La Retaguardia con Fernando Tebele. (Por La Retaguardia)



La visita a Agustín Santillán

“El encuentro con Santillán fue muy lindo. Venimos con una gran cantidad de demandas que nos ha hecho. Lo vi mejor de semblante, más delgado. Ahora está bien. Me dijo que no tiene quejas con la Alcaidía de Las Lomitas. Lo único que iba a plantear era si lo podían alojar con alguien más. Está solo. Le están respetando una dieta que él pidió. Está escribiendo mucho. Tiene un cuaderno lleno de sus sentimientos para con la impotencia que le surge de esta justicia infame, de que a la gente que hace bien las cosas le inventan causas. No sabe por qué está ahí. Le da impotencia”, relató Pimentel, que se entrevistó con el joven wichí horas antes de hablar con La Retaguardia.
Una de las sensaciones de malestar de Santillán, fue haberse visto involucrado en una utilización política por parte del Secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, que al regresar de su viaje a Formosa despotricó contra las medidas de cautiverio de Agustín, sin considerar a los demás presos políticos bajo prisión por gobiernos provinciales de su mismo signo político: “Cuando lo visitó Avruj, a él le molestó mucho que lo utilizara políticamente. Escuchó en la radio las declaraciones y no se ajustaban a la verdad. Inclusive el director de la unidad estaba enojado porque Avruj salió hablando de que allá le faltaban frazadas y otras cosas. Este jefe, Ortiz, me pidió que le pregunte a Agustín si de verdad estaba tan mal. Y la verdad es que están respetando todo lo que él planteó cuando vino de Formosa (a Las Lomitas). Me dijo que se sintió utilizado por el Secretario de Derechos Humanos de la Nación. Agustín preguntaba, con muy buena lectura política, por qué no hacía lo mismo por Facundo Jones Huala o por Milagro Sala. Le respondí que los gobiernos donde ellos están detenidos responden al gobierno nacional y que el gobierno donde él está detenido responde al kichnerismo. Hoy esa es la pelea de fondo”, aseguró Pimentel.
Agustín Santillán continúa preso injustamente porque todas las causas que le habían armado se cayeron, salvo una que el juez López Picabea recaratuló luego de que la Cámara anulara su procesamiento anterior. El líder wichí le dejó algunos encargos a Pimentel para cuando regresara a Buenos Aires: “Me pidió varias cosas. Una de las preocupaciones es que no sabe por qué se prolonga tanto la detención por una causa que se cayó hace dos meses, dicho por la Cámara de Apelaciones de Formosa que anuló todo porque no tenía sustento las pruebas que presentó (Marcelo) López Picabea para tenerlo detenido. Y todavía sigue detenido…”, manifestó.

El rol de los medios tradicionales

Los medios tradicionales ya no se interesan en Agustín Santillán ni siquiera, como fue el caso de Claudio Avruj, para utilizarlo contra la oposición kircherista. Ya no tiene lugar en la agenda de estas corporaciones mediáticas y pasó a ser olvidado. Pimentel retrató las sensaciones del joven preso en Las Lomitas: “’Creen que soy un delincuente’, me dijo Agustín. La productora de Canal 13 no le creyó ni a Gabriela, su mujer. El grado de subestimación que los medios hegemónicos están haciendo para con Agustín hace también que se sienta utilizado. En algún momento, Agustín les daba notas y les servía para pegarle al kichnerismo. Estaba dentro del proyecto de (Héctor) Magnetto. Ahora que no les sirve, no le creen. Lo tienen como un marginal. Creen que salió a robar”, afirmó.
En la Alcaidía de Las Lomitas también continúan presos Víctor Hugo Delgado y Roberto Frías. Pimentel tuvo la oportunidad de visitar a Delgado, quien está detenido incluso desde antes que Santillán y por el cual tampoco queda ninguna causa que lo sostenga en prisión: “Lo conocí a Delgado también. Un joven wichí, de 50 Vivienda. Yo lo conocí en 2010. Él se siente también muy afectado. Dice que a Agustín lo conoce de lejos y lo tiene como referente de su pueblo. Lo involucran en un hecho que no estuvo en absoluto. No tiene antecedentes. Vive de changas. Estaba conectado con alguien de la Municipalidad que lo llevaba a trabajar de mozo en Ingeniero Juárez. Después lo detuvieron dos meses antes que a Santillán. Es todo tan perverso...”, se indignó el presidente de la organización de derechos humanos.
A partir de ahora, el rol que Pimentel se propone será acelerar la liberación de los wichí presos en Formosa. Para él estas medidas no hicieron más que detener circunstancialmente el reclamo por las tierras de los pueblos originarios, pero aseguró no creer que puedan detenerlos por mucho tiempo más: “Con esto lograron acallar a varios que estaban reclamando y protestando por las tierras. Un ratito nomás. Hasta que se vuelvan a organizar y se junten fuerzas. Los tienen apretados. Tienen más de 20 causas. No hay abogados que los defiendan si no es la defensa pública. La defensa pública responde al gobierno hegemónico de Gildo Insfrán. Están en una encerrona diabólica ahí en Formosa. Por eso vengo con mucha tarea para hacer”, dijo.

El pergamino negro del peronismo

La visita de Pimentel a Formosa fue en realidad para estar presente en el 70° aniversario de la Masacre de Rincón Bomba. De ese acto, rescató los discursos de integrantes de la comunidad Pilagá, masacrada en octubre de 1947, pidiendo la unidad de su pueblo para sostener el histórico reclamo territorial que llevan adelante: “Fue un compromiso que habíamos tomado el año pasado, cuando Norita Cortiñas nos invitó para el 69° aniversario. La idea era acompañarlos. Fue un acto muy emotivo por los discursos de los hermanos Bartolo (Fernández) y Cipriana (Palomo), dos miembros de la Federación Pilagá. Su hijo, Solano Caballero, fue uno de los últimos sobrevivientes. Quedan dos personas. Fue muy emotivo. Una de las cosas que dijo Bartolo es que no se vendieran. Ni por sueldos ni mejoras, ni por una camioneta o una casa. Que no renuncien a la recuperación de los territorios ancestrales y, sobretodo, a la cultura que siempre los ha mantenido unidos durante miles y miles de años”, destacó Pimentel.
El presidente de la APDH de La Matanza aprovechó para reflexionar sobre lo que significó la Masacre, la responsabilidad del peronismo y la complicidad de la Iglesia Católica: “Fue el pergamino negro del peronismo. Algunos lo aceptan, pero la mayoría no. Esto tiene que ver con la intolerancia de la sociedad occidental, los blancos. Los que bajamos del barco no toleraron que un grupo de hermanos Pilagá estuvieran al costado de la ruta, a un kilómetro de la entrada de Las Lomitas, venerando a un cacique. Era un hombre muy sabio, un sanador. Habían iniciado una serie de ceremonias y les molestaban los ruidos, les molestaba que estuvieran. Hoy pasé por una iglesia que data de más de 100 años. Eso quiere decir que estaba ahí cuando los gendarmes marchaban por acá. El escuadrón de Gendarmería de Las Lomitas está a dos cuadras de la iglesia. Estaban ahí y no hicieron nada. Esa es la complicidad de la Iglesia”, expresó.

El silencio de la Iglesia por Maldonado

A pesar de ser un hombre creyente, Pimentel se mostró enojado con la Iglesia por la falta de posicionamiento respecto a la desaparición forzada de Santiago Maldonado y sobre los casos de los presos políticos de los pueblos originarios: “Sé la gente que dejó su vida por una revolución socialista y uno de los primeros que la propuso fue Jesús. Me produce una bronca muy grande. Como la de hoy, cuando todavía la Iglesia Católica en la figura del Monseñor (Mario Aurelio) Poli no se ha pronunciado contundentemente  por Santiago Maldonado. Tampoco por la detención de Milagro Sala, de Facundo Jones Huala y de estos tres jóvenes wichí. A dos de ellos, (Víctor Hugo) Delgado y (Agustín) Santillán les armaron una causa para frenar la recuperación territorial, la búsqueda y el respeto a los derechos que la sociedad en su conjunto y todos los gobiernos democráticos han violando”, resaltó.
El reclamo territorial es una demanda histórica que llevan adelante todas las comunidades originarias de nuestro país. Sin embargo, para Pimentel, ni este ni ningún gobierno hizo foco en esa discusión y siempre fueron ignorados, reprimidos y olvidados: “Esto lo que hace es cortar todo tipo de reclamo en lo que hace la recuperación territorial. Pueden pedir comida, un plan, un proyecto cultural y se los dan, pero la devolución de tierras no se discute. El privilegio lo tienen los latifundistas, los terratenientes, los sojeros y las empresas extractivas de petróleo y minerales”, argumentó.
El presidente de la APDH de La Matanza insistió con el reclamo de recuperación territorial que exigen los pueblos originarios y se acordó de Santiago Maldonado, quien se solidarizó con la causa mapuche y, junto a la Pu Lof en Resistencia Cushamen, se movilizó para pedir la libertad del Lonko Facundo Jones Huala: “Es por eso que Santiago Maldonado no está. Santiago fue a reclamar la liberación de un joven que hace dos años y medio interpretó que tenía que empezar a moverse para ser respetado”, dijo en referencia al líder mapuche.



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