22 nov. 2017


Está ubicado en el barrio porteño de Parque Patricios, corre el riesgo de ser demolido para levantar allí un edificio. Los vecinos llevan años reclamando que en el lugar funcione un espacio cultural y para ello han hecho presentaciones en la Legislatura Porteña y ante la Justicia. Octavio Martin, uno de los vecinos organizados que lucha por la reapertura del Cine Teatro Urquiza, habló con Fernando Tebele y María Eugenia Otero en el programa radial La Retaguardia y contó de qué se trata este reclamo en defensa de la cultura en la Ciudad de Buenos Aires. (Por La Retaguardia)

Foto: 15comunas.com.ar

Las presentaciones ante la Justicia han cumplido con todas las instancias solicitadas y no hubo una respuesta. El camino político del reclamo también se vio interrumpido por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que jamás trató los proyectos de ley que fueron presentados: “Estamos desde el 2013 con esta causa. Desde 2013 hasta hoy no hemos tenido suerte en la Legislatura Porteña. El PRO no ha llevado a tratamiento los proyectos de ley que hemos presentado sistemáticamente, teniendo el apoyo de la totalidad de los bloques en cada renovación de la Legislatura Porteña. Sin embargo, el bloque PRO siempre cajoneó y no llevó a tratamiento los proyectos. En la vía legal, venimos pidiendo desde 2013 un amparo. Mientras tanto, hubo instancias de cautelar hasta que se resuelva el tema de fondo. Pasamos la primera instancia, la instancia de Cámara y llegamos al Tribunal Superior de Justicia. Hemos pedido audiencias públicas e inspecciones técnicas que hasta el momento nunca hemos tenido. Nadie nos quiso dar una inspección en el edificio, ni siquiera por medio de la Legislatura Porteña. El Tribunal Superior de Justicia decidió que era conveniente abrir el diálogo entre las 3 partes, el Gobierno de la Ciudad, el privado y los vecinos, para resolver esto de la mejor manera posible. La reunión fue el 5 de octubre y hasta el día de la fecha no hubo noticias de que los proyectos hayan sido tratados”, relató Martin, contando los pasos que fueron dando para conseguir una respuesta.
La relación entre el dueño del lugar y los vecinos se tornó dificultosa. El privado quiere hacer sus negocios, pero teme ser escrachado por los vecinos, y éstos fueron denunciados por daños y perjuicios por poner su nombre en los documentos de apoyo al Urquiza: “Ahora el Tribunal Superior de Justicia abrió el diálogo y dijo que nos tenemos que poner de acuerdo. Le dijo al dueño que tiene que respetar la ley del Cine Teatro porque en dos ocasiones, en 2015 y 2017, presentó dos proyectos para hacer una obra que fueron rechazados. El dueño tiene miedos de escraches de parte de los vecinos, pero nosotros le dijimos que no lo vemos como un monstruo. Sí, que nos molestaba que no se respetara la ley de Cine Teatro. Los que estamos firmando los expedientes de la causa judicial fuimos demandados por daños y perjuicios”, contó.
La historia del Cine Teatro Urquiza es muy antigua. Los vecinos que se organizaron y pelean por su reapertura como un espacio cultural se sienten fuertemente identificados con el barrio gracias a este mítico lugar: “El dueño heredó el edificio. Son dueños hace mucho tiempo. Se lo compraron a la familia que lo construyó. Antes de que ellos fueran dueños, ahí funcionó un supermercado y fue concesionaria de Fangio. Después cerraron y nos enteramos que querían demoler. Entonces empezamos a pedir que se respete, mínimamente al menos, la ley de Cine Teatro. Está cerrado desde los '70. Al principio era un edificio como Cine Teatro, pero después tenía toda una carga sentimental de los vecinos que vivieron ahí. Hay una identidad barrial muy fuerte. Yo soy de Bahía Blanca, al sur de Buenos Aires, pero gracias a todo este trabajo que venimos haciendo me siento de este barrio”, confesó Octavio Martin en los micrófonos de La Retaguardia.
Un barrio como Parque Patricios que, justamente por iniciativa del Gobierno de la Ciudad, comenzó a crecer en los últimos años exige un lugar de cultura como proponen los vecinos: “En el barrio había cinco cines. Uno terminó siendo sede de los bomberos, dos fueron demolidos, hay uno que ahora es una Iglesia Evangélica (el Rivas) y el único que queda con posibilidades de recuperarse es el Urquiza. La propuesta fue que sea un espacio multicultural, no necesariamente tenía que tener 1600 butacas. Se puede dividir en varias salas, lugares de exposición, enseñanza o lo que sea. Obviamente, con la participación del Estado, que tiene las herramientas para poder generar eso y sacarle el gasto al dueño. El dueño, si quiere, que haga arriba un edificio. Es lo que se pudo charlar, tratando de evitar la demolición de la parte de abajo y que el privado pueda hacer su negocio”, expresó.
Por último, Martin reconoció que los comerciantes de la zona también apoyan la reinauguración del Urquiza como espacio cultural para que el barrio siga en funcionamiento también por las noches: “Los comerciantes fueron a las reuniones en la Legislatura a pedir y a apoyar la apertura de este espacio cultural. Los comercios están cerrando a las 6 o 7 de la tarde, no más. El barrio muere. Los comerciantes están preocupados y están pidiendo que este espacio cultural funcione porque le va a dar vida al barrio. Que le den algo al barrio, el resto es para las empresas”, pidió Octavio Martin, uno de los vecinos que con organización y lucha quieren mantener con vida una cultura cada vez más aplastada.

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