27 nov. 2017


Florencia Guimaraes García es la trava que impulsó la primera Marcha del Orgullo LGTBIQ en La Matanza, el distrito más grande del Conurbano bonaerense. Es lúcida y cruda para comunicar la realidad de su comunidad: 35 años de expectativa de vida, muertes evitables, y el Estado como responsable o cómplice. Estas fueron algunas de sus definiciones en dialogó con Luis Angió y Rosaura Barletta en el programa Otras Voces, Otras Propuestas. (Por La Retaguardia)

Foto: marcha.org.ar

"La marcha en La Matanza salió espectacular, superó nuestras espectativas, por ser la primera en nuestro territorio concurrió muchísima gente. Han venido muchos compañeros, compañeras de Capital, de zona sur, de La Plata, tuvimos acompañamiento de personas de otros espacios además de los que conformamos la comisión organizadora. Veníamos muy ansiosas, embaladas, la organización fue una multisectoral de organizaciones, partidos políticos, personas independientes. Fue abierta a todos y todas aquellos que quisieran participar. Tuvimos desde el Partido Obrero, el Partido Comunista, la JP Descamisados y muchas organizaciones más", enumeró Guimaraes. "Fue muy constructivo, los ejes salieron, más o menos todos teníamos las mismas posturas conociendo las realidades del territorio de La Matanza y lo que viene sucediendo específicamente con la comunidad travesti y trans en La Matanza. Teníamos una gran necesidad de hacer esta marcha, estuvimos más o menos dos meses reuniéndonos una vez por semana para ir crackeando todo lo que tiene que ver con lo organizativo, con la estructura de la marcha, con el documento, con el pintado de las banderas. Salió todo espectacular", celebró la militante.
En contraposición, Guimaraes marcó ciertas delimitaciones con la marcha que se realiza todos los años en la Ciudad de Buenos Aires: "Lleva muchísimos años, este fue el número 26. También hay una comisión organizadora donde hay, lógicamente, muchísimas más organizaciones, tiene que ver con la cantidad de años que lleva esta marcha. Hay varias voces y tenemos la particularidad de que este año en la comisión organizadora se introdujeron las personas de AMMAr (Asociación de Mujeres Meretrices de la Argentina) lo cual para nosotras es de gran preocupación. En una marcha que tiene que ver principalmente con las identidades disidentes una de las primeras proclamas es el trabajo sexual, es totalmente grave", subrayó. "Acá, en La Matanza, de entrada se acordó y se expresó en el documento que esta comisión es totalmente abolicionista. En Capital hubo una gran ola de reglamentarismo, yo fui insultada porque andaba con un cartel que tenía una consigna contraria. No me interesa, porque le pongo el cuerpo a la situación. A nosotras nos preocupa muchísimo que una de las consignas principales sea referida al trabajo sexual, sobre todo sabiendo lo que pasa y atraviesa nuestra comunidad. El 80 % de nosotras, travestis y transexuales, estamos en situación de prostitución, tenemos como única subsistencia el sistema prostituyente obligatorio", denunció Guimaraes. "Seguir reforzando y exigiéndole al Estado que nos condene a la eterna prostitución y con eso a una expectativa de vida de 35 años, hay que decirlo, y está totalmente asociada al sistema prostituyente. Nuestra primera causa de muerte, de nuestra comunidad, son las infecciones de transmisión sexual. Tiene que ver con que a los 11 o 13 años cuando manifestamos nuestra identidad de género y somos expulsadas, el trampolín es ir a parar a una esquina donde somos abusadas y manipuladas por los prostituyentes. Eso conlleva a que muchas terminemos con esta expectativa. La segunda causa son las malas aplicaciones de inyecciones de silicona, las cirugías ilegales, que tienen que ver con reacomodar nuestra corporalidad a lo que requiere el mercado prostituyente", explicó y agregó: "Si se quiere con más cola es más cola, si se quiere con más tetas, más tetas, en las condiciones en que accedemos a eso que son de total marginalidad. La tercera causa son los travesticidios, la gran mayoría de nuestras compañeras son asesinadas en una ruta, por prostituyentes. Cuando hablamos de travesticidios no sólo nos referimos a los crímenes de odio sino a la responsabilidad del Estado en un genocidio travesti y trans", consideró la referente. "Hablamos de un Estado cómplice de estas muertes que son evitables y que están todo el tiempo asociadas al sistema prostituyente. Este año nos encontramos con una marcha en Capital, muy vacía de contenido político, lo cual es grave. Donde todo era fiesta, color y fantasía, no había consignas de repudio a las acciones que este gobierno lleva adelante con toda la comunidad LGTBIQ pero sobre todo al sector más vulnerado que es la comunidad travesti y trans. Tendría que haber habido un gran repudio al protocolo que lanzó el macrismo hace un mes y pico, a la persecución sistemática hacia nuestras compañeras en situación de prostitución", señaló sobre los pronunciamientos de la marcha.

El abolicionismo: resistir al sistema prostituyente 

"Me vinculé con el abolicionismo después de estar doce años en situación de prostitución y defender lo que yo creía. Comprendo muchísimo a mis compañeras, a mí me pasó escribiendo mi libro que me dí cuenta de que decía todo el tiempo 'cuando yo trabajaba'. Claro, para mí era un trabajo porque era lo que me daba de comer y también estaba alienada en lo que el sistema me hizo creer: que eso era mi destino, mi trabajo. Me costó mucho poder dejar el sistema prostituyente y empezar a comprender que era víctima de un sistema que me oprimía y me ponía en ese lugar. No era lo que yo elegía ni lo que mis compañeras eligen", aseguró Guimaraes. "No es que Lohana Berkins se nos murió con 56 años porque haya elegido estar parada en una esquina como estuvo, o Diana Sacayán. Es interminable la lista de las que hoy no están vivas con nosotras para seguir gritándolo. Tuve una amistad con Lohana desde que soy chica y ella me venía hablando de estas cuestiones que en mi cabeza no entendía. Me superaba la realidad, yo comprendo a mis compañeras, tenía que pararme sí o sí para comer, para subsistir", explicó. Además, recordó cuando todavía no creía en la abolición de la prostitución: "Hablarme de abolicionismo era hablarme de algo utópico, algo que no comprendía. Es difícil, una está metida en un caparazón donde trata de protegerse de todo. Imaginemos la violencia que se ejerce en el sistema prostituyente, la que la sociedad en general ejerce sobre nosotras. Fue un largo proceso y pude romper, salir de esa situación de víctima. Pasé de ser una víctima pasiva a ser una víctima activa, a luchar, a comprometerme por esta causa y tratar de luchar contra este sistema, exigir la abolición del sistema prostituyente, como estamos exigiendo ahora la derogación del artículo 68 que sigue encarcelando y reprimiendo a nuestras compañeras en situación de prostitución, seguir luchando por algo que es ley hace dos años y pico con un espíritu 100 % abolicionista que es la ley de cupo laboral Diana Sacayán, seguir exigiendo políticas públicas", enumeró sobre las causas que abraza.

"AMMAr es un espacio que defiende el proxenetismo"

"A Georgina Orellano -presidenta de AMMAr- nunca la vimos parada en una esquina ni nada por el estilo, siempre la vimos detrás de un escritorio recibiendo suculentos financiamientos internacionales y viajando como en estos momentos estaba dando vueltas por Paris. Cosas que las putas están paradas en Once, Constitución, en Camino de Cintura en su vida podrán soñar. Eso hay que dejarlo claro. Ella dice representar a las trabajadoras sexuales, nosotras decimos que son mujeres, travestis en situación de prostitución, pero representa a un grupo que vive a costa de estas mujeres que dicen representar", denunció Guimaraes. "Hay muchas compañeras que son reglamentaristas y a mí me pasaba que para mí era un trabajo y a ellas también les pasa. Tienen esa idea metida en la cabeza, esa alienación. AMMAr nace de la mano de un montón de compañeras como Lohana Berkins, Sonia Sánchez, Delia Escudilla, un montón de compañeras que se abren cuando el sentido vira. AMMAr nace para luchar contra los códigos contravencionales, contra la represión a las personas en situación de prostitución, no para exigir la reglamentación, no para que el Estado legisle sobre nuestros cuerpos y nuestros deseos", recordó sobre los inicios de la organización. "Se abrieron varias compañeras y se produjo la fractura, algunas se fueron a AMADH (Asociación de Mujeres Argentinas por los Derechos Humanos), algunas continúan independientes y AMMAr se convirtió en lo que es ahora, sobre todo es un espacio que defiende abiertamente el proxenetismo. Otra de las consignas de la marcha era la reforma ya de la ley de trata, eso fueron y lo metieron las de AMMAr", aseguró.


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