7 ene. 2018



Francisco Scarzella, integrante del Proyecto Comunidad y de FM La Patriada, fue una de las más de 70 personas detenidas el lunes 18 de diciembre en la multitudinaria manifestación en la Plaza de los Dos Congresos, el día que se sancionó la reforma previsional. Scarzella charló con Fernando Tebele y con María Eugenia Otero en el programa radial La Retaguardia y contó cómo se desarrolló esa brutal cacería. No queremos olvidar lo que sucedió ese día, para bien y para mal, como hito de resistencia y, a la vez, como pico de la represión estatal. (Por La Retaguardia)

Foto: Agustina Salinas

“Fue novedoso vivir una detención en una protesta social. Si bien veníamos en una escalada represiva en distintas protestas sociales y conflictos laborales, cuando uno lo vive en carne propia es novedoso. No estábamos acostumbrados. No hay que remitirse muchísimo tiempo atrás para tener magnitud de una represión como la que se vivió ese día”, comenzó diciendo Scarzella, que relató detalladamente la manera en qué sufrió la represión policial ese día lunes en el Congreso: “A mí me detuvieron en las mismas circunstancias que vivimos miles en la Plaza, colmada con cientos de miles de personas. Llegábamos a manifestarnos libre y pacíficamente a la Plaza de los Dos Congresos, a decir que no queríamos esa reforma previsional. De repente, al igual que miles, empezamos a correr cuando empezamos a recibir gases que caían al bulto, sobre las decenas de miles de personas que estábamos ahí. Evidentemente, se había dictado desde la conducción política de la fuerza una decisión absolutamente criminal que fue la de desalojar la Plaza a como diera lugar. Esto significó que empezaron a caer gases. Los veíamos caer desde el cielo; volaban 200 o 300 metros desde pisos altos de edificios que estaban sobre la Avenida Hipólito Yrigoyen. Son cosas que uno normalmente no esperaba en una manifestación. Ahí comenzó una estampida feroz. Cuando digo que los gases caían sobre la multitud me estoy refiriendo a los que estábamos a 200 o 250 metros de lo que uno adivinaba que eran los incidentes. En el momento en que las fuerzas de seguridad decidieron reprimir a la protesta entera, el Congreso tomó la decisión de discutir lejos del pueblo. Se decidió el desalojo de la Plaza, que se dio en estampida y con gases. Estábamos todos ahogados, con muchísima dificultad para respirar, sin poder ver y vomitando. Una situación horrible en la que no hubo muertos de casualidad”, manifestó el militante.
Scarzella es también integrante de la radio alternativa FM La Patriada, que funciona desde un bar del Proyecto Comunidad en el barrio de La Paternal, donde parte de ese grupo realiza un trabajo territorial desde hace años. Además de reclamar contra la sanción de la reforma previsional, estaba ejerciendo su laburo de comunicador y fue durante esa tarea que fue cazado salvajemente junto a sus compañeras y compañeros: “Logramos seguir camino por Avenida de Mayo, donde nos empezamos a reencontrar con algunos compañeros. Nos empezamos a reagrupar de a poco en la esquina de Avenida de Mayo y Santiago del Estero tratando de llamar a los que no estaban. En ese tratar de encontrarnos, la Infantería siguió avanzando junto con la Motorizada. Apareció otro pelotón de motos, tirando directamente palazos para el lado que estábamos nosotros. Al vernos cercados decidimos replegarnos varios metros en la entrada de un edificio hasta que pasara todo. Muchos de nosotros habíamos colaborado durante toda la jornada, y lo seguíamos haciendo, con la cobertura de FM La Patriada. Decidimos seguir filmando y registrando lo que estaba pasando. Mientras nos guarecíamos en ese edificio, la policía empezó a avanzar por Avenida de Mayo, a plena cacería. Pudimos registrarlo. Todas nuestras detenciones están registradas. Avanzó un pelotón de por lo menos unos 30 policías de la Ciudad, de civil, que pasaron por delante de nosotros y nos examinaron. Después de lo que fue la estampida estábamos tratando de recobrar los parámetros vitales, todavía tosiendo y algunos vomitando. Todo este pelotón llegó a la esquina donde estábamos nosotros y de repente nos señalaron y empezaron a venir para el lado donde estábamos nosotros. Empezaron a llover los palos y nos tiraron al piso. Quedaron compañeros y compañeras heridos, con heridas cortantes. Una compañera, que se presentó como abogada, pidió que por favor pararan. Todo se volvió peor y nos empezaron a llevar detenidos. Terminamos 4 compañeros y compañeras detenidos, incluida nuestra compañera abogada que preguntaba a dónde se estaban llevando a sus compañeras”, contó Scarzella en Radio La Retaguardia.

Diego Murrone de FM La Patriada cuando fue detenido.
Luego de la salvaje cacería, distintas organizaciones sociales, junto a familiares, compañeros y compañeras de las personas detenidas, se juntaron para exigir su inmediata liberación. La estrategia de la policía para dispersar y aislar estos reclamos fue distribuir a los detenidos y no informarle a nadie a dónde eran llevados, algo que ya se ha hecho habitual luego de las distintas represiones de los últimos meses: “Nosotros 4 fuimos repartidos en tres comisarías distintas. No solamente no respondían adónde nos llevaban en ese momento, sino que tampoco daban cuenta de nuestro paradero en las comisarías. Nos detuvieron alrededor de las 16:30 y recién se informaron en las listas oficiales a las 20:45, estando nosotros ya en las comisarías. Hubo grupos de compañeros, familiares y abogados que también se presentaban y no tenían la información de nosotros y tampoco nos permitían la comunicación. Yo salí a la una de la madrugada y mi compañero (Diego Murrone) a eso de las 3 AM”, contó.
La política represiva del actual Gobierno parece no tener límites en su salvajismo y también se ve reflejado en las posteriores irregularidades en el proceso de imputación de cargos de las personas detenidas. Scarzella contó acerca de testimonios que escucharon a los policías debatir qué tipo de sumario les armaban a los detenidos para mantenerlos más tiempo demorados: “Parece haber definido un modus operandi. Ya la novedad del otro día fue la masividad con la que desalojaron y la brutalidad con la que lo hicieron. Las cacerías posteriores a la marcha ya se vienen haciendo una triste costumbre. Claramente hay una decisión política de bajada de línea. Llega un momento donde se baja línea y todo el que anda dando vueltas es un presunto delincuente por estar participando en la manifestación. Por haber participado se vuelve motivo de sospecha y de detención. Eso no  se explica de otra manera. Algunos de nuestros compañeros, en su rato de detención, escuchaban preguntarse a los policía sobre cómo armaban los sumarios. Todo esto terminó con causas penas que tramitan hoy en la justicia federal por intimidación pública, lesiones y daños, atentado, resistencia a la autoridad y demás. Acá hay algo peligroso y es lo que se empieza a mirar desde el poder como delito cuyo objetivo por supuesto es el disciplinamiento, cuyo objetivo es generar terror e inmovilización”, advirtió.
Para Scarzella “no fue un hecho aislado, sucedió en todos los casos”, y la gran mayoría de los detenidos fue “gente que no tenía nada que ver”. Explicó la participación de los medios masivos de comunicación que muestran una pequeña fracción de la realidad, los disturbios específicamente, con el objetivo de justificar la posterior represión: “Se pone en pantalla el tema de los incidentes durante 40 y 50 minutos en medios nacionales, pero después salen de cacería y agarran a cualquiera”, aseguró.
Por último, Scarzella opinó que los integrantes de este Gobierno son los responsables de fomentar la violencia, justificarla y avalarla en la sociedad: “Cierto tipo de opinión pública reaccionaria siempre estuvo presente en la Argentina, el tema es qué señales se da desde el Estado. Lejos de sofrenar ese impulso reaccionario que hay en cierta parte de la sociedad, se lo fomenta. Después de la marcha y de las detenciones absolutamente arbitrarias que hemos vivido, el Presidente salió a apretar por los medios a la Justicia para que haya condenas ejemplares. Si el Presidente y la Ministra de Seguridad dicen que la palabra de la fuerza de seguridad es la verdad de los hechos, ahí es el problema. Ahí es donde la acción del Estado no ayuda en nada para reconducir esas tensiones que siempre estuvieron”, cerró Francisco Scarzella.


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