17 ene. 2018



Entré a trabajar en el hospital Posadas en el año 2002, reemplazando a técnicas que se habían ido a vivir al extranjero por la crisis del 2001. Después de 15 años de trabajar allí, poniendo mi formación y experiencia al servicio de la salud pública, mi especialización en inmunohistoquimica, haciendo estudios que permiten definir el tratamiento de pacientes con cáncer y otras enfermedades, ahora me tocó ser una más de las muchas personas despedidas del Estado. (Por Karina Almirón)

Foto: Karina Almirón, presente en todas las luchas del Hospital (Colectiva Fotografía a Pedal)

Elegí mi pofesión que elegí a los 9 años cuando una prima mía de 11 falleció por un tumor cerebral. Estoy convencida de que este es un ataque a la salud pública, porque quieren terminar con el hospital tal como lo conocemos, para convertirlo en una empresa privada, pero también es un ataque a toda la clase trabajadora, porque quieren que los laburantes paguemos sus crisis con nuestro lomo y nuestra sangre.
Tengo dos títulos terciarios y formación en bioseguridad, gestión de calidad y manejo de equipos. Rechacé puestos de trabajo en Casa Cuna, en el Roffo, en el Sommer, porque no quería renunciar al Hospital Posadas, a mí Hospital. A pesar de las condiciones de trabajo y el sueldo miserable, porque sabía que del otro lado había pacientes esperando un resultado. Yo misma me enfermé de cáncer en el 2005, y supe en carne propia lo que es esperar el resultado para definir un tratamiento. Seguí apostando a defender y sostener la salud pública, porque es un derecho básico y universal que a ningún ser humano puede ser negado. En estos años vi pacientes que fueron a cuatro hospitales diferentes antes de llegar al Posadas. Vi Gente humilde romper la receta al salir porque no tenían plata para comprar el remedio. Pacientes que venían caminando desde muy lejos porque no tenían para viajar. Gente en situación de calle buscando refugio y comida en nuestro hospital. Vi mujeres víctimas de violencia de género buscando ayuda.  Ví compañeros que dieron literalmente su vida, como emanuel García, tirado al vacío por un paciente psiquiátrico, o compañeros que murieron por enfermedades causadas por el estrés y la insalubridad de nuestro trabajo. Estuvimos al pie del cañón durante la gripe A, el accidente ferroviario de Castelar y dimos respuesta a miles de contingencias sanitarias. Conmigo  despidieron a enfermeros de terapia intensiva pediátrica, de  unidad coronaria, de hematooncologia pediátrica. Están vaciando el hospital, privatizando sectores y luego vendrá el arancelamiento a los pacientes. En definitiva, las consecuencias del ajuste la paga el pueblo pobre. No tenemos que permitirlo. Por nosotros, por nuestros hijos, por los pacientes, porque el Hospital Posadas es parte de nuestras vidas.
Por eso apelo a la solidaridad de clase de cada trabajador, de cada compañero, de cada hermano de lucha. Y asumo el compromiso de no rendirme, de pelear por mi reincorporación y la de todos mis compañeros, por ellos, por mis hijos y por mi propia dignidad de pertenecer a la clase trabajadora. Nos veremos en la lucha.

Contacto 1134317427

0 comentarios:

Publicar un comentario