8 ene. 2018



De este modo planteó Laura Marrone, integrante de Izquierda Socialista y especialista en educación, la letra chica de los proyectos en la Ciudad y la Nación que se complementan en cada nivel de gobierno. En el programa Tengo Una Idea, la militante dialogó con Carlos Morchio y Graciela Carballo sobre los distintos peligros que representa esta reforma en potencia. (Por La Retaguardia)

“Lo que al gobierno le molesta de los institutos es su autonomía curricular, el perfil de los docentes que se forman. Nosotros tenemos, a partir de la caída de la dictadura, un interesante proceso de democratización de nuestro sistema educativo. Tanto en lo que hace a la promoción, el ingreso, los niveles, la decisión de los estudiantes y el contenido de lo que se enseña. No estoy diciendo que suscribo plenamente a todos los programas curriculares que hay, pero sí hay un proceso de apropiación del conocimiento de los profesorados que han ido redactando sus estatutos orgánicos y se contradice con el plan nacional que tiene Macri para la educación y con toda la reforma que quiere implementar el gobierno”, explicó Marrone, que culminó su mandato como legisladora porteña por IS-FIT en diciembre. Además, recordó: “Hay en curso una reforma laboral, una tributaria, una para salud y una para educación. En el caso de educación, la disolución de los profesorados cumple como propósito el aspecto de cortina de humo que fue esa encuesta a la población sobre darle carácter universitario a la formación docente. El proyecto de la reforma secundaria tenía un punto al que no se le ha dado mucha importancia, al que estudiando pude entender mejor, que es el informe sobre la escuela primaria que pasa a la secundaria”, señaló. “Lo objeté como un atentado al derecho de la privacidad de las personas, pero no era sólo eso. El informe, en otros países determina qué tipo de escuela secundaria hará el alumno. En Alemania, en quinto grado, los niños ya son condicionados a qué tipo de escolaridad posprimaria van a tener. Algunos, nunca van a poder ingresar al nivel que permite luego ingresar a la universidad, porque la maestra decidió que no fuera así. La escuela compensatoria, con las desigualdades estructurales de nuestros niños, permitía algún tipo de equilibro y es lo que se quiere eliminar”, denunció Marrone. “Vamos a escuchar a todos los charlatanes que insisten en que nuestro país tiene baja tasa de graduación universitaria, que eso no es rentable y que debe haber mejor empleo de los recursos. Nuestro país debe sentir orgullo de tener una universidad gratuita, en la que efectivamente la tasa es baja por el ingreso irrestricto. El punto no es ver cómo bajar el ingreso”, consideró.
Mientras el gobierno resuelve si reforma la educación de todos modos, más allá del repudio unánime, los institutos terciarios permanecen en la nebulosa y las inscripciones para el nuevo año lectivo permanecen suspedidas.

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