26 feb. 2018


Luego de la movilización sindical de de la semana pasada, Alfredo Grande reflexionó acerca de las causas y la perdurabilidad de la unidad desplegada y los actores políticos que se avizoran. En este marco, destacó la centralidad de una figura mencionada en el escenario: el Papa Francisco. Entre sus siempre ocurrentes opiniones, dijo que la grieta "es en realidad una guerra civil encubierta". Fue en charla con Fernando Tebele durante el programa radial La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

"Antes de ir a la marcha, había escrito la diferencia entre la unidad reactiva y la unidad fundante, a la que llamo unión. La convocatoria fue un ejemplo de unidad reactiva, un antimacrismo necesario, para mi gusto estéril, y eso fue lo que dominó todo el panorama. Dicho en otros términos: nos unió el espanto. Fue muy notorio, incluso en el discurso de Yasky (Hugo, referente de la CTA de los Argentinos) elogiando a Moyano (Hugo, líder de Camioneros) cuando en realidad la CGT fue la que más se opuso a la personería jurídica de la CTA. Entonces, esa unidad es masiva pero va a ser efímera. Aunque logre modificar el panorama del gobierno actual, porque las hegemonías aparecen el día después o el mes después. Creo que la presencia de la izquierda fue muy importante, pero evidentemente, así planteadas las cosas, el antimacrismo tan berreta omite algo que es fundante para mí: Macri no es la causa, es el efecto", sentenció. "Y todos los discursos insisten en pensar a Macri como el que originó todo esto, lo que es una verdad, pero superficial. Lo que tenemos que pensar es cómo llegamos a esto y que fue lo que posibilitó este surgimiento de lo que llaman un gobierno neoliberal, que no es nada más que forzar el capitalismo hasta el extremo límite del paciente", metaforizó Grande.

Bergoglio versus Francisco

"No sorprende la introducción del Papa Francisco en el discurso de Luis Cáceres (CTEP), porque hoy (Francisco) es el Messi de la oposición. Francisco es un genio, ojalá tuviéramos un estratega así en la izquierda. Es un estratega perfecto. Pasar de Bergoglio a Francisco sin beneficio de inventario es extraordinario. Todo el mundo se sacó fotos con Francisco, en cualquier momento me saco una yo -ironizó-. El tema con el Papa es cómo ser más papistas que el Papa sin que se note. Tengo muchos compañeros que están realmente apostando muy fuerte a Francisco. Hablo de compañeros absolutamente respetables en su lucha. El gran traspié que hizo la derecha fue creer el Papa Francisco era la continuidad de Bergoglio. Y no fue", consideró. "Le pasó lo mismo al General: Perón fue golpista del 43, venía de un Ejército con modelo prusiano, alemán, con simpatías por el Eje, en el '45 se trasmutó en el primer trabajador, inesperadamente. Dejó muy desairada a toda la izquierda de ese momento y ni que hablar de la izquierda anarquista, comunista y demás, que más que desairada comenzó a ser perseguida. Entonces, lo del Papa es cualquier cosa menos sorprendente. Además, es el gran personaje. La Iglesia es el gran jugador que muchos de nosotros, me incluyo, a veces no jerarquizamos. Yo no soy católico y lo que tengo de cristiano me lo descubren los demás, pero es el gran estratega. Los grandes estrategas no aparecen en primera fila", advirtió Grande.
"La oposición, sobre todo la peronista o kirchnerista, quiere olvidarse a Bergoglio, y ellos van a hacer el camino inverso. Descubren el retrato de Dorian Gray. Es la derecha la que va a descubrirlo y va a estar la cara de Bergoglio. Eso es porque realmente, desde el principio, cuando Cristina Kirchner fue al Vaticano, se arrodilló frente a Bergoglio. La que inició el acercamiento al Papa fue Cristina. El Papa y la Papisa. Estamos en problemas. Esta unidad es efímera, pueden ser años, no digo diez minutos. Ahora, se logra la destitución de Macri, siguiendo la doctrina de Zaffaroni, y volvemos a empezar con una especie de canibalismo total", opinó. "Seguramente el famoso macartismo de muchos sectores del peronismo de derecha que, no te digo que se va a repetir una masacre de Ezeiza porque nada se repite, pero puede ser incluso peor. Acá hay una guerra civil encubierta. La grieta, en realidad, lo que denuncia es una guerra civil encubierta. El problema, como ya pasó en España, es que del lado republicano también estamos todos peleados. En cambio, el franquismo siempre fue homogéneo. Ahí está Rajoy para probarlo", analizó.

Dónde está el sentido 

"Estuve pensándolo mucho y fui a la marcha porque a pesar de los años y algunas decepciones últimas y no tan últimas, sentí esa necesidad afectiva pasional. La gente en la calle merece mucho respeto. A mí me conmociona, me da mucha ternura ver a compañeras y compañeros muy humildes con sus chicos, asistiendo desde muy lejos. Eso me hace bien. Creo que fui por egoísta. Metido en la comodidad de la computadora, de escribir, de tener un pasar de jubilado que no vive de su jubilación, me hace bien darme cuenta de que hay gente que palpita desde otros lugares. Merecen mi respeto más profundo. Fui para tener un poco de aire fresco. Por supuesto que escuchar a Yasky y Moyano enseguida me quitó oxígeno", bromeó. "Y bueno, cuando empezaron los discursos me empecé a ir tranquilamente. Creo que a las convocatorias de este tipo, cuando se puede, hay que ir. Hace bien. El egoísmo en ese sentido es también un arma de la revolución. A lo que te hace bien hay que hacerlo, porque si no, después te quedás mal. De una manera superficial ¿Por qué no estar donde están tantos y tantas que luchan y que quisieran algo tan parecido a lo que uno quiere?", interrogó Grande para cerrar y nos dejó pensando, como siempre.

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