10 feb. 2018


Tenía 65 años, se llamaba Juan Carlos Cabrera y tenía 30 años de antigüedad en la dependencia central del SENASA en CABA. Sus compañeros emitieron un comunicado denunciando el hostigamiento que padecen desde que comenzó el vaciamiento en el organismo a fines de diciembre. Las autoridades despidieron a 130 personas pero ya advirtieron que no alcanza con ese recorte, por lo que insisten con jubilaciones anticipadas y cambios de sector. Karina Maloseti, delegada en ATE SENASA (Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria) Capital, explicó el conflicto en diálogo con Luis Angió y Rosaura Barletta en el programa Otras Voces, Otras Propuestas. (Por La Retaguardia)

"Lo que sucede es algo que se viene viviendo en todo el Estado y en el SENASA a partir del 29 de diciembre, frente al anuncio de 130 despidos. A partir de allí, durante todo enero, dimos la pelea por la reincorporación de los compañeros y, en ese contexto, se dio el hostigamiento y la violencia institucional en exigencias de jubilación anticipada, la amenaza de que hubiera un nuevo listado de despidos, de rotación en áreas de trabajadores que están en el organismo hace 20 o 30 años. En el marco de esa pelea y de denunciar el riesgo sanitario por los despidos, el lunes, en el departamento de jurídicos, el compañero Juan Carlos Cabrera, de 65 años y 30 años de servicio en SENASA, se descompuso después de haber recibido un mail de su superior inmediato que le comunicó el cambio de sector y de área. Adelante de sus propios compañeros, Juan Carlos tuvo un infarto", explicó Maloseti. "Luego llegó su familia, que está totalmente destrozada. Los mismos familiares comentaron que había llegado a hablar por teléfono por la angustia que tenía por la incertidumbre laboral. Cada vez que esta gestión habla de ajuste de gasto público que para ellos son sólo planillas de excel y número, nosotros insistimos en la apertura de diálogo para plantear que cada uno de esos números era un trabajador, una familia trabajadora con sus presiones y su realidad y que la violencia institucional era una olla a presión. Todos los trabajadores de SENASA vemos que esto es un límite, que no se puede dejar pasar", sentenció la delegada.
"Para dimensionar la gravedad de la reestructuración de este organismo, están levantando controles sanitarios. Nosotros controlamos las enfermedades transmisibles a los humanos a través de animales, controlamos las plagas en las producciones y tenemos que certificar que nuestro país no exporte ni importe enfermedades o plagas para el comercio exterior. Por eso denunciamos que hay un riesgo sanitario en lo que respecta a la salud pública por enfermedades que pueden llegar a la mesa de todos los argentinos. Amenazan con que sacarán los controles de los frigoríficos del consumo interno para que pasen a manos privadas, de la misma forma que la responsabilidad penal. No puede controlarse, si el Estado no está presente, cualquier epidemia o pandemia que se pueda propagar", advirtió sobre las consecuencias del recorte. Para Maloseti, "es una desidia como la que se vio mediáticamente con las vacunas y la fiebre amarilla. Con lo que respecta a los mercados externos y la economía del país, Argentina pasa a ser un país no confiable para lo que es la seguridad y la defensa alimentaria. Lo denunciamos internacionalmente en la OMS, alertamos de este riesgo sanitario para la comunidad internacional".
"Tuvimos en el SENASA dos meses de acefalía y ahora fue designado el ingeniero Ricardo Negri, que asumió y se fue de vacaciones y se reincorporará esta semana. Recién llegado, tendrá que recibir a todos los despedidos y los delegados de base para atender nuestras demandas.
Después de la muerte de nuestro compañero, lo único que recibimos luego de emitir el comunicado fue un llamado del gerente pidiendo que dejemos de nombrar al funcionario del sector de jurídicos que no supo respetar los 30 años de trabajo de nuestro compañero", denunció. "La preocupación de él era cómo sostenerlo políticamente y no mencionó el fallecimiento de Juan Carlos ni se solidarizó con su familia. Quieren instalar que sobra gente en lugar de decir que faltan servicios públicos. Juan Carlos sufrió lo que padecen compañeros desde que asumió la nueva gestión sumado a la inestabilidad de la gestión pasada. A apenas unos meses de iniciar los trámites su jubilación no resistió el hostigamiento para la jubilación compulsiva o la insistencia por pasarlo a un área para que produzca más", planteó Maloseti.


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