30 mar. 2018


Es la consigna principal de la movida en el juicio por el asesinato de Nehuén Rodríguez, el joven de 18 años asesinado por un policía que lo atropelló con el patrullero que conducía de contramano a gran velocidad, sin sirenas y cruzando el semáforo en rojo, mientras el joven manejaba su moto. La repite cada vez que tiene un micrófono a mano Roxana Cainzos, su mamá, que habló con Fernando Tebele y Eugenia Otero en Radio La Retaguardia, y contó acerca del juicio que se está llevando a cabo y la esperanza de que se haga justicia y que tendrá veredicto el próximo 3 de abril(Por La Retaguardia)

Foto: Cobertura del Colectivo de Medios de Comunicación Populares

En el juicio que empezó el pasado 27 de febrero en el Tribunal Oral Criminal Nº4 está acusado el oficial de la Policía Metropolitana, Daniel Germán Castagnasso, quien conducía la camioneta policial que atropelló a Nehuén Rodríguez el 15 de diciembre de 2014 en la esquina de las calles Brandsen y Ramón Carrillo, en el límite del barrio de La Boca con Barracas. Castagnasso conducía a más de 100 kilómetros por hora, de contramano y cruzó el semáforo en rojo con las sirenas apagadas. Roxana dio las sensaciones que le quedaron tras la primera audiencia de alegatos donde el trato humano y la solidaridad con el dolor por la pérdida de su hijo estuvieron ausentes: “Lo que me quedó del juicio es todo bastante frío. No se habla de personas, se habla de vehículos y todas cosas técnicas. Es muy triste. Uno está ahí por la pérdida de un hijo y de repente es todo muy teórico y horrible. Destaco la diferencia que uno siente cuando baja y están todas las organizaciones que acompañan en la lucha; te dan fuerzas y te escuchan desde la parte humana. Es todo mucho más humano. Arriba nada que ver. Es un choque común donde parece que no intervienen seres humanos sino vehículos”, resaltó Cainzos.
Hay pruebas y testigos que exponen la responsabilidad del policía que está acusado de homicidio: “Según mi abogado, condenas van a haber. Esa es la esperanza que tengo. Me encantaría que tenga una condena. Llevarlo a esta instancia para nosotros fue un gran logro. Ellos desestimaron mi causa y creyeron que nunca iba a llegar, pero llegamos. No perdemos las esperanzas. De todas maneras, sabemos que hay muchos casos de muchas injusticias. La parte judicial está cada vez peor. No son los mejores augurios, pero pensamos condenarlo”, se esperanzó Roxana en Radio La Retaguardia.
Una de las tantas cosas que despertaron el enojo de la madre de Nehuén durante la audiencia fue el pedido del fiscal Marcelo Saint Jean, que solicitó una pena de tan solo 3 años –excarcelable- citando como atenuante que el policía asistía a un llamado del 911: “Lo que más me disgustó de todo esto es el atenuante que pidió el fiscal. Me parece terrible. Dio por sentando que todo lo que dijo la querella era cierto; que cruzó en rojo, en contramano, con alta velocidad y sin sirenas, pero me parece terrible que tome como atenuante que iba a un llamando del 911. Con esto estaríamos dándole vía libre a los patrulleros para que manejen sin sirenas sonoras, a alta velocidad, en contramano y cruzando en rojo con un código 2, que es moderado. No está permitido hacer ninguna infracción. No es que están matando a alguien. Me parece muy malo naturalizar que ellos son los dueños de la calle. ¿Cómo vamos a hacer los ciudadanos para enterarnos de que ellos van a un llamado para corrernos de su paso porque si no nos matan? No entiendo. Están para cuidarnos y al final nos matan. Hay cosas que no me cierran. Espero que el veredicto del juez se dé cuenta de que es un disparate ese atenuante”, rogó Cainzos.
El fiscal es hijo de Ibérico Saint Jean, el gobernador de facto en la Provincia de Buenos Aires durante la última dictadura cívico-militar. Tiene entre sus antecedentes haberse apartado del juicio por el travesticidio de Diana Sacayán ante el pedido de la querella. Aunque el tribunal no se había expedido, Marcelo Saint Jean decidió apartarse.
Roxana mantiene la esperanza que la condena sea más severa que lo que pidió el fiscal: “Nos pareció una persona bastante abierta. Tenemos confianza en que tenga un criterio más amplio que ese fiscal”, insistió.
La lucha de Roxana se entiende desde el dolor que puede significar la pérdida de un hijo y se fortalece con la búsqueda de justicia: “Yo era una vecina común, abocada a mis hijos y en mi casa. Nunca pensé que me iba a tocar una cosa así de las que veía por televisión. El día que me tocó no pude mirar para otro lado. Sentí la necesidad de salir a las calles y gritar por justicia para mi hijo. Así empezamos a hacer marchas todos los 15 y buscar todas las pruebas que conseguimos gracias a la lucha. Cada palo que nos ponían en la rueda hacíamos marchas y salíamos a las calles. Así pudimos seguir adelante y llegar a un juicio oral. Es muy importante. Es el único derecho que no me han vulnerado”, expresó.

Los testigos 

Cainzos destacó la participación en el juicio de los vecinos que presenciaron el hecho y dieron su testimonio contando la verdad de lo ocurrido, aun cuando en el banquillo de acusados estuviera un policía, con los riesgos y el temor que eso implica para ellos y ellas: “Hay un testigo que estaba en la vereda paseando al perro. Él vio cómo sucedió todo: mi hijo iba con casco, despacio. Hay una subida importante antes de llegar a la calle Carrillo. Se quedó mirándolo para ver su subía porque iba despacio. Vio todo. Vio el semáforo en verde, todo. Eso nos ayudó muchísimo. Él fue el primer testigo que se contactó conmigo cuando hicimos una pegatina por el barrio pidiendo testigos. Muy comprometido socialmente. Estuvimos caminando todo el barrio y así fuimos consiguiendo otros testigos. Algunos quisieron. Todos los que vinieron son gente divina, recontra comprometida. Hoy en día no es fácil declarar contra la policía. Sin embargo lo hicieron con toda su buena onda”, agradeció Roxana y continuó, evidenciando las trabas que puso la policía para evitar que se conozca la culpabilidad de Castagnasso: “Había un chico que venía con su moto de trabajar en un delivery y me dijo: 'no, a mí ya me revisaron y me pusieron el chumbo en la cabeza. Yo no me meto con la policía, ya tengo problemas'. Mucha gente nos decía que contra la policía no (quería declarar). Incluso conseguimos una testigo que ella me buscó a mí, al año siguiente. Es una chica a la que no dejaban declarar en su trabajo porque se quedaba sin trabajo. Después de un año me buscó y fue a declarar al juzgado. Todavía queda gente comprometida y valiente”, celebró la madre de Rodríguez.
Roxana se convirtió a la fuerza en una ferviente luchadora por las causas sociales y en contra de la injusticia. Para ella es determinante continuar la pelea contra un sistema que excluye y mata a pibes y pibas para que sus causas no queden hundidas en la impunidad policial y estatal: “Con más razón, uno no tiene que bajar los brazos y seguir la lucha para animar a toda esa gente para que sigan apoyando esas causas. Algún día quizás tengamos justicia y podamos cambiar las cosas. Los pibes están cada vez en mayor peligro con estas fuerzas represivas que las autorizan para hacer todas esas cosas malas, como este fiscal por ejemplo. Naturalizar que un patrullero vaya sin sirenas y cruce en rojo por un llamado del 911 me parece una aberración. Al igual que el caso de Chocobar. Acá en La Boca tenemos muchos casos de gatillo fácil y sabemos de qué se trata. Con lo que dice este fiscal, le daríamos piedra libre para que sigan matando ahora con patrulleros también. Cada vez las cosas están peores. Pienso que nos tenemos que plantar y seguir la lucha social para cambiar algún día las cosas por nuestros pibes. Yo tengo hijos y trato de enseñarles a luchar por sus derechos y que no se dejen pisar ni vulnerar sus derechos. Tenemos que ponernos las pilas, luchar y ayudarlos porque los jóvenes corren mucho peligro. Pienso seguir con esto y apoyar las causas de gatillo fácil y de violencia institucional. La idea es continuar para que no sigan pasando. Para que no haya más Nehuén”, pidió.
Roxana exigió también una investigación para el subinspector José Daniel Soria Barba, quien acompañaba a Castagnasso en la camioneta que atropelló a Nehuén. El policía que estaba a cargo del patrullero declaró en el juicio como testigo asegurando que las sirenas estaban encendidas y luego se comprobó que eso era falso: “Pedimos que se dictamine la investigación para Soria Barba, el acompañante que estaba a cargo de la camioneta, por falso testimonio. Su declaración fue que él, apenas hubo el llamado, encendió las sirenas. Es mentira. Se comprobó que no. Por audio y por cinco testigos. Dice que no levantó la vista nunca porque estaba escribiendo unas planillas y no vio el semáforo. Según él, nunca preguntó qué pasó. No le preguntó a Castagnasso. Después dijo que le preguntó y que le respondió que cruzó en verde. Se desdijo tres veces. No fue creíble nada de lo que dijo. Como se comprobó lo de la sirena me parece que es responsable como jefe a cargo de la camioneta”, explicó Cainzos.
El juicio continuará el próximo 3 de abril con las últimas palabras de Castagnasso y luego con el veredicto del juez quien deberá resolver la condena del policía asesino Castagnasso, que está entre una condena efectiva como la que pidió la querella, o una condena como la que pidió el fiscal, que lo dejaría gozando de prisión condicional.


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