23 mar. 2018




La Plaza de Mayo luce devastada. Un tejido amarillo marca el camino laberíntico para llegar adonde están ellas, como cada jueves, desde hace más de 40 años. No es una Ronda más, porque Nora Cortiñas, que cumple 88, no es una más. Y no tenemos que sentir culpa -nos decimos algunos a nosotros mismos- por marcar esa diferencia. Hay personas que irradian una energía única. No son mejores, porque eso implicaría que hay peores; así como siempre nos ha hecho ruido aquello de "se llevaron a los mejores", como si hubieran dejado a los peores, lo que ya sabemos, de sobra, no es así ni le pasa cerca. (Texto de Fernando Tebele y fotos de Agustina Salinas para La Retaguardia)

En la Ronda de las Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora hay el doble de gente que un jueves común, por lo menos. Podríamos pensar que es porque se viene otro 24 de marzo y aparecen las ganas de hacer calentamiento previo antes de la marcha. Pero allí, en el lugar, ese argumento se cae ante los ojos. Porque hay gente que pasa solo para darle un beso y se va. Es por ella que hay tanta gente. "Ojalá cumpliera años todos los jueves", dice una de las chicas que son capaces de cualquier cosa antes de faltar a una Ronda. Son abrumadora mayoría de mujeres las que no faltan nunca. Alrededor de todo eso, un ejército de obreros trabaja sin parar. Se nota cierto apuro. El gobierno parece haber decidido que podamos pisar la plaza el 24. O, mejor, ha decidido aceptar que la pisaríamos de todos modos. Otra jornada multitudinaria se acerca. Y somos muchas las personas que queremos verla arriba del escenario, una vez más, a Norita, sonriendo, y emocionándonos con su recuerdo de los 30 mil y las palabras justas.















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