17 abr. 2018



El derrame se produjo en uno de los pozos convencionales explotados por la empresa mixta Ecopetrol. Ya ha contaminado el Río Magdalena, uno de los más importantes del país, e incluso llegó hasta el Mar Caribe. Óscar Sampayo, vocero de la Alianza Colombia Libre de Fracking, habló con Fernando Tebele y María Eugenia Otero en el programa radial La Retaguardia y contó los detalles de la tragedia. (Por La Retaguardia)

El desastre comenzó hace más de un mes atrás en uno de los pozos del campo petrolero La Lizama que controla la empresa Ecopetrol, la más poderosa de Colombia, ubicado en el municipio Barrancabermeja, en el departamento de Santander. El derrame de petróleo mezclado con lodo y agua aún no se pudo contener y continúa afectando toda la zona: “El 2 de marzo, el Pozo 158 Lizama presentó un pequeño afloramiento. A partir de ese momento, se acordonó el sitio donde se dio esa situación y no dejaron entrar personal al área. El día 12 de marzo llovió por primera vez en ese territorio después de 60 días, lo que nos evidenció que no era una manchita como manifestaba Ecopetrol sino que era toda una situación caótica y supremamente alarmante. Ese día miles y miles de barriles de crudo, lodo y petróleo se observaron por la quebrada y fueron a parar al río Magdalena. Allí se empezó a observar la catástrofe. El 14 se dio una situación particular. Cerca del Pozo 150 ocurrieron esos afloramientos que generaron un geiser de alrededor de 20 metros. Empezó a bullir agua con lodo e hidrocarburos a 20 metros de altura con una presión de gas impresionante. La situación se volvió dramática. En la actualidad, existen tres de esos cráteres efluyendo y aflorando hidrocarburo. Se abrieron dos nuevos cráteres formando un nuevo geiser de alrededor 6 metros de altura. Está la emergencia. Hay cráteres en el suelo bullendo agua con lodo y petróleo del subsuelo. Una cosa de locos. Es una situación que nosotros en 100 años de industria extractiva jamás habíamos presenciado. No es una situación debido a una práctica de fracturamiento hidráulico (Fracking). Es una situación que se da en un pozo convencional, el Pozo Lizama 158. Es una tragedia y una catástrofe que lleva más de 30 días y aun continúa. Todavía no se detuvo la emergencia”, manifestó Sampayo evidenciando la gravedad de la situación.


Si bien desde la Alianza Colombiana Libre de Fracking que integra Oscar realizaron las denuncias de inmediato, los medios de comunicación tradicionales comenzaron a cubrir la tragedia cuando ya era demasiado evidente. El Estado colombiano, mientras tanto, no brindó ninguna solución para frenar el desastre: “Al momento del afloramiento, entró el Ejército, fuertemente armado, y acordonó el sitio para mantenerlo bajo control. El 11 de marzo hubo elecciones aquí en Colombia y todo el mundo estuvo pendiente de eso. Nosotros seguíamos pendientes de la situación en la Lizama, donde no había ningún tipo de cubrimiento. Recién entre el día 18 y 20 de la emergencia es que empezaron a realizar un cubrimiento los medios de Colombia. Nosotros incrementamos nuestras denuncias, junto a nuestras evidencias y nuestro material probatorio manifestando la tragedia. Estamos llamando al Estado colombiano. Somos uno de los Estados con mayor desigualdad en el mundo, no es algo nuevo. Aun así tenemos que generar exigencias y eso es lo que estamos haciendo. Pedimos al presidente y a las instituciones que asuman sus responsabilidades. La emergencia continúa, ¿que estamos esperando?”, se preguntó Sampayo en Radio La Retaguardia.
El vocero del grupo ambientalista advirtió que esta tragedia es una consecuencia del mal desempeño extractivo histórico en la zona y comparó la situación con la que se vive en el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta, en la provincia de Neuquén: “Hoy es una alarma. Nos evidencia que lo que hemos hecho con este territorio ha sido un asesinato. Este territorio ha sido explotado desde 1936. Sobre estos territorios que llevan más de 100 años de explotación recién ahora nos vienen a decir que nos van a implementar el Fracking. Va a ser igual a lo que ustedes viven allí en la provincia de Neuquén con esa tragedia de Vaca Muerta. Aquí va a ser lo mismo. Una situación idéntica; realizar en parques naturales y en áreas protegidas esta criminal técnica. Hoy nos llama y nos alerta. Si no se puede detener una tragedia ni una catástrofe, mucho menos vamos a poder detener o generar algún tipo de contingencia”, remarcó, realizando una comparación con Vaca Muerta, que aquí está lejos de verse aún como una tragedia.
La real visibilización de la situación llegó cuando los medios comerciales decidieron invertir recursos en averiguar qué era lo que sucedía en la zona y también gracias a distintas herramientas tecnológicas que permitieron conseguir imágenes de los ríos y las quebradas contaminadas, junto a miles de animales afectados: “A partir del día 21, la tragedia ya era algo muy evidente e inocultable. Los medios de comunicación tradicionales hicieron todo un despliegue. Gracias a sus recursos trajeron un helicóptero que logró captar unas imágenes impresionantes de lo que ocurre allí. En este momento, en ese sitio hay alrededor de 17 cráteres activos emanando y efluyendo agua y lodo. En los otros se observa la presencia de este tipo de sustancias. Es como si la tierra estuviera hirviendo. Tenían todo oculto y acallado con mentiras. Gracias a la herramienta popular, el voz a voz, creyendo en los campesinos y en lo pobladores de esa zona afectada, trajimos estas herramientas tecnológicas como los drones. A partir de allí es que se generó este descubrimiento”, aseguró.
Sampayo se refirió a las zonas afectadas, como el río Magdalena que atraviesa todo el país y llega incluso hasta el Mar Caribe, y también a la gente que vive allí que debió ser evacuada, además de padecer el desastre ambiental en sus economías diarias: “El Magdalena Medio es un lugar con un sistema hídrico impresionante. Abunda el agua y el petróleo. Las imágenes más impactantes son de cuatro fuentes hídricas contaminadas. Hay sitios destruidos. El Río Magdalena, que ya está contaminado con esta situación, es un río que transcurre por toda Colombia y desemboca en el Mar Caribe. El torrencial aguacero ocurrió con los geiseres que se presentaron e indudablemente estos tóxicos llegaron al Mar Caribe. Aquí en Colombia quieren ignorarlo. Los boletines de prensa y las declaraciones de algunos funcionarios públicos quieren ocultarlo. La verdad popular y comunitaria es la que la gente vive. Los campesinos y los pobladores la padecen; un desastre total, una pérdida a su estilo de vida porque la pesca se ha visto impactada. La situación está caótica. Estos lodos y estos aceites siguen bullendo. No sabemos qué tipos de radioactivos, tóxicos ni metales pesados efluyen. No tenemos ninguna caracterización de esos lodos, de esas aguas ni qué tipo de gases están saliendo. Aparte del Ecocidio que ocurrió, las víctimas ambientales y las personas, también la información fue víctima. La información fue cercenada”, denunció Sampayo, que continúa exigiendo respuestas por parte del Estado y de la empresa Ecopetrol, responsable del Pozo donde ocurrió el desastre: “Hoy, todavía no tenemos certezas ni información de nada. No sabemos qué pasa, no tenemos explicación de nadie. Ni de la empresa que opera el Pozo ni de la alcaldía, ni del ministerio. Parece que Colombia fuera tierra de nadie. Tenemos que detener ese tipo de explotación y sacar a esas empresas extranjeras del territorio. Llegan a destruir y se llevan las riquezas a las bolsas valores. Aquí nos dejan las desgracias, las contaminaciones y las enfermedades”, cerró Óscar Sampayo, vocero de la Alianza Colombia Libre de Fracking.

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