27 abr. 2018




La única escultura que se pierde es la que se abandona. El pañuelo de las Madres, colocado el año pasado en Plaza de Mayo por el artista plástico Julio César Mesías Creativo, fue removido durante las obras y tenía destino de volquete. Pudo ser recuperado y ahora esta en exhibición hasta el día de su nueva colocación en el mismo lugar. El ataque permanente del gobierno hacia los símbolos de lucha y resistencia en la Plaza de Mayo. (Por Paulo Giacobbe La Retaguardia)

Fotos: Karina Diaz.

"Hemos recuperado el símbolo que hizo Julio César y los trabajadores lo respetaron, no lo partieron en cuarenta pedazos y lo recuperamos para volver a ponerlo en la Plaza de Mayo", dijo Nora Cortiñas después de la ronda a principios de abril. Antes había caminado por el obrador de la plaza, firmando un recibo en un cuaderno con espiral para poder retirar la escultura.  Los trabajadores de la plaza colocaron la escultura sobre una caretilla que Julio César Creativo consiguió que le prestara un amigo y con sudor propio la llevó hasta el Paseo de la Resistencia, ese pasaje sobre la Avenida de Mayo al 649 que los artesanos supieron ganar. En esa galería se puede ver la escultura ahora, rodeada de fotos pidiendo justicia por Santiago Maldonado.
El viernes previo al 24 de marzo fuimos con Julio César Creativo, autor de la la escultura, a preguntar a una oficina container de la plaza por el pañuelo. Lo tenían entre escombros. Un amigo de la ronda de la Asociación Madres de Plaza de Mayo, aunque en realidad va a las dos rondas, me había mandado el jueves a la noche una foto de la escultura, preocupado por el destino obvio que estaba por ocurrirle. En la oficina container nos explicaron que no podían darnos la escultura, algo razonable si uno lo piensa un poco. Incluso tampoco teníamos cómo llevarla. Nos dijeron que ellos estaban en contacto con Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo, que la estaban cuidando, que no pensaban arrojarla a un volquete, ni nada parecido. Que para retirarla tenía que venir alguien de Madres, con una hoja con membrete, pidiendo la escultura y ellos pasaban la nota al departamento de legales. Julio César decía que la escultura era como un hijo para él.
Esa mañana, inusualmente calurosa para marzo, Julio César había llegado temprano a la plaza y mientras me esperaba -llegué bastante tarde- le preguntó a cada persona del otro lado de la reja por su escultura. Habló con gente que entendía el problema, pero no podía solucionarlo, y con otros que lo ningunearon, incluso llegaron a decirle que presente una nota en la intendencia de la Ciudad. Cuando nos fuimos ese viernes, al poco rato taparon la escultura con una bolsa negra; no quedaba claro si intentaban preservarla o solo taparla de los futuros curiosos de cara al 24 de marzo. Ese mismo día, desde el otro lado de las rejas, Julio César notó que la escultura tenía quebrado el borde del pañuelo: “no es grave, lo puedo arreglar”.


Pasó el 24 de marzo y al jueves siguiente, antes de la ronda, en compañía de Nora Cortiñas de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Julio César pudo atravesar el vallado, ingresar a la plaza en obra y estar cara a cara con la escultura. Levantó el plástico negro y ahí estaba, exactamente igual que antes, aunque con más escombros a su alrededor. Ese día no podían entregarle la escultura. Quiso el santoral que sea jueves santo. Feriado. No estaba el personal a cargo. Y se venía un súper feriado extra large.
Al otro jueves, de vuelta con Nora encabezando el reclamo, la escultura fue devuelta.
“Yo venía preguntando dónde estaba la escultura y me la tenían escondida, Norita y Mirta me dijeron que la íbamos a recuperar. También quiero decir cómo uso el arte, que quieren hacer creer que soy un delincuente por poner una escultura en un espacio público. No es así. Mientras yo aporte a la cultura de la sociedad está permitido. Lo que quieren es que yo transe para poner un monumento y solamente que lo hagan los que pueden llegar y no un pibe de barrio como yo. Es un homenaje a las Madres, siempre voy a usar el arte como herramienta de lucha”, sostuvo Julio César y después de un rato de fotos y charla, llevó en carretilla la escultura hasta el Pasaje de la Resistencia; de la emoción, alguna parte del trayecto la hizo corriendo.

Carrera de obstáculos

Desde que la Revolución de la alegría bombardeó la Plaza de Mayo con su sello característico de obra pública permanente, las Madres de Plaza de Mayo y los Organismos de Derechos Humanos superaron varios desafíos. El 24 de marzo fue el más reciente, con una plaza vallada durante los días previos pese a la promesa del gobierno larretista de su liberación. Hasta que no quitaron las vallas, sobre la hora, era ver para creer. En otra oportunidad, con la excusa de modernizar la pirámide para respetar su diseño antiguo original, colocaron varias maravillosas infografías con la historia de las estatuas que la rodean, de lectura agradable y dócil; el detalle fue el bloque de cemento que las sostenía, colocado sobre los pañuelos de las Madres, justo justito, un día jueves. Dividir la plaza en tres, para que las Madres den la vuelta alrededor de un corralito amarillo de  entrada y salida por el mismo lugar,y de paso levantar los pañuelos, para no volver a trabajar en ese sector. Sacar los pañuelos de la Ronda generó una indignación movilizadora, la consigna fue y es: pintar los pañuelos en todas las plazas del país. Y eso ocurre. Los pañuelos pintados en las plazas también generaron su efecto fascista, desde algunas cloacas salen a taparlos o borrarlos. Un Cecilia Pando remix. Y entonces, de nuevo a pintarlos. En todas las plazas del país.
Los mencionados son algunos ejemplos en esta carrera de obstáculos que propone la Revolución de la alegría. Saben el valor de los símbolos y que ese pañuelo representa la lucha de las Madres, pero también es denunciar que la dictadura genocida no sólo fue militar, que tuvo su pata civil. Dictadura cívico, militar, eclesiástica, económica... no se puede reivindicar a las Madres y al mismo tiempo acompañar ideológicamente a quienes sostuvieron el genocidio.
El recuento descripto, realizado de memoria, sin repetir y sin soplar, no contabiliza, por ocurrir antes de las reformas, las multas a la combi de la Asosiación de las Madres por subirse a la Plaza, ni cuando el 30 abril cerraron el sector vedado de la plaza, prohibiendo ingresar al monumento a Belgrano para participar del acto de Línea Fundadora. Esa tarde, pese a tener permiso otorgado por el Gobierno de la ciudad para estar ahí como todos los años, existió esa provocación.

Proximo desafío

En la Ronda pasada, Margarita Noia, la hija de la Pepa, contó que presentaron en la Secretaría de Derechos Humanos de la Ciudad de Buenos Aires el expediente solicitando el espacio físico donde está la estatua de Belgrano, “para homenajear a nuestras Madres Línea Fundadora que es donde ellas nacieron, en principio tenemos que esperar respuesta del Gobierno de la ciudad, porque ese espacio, como todos verán, está roto. Así que bueno, nos costará, pero vamos a seguir insistiendo para tener un espacio ahí ese día”. Crucemos los dedos y hagamos fuerza, invocó por último Margarita, y Mirta Baravalle, Madre y Abuela de la Plaza, pidió que las acompañen el próximo 30 de abril.

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