28 may. 2018




Es difícil poner en palabras lo que significan las fiestas de La Retaguardia para nosotros. Quienes vienen deberán buscar las propias, porque apenas si podemos escribir algunas nuestras para acompañar estas imágenes, que reflejan tan solo unas pocas de las muchas sensaciones que nos recorren. Estos encuentros nos llenan de energía. Ese es el motivo principal por el que quienes integramos este colectivo de comunicación laburamos con ansiedad hasta el minuto en el que se va la última persona. Para estar en las calles en tiempos difíciles como los que vivimos, hay que tener el tanque lleno de energía para no decaer, para que el poder no consiga el objetivo principal que tiene: que nos resignemos, que creamos que nada se puede cambiar. Nosotros y nosotras pensamos sí, que este tiempo negro pasará. Otro objetivo cumplido cada vez que nos encontramos es reunir algunos mangos que nos ayuden a seguir, ahora mismo por ejemplo, publicando la revista de La Retaguardia en papel. Y no queremos que ese intercambio comunicadoras/es-lectoras/es sea un simple precio de tapa por pagar. Preferimos una revista de distribución gratuita y este aporte maravilloso, lleno de amor, con el que contribuyen cada vez que nos vemos. Agradecemos a los y las artistas que nos acompañaron. Poniendo música en vivo estuvieron Chicle, Alejandro Correa (con invitadas especiales), Rodrigo Siamarella, Abelardo Martín y el Violinista del Amor y los Pibes que miraban. La sala de exposiciones estuvo iluminada por la obra de Effy Beth; gracias por eso a su mamá, Dori Faigenbaum. Hasta la próxima y gracias, muchas gracias. Mientras tanto, nos seguimos viendo en las calles. (Por La Retaguardia)

















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