26 jun. 2018




16 años son mucho para demasiadas cosas. Para el dolor de los familiares, 16 años de tristeza imparable. También son gran cantidad de años para la impunidad. Dos policías presos por las crímenes de Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, pero siguen siendo para la justicia dos locos sueltos, dos zarpados. 16 años de acumular testimonios de ex funcionarios o de referentes políticos dan cuenta de que la represión estaba preparada, y que la planificación contemplaba la brutalidad que luego se vio. Aquí compartimos un fotoinforme y las intervenciones desde el escenario, durante la Jornada Cultural que se realizó el domingo en la Estación Darío Santillán y Maximiliano Kosteki. (Por La Retaguardia)

Fotografías: Agustina Salinas / Audios: Fernando Tebele / Redacción: Paulo Giacobbe y Fernando Tebele.

Entre aplausos, Alberto Santillán comenzó a agradeciendo a los presentes, a las Madres, a Vanesa Orieta, a Vicente Zito Lema, a Orlando (Agüero) que acompaña  en la Comisión Independiente por Justicia por Darío y Maxi, a sus hijos y nietos. También dijo que Nora Cortiñas no pudo ir por estar enferma y le mando un fuerte abrazo. Luego repasó lo conseguido: “Estamos a días de cumplir 16 años del asesinato de Darío, del asesinato de Maxi. Lo que hemos conseguido lo hemos conseguido en las calles, la condena a perpetua a Fanchiotti y  Acosta, hemos conseguido que esta estación no se llame más Avellaneda, esta estación se llama Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, hemos conseguido que el poder judicial que nos ha archivado la causa, hemos conseguido que se desarchive la causa”, y pidió un fuerte aplauso para “los abogados que dan todo y no piden nada”.  Y denunció lo que falta: “Ni la justicia ni el poder político nunca tuvieron la mas perra idea de investigar a los políticos, hace unos días nos tenemos que fumar que Felipe sola se presente para candidato a presidente, que bronca, que impotencia”. Y lo que genera bronca: ”No puedo ver que compañeros que caminaron al lado de Darío, al lado mío exigiendo justicia, que hoy estén encolumnados  atrás del asesino de Sola, no lo voy a perdonar, no me voy a olvidar, entonces parece que cada hombre tiene su precio, se cagan y pisan a los asesinados. No solo están los asesinos, están los traidores, no permitamos que después vuelvan. Basta de pisar el cadáver de Darío y pisar el cadáver de Maxi para ellos avanzar”.


Alberto relató la importancia de estar acompañado y sumarse a otras luchas: “Uno se fortalece. Como padre voy a varios lugares, y me solidarizo con muchos casos como ellos se solidarizan conmigo, es ahí donde uno se pone fuerte. Porque uno esta al lado de un par que también necesita que estén al lado de él, y esa persona se da cuenta que también uno necesita. Solos no podemos hacer nada. Yo solo no hubiese podido sostener estos 16 años de justicia sino fuera por ustedes. Por distintos movimientos, madres,  padres, y tantos compañeros”.


La desaparición seguida de muerte de Santiago Maldonado y el accionar represivo como política de Estado: “Si hablamos del caso de Santiago Maldonado todos los que tuvieron que ver con la desaparición y asesinato de Santiago Maldonado, fueron todos ascendidos. Después viene la doctrina Chocobar, este asesino recibido por el presidente, generando todas muertes nuevas. Total, si el gobierno los ampara, la justicia los ampara, matemos a los pibes. Esto es una demostración, la de hoy, de que estamos firmes. Que nadie piense que vamos a claudicar”. Por ultimo, Alberto, recordó a su hijo Darío y dijo estar orgulloso de ser su padre: “Darío decía la importancia de creérnosla, porque si nos la creemos, vamos a poner a cada uno en su lugar. Y él hablaba de toda esta clase política, corrupta, asesina. Son 16 años y nadie me quita el orgullo, si bien el dolor es grande, nadie me quita el orgullo y en él me fortalezco. Sigo aprendiendo de Darío. Yo hace rato que no había visto el documental de Dari y lo fuimos a ver el otro día con los compañeros de Lanús, y si bien me pego fuerte, por otro lado también esta esto de que uno es digno, de que uno tiene, porque él vive en nosotros,  un hijo al cual hay que honrar, que no hay que quedarse en la calle llorándolo, sino todo lo contrario. Seguir y seguir. Si bien la justicia va a tardar en condenar a los autores intelectuales, este es el camino, nos va a costar mucho. Tenemos el ejemplo de las Madres. Nadie nos va a correr. Nadie nos va a callar la boca, nadie de la clase política va a tener la tranquilidad suficiente porque donde vayan los iremos a buscar”.


Recién llegado de Patagonia, donde estuvo acompañando a los familiares y amigos de Daniel Solano en el juicio que investiga la desaparición y asesinato del trabajador, Vicente Zito Lema explicó que fue “para que los nueve policías tengan la sentencia que merecen y que otra vez el poder, con las artimañas del poder judicial,  trata que esto no se cumpla”. Anteriormente había estado en un acto en Mar del Plata por Santiago Maldonado. “La muerte no tiene reparo. Los asesinatos tampoco. Pero los asesinos tienen que pagar por lo que han hecho. Aquí hay mucha gente joven y eso es hermoso. Cuando hace 16 años asesinaron a los compañeros Darío y Maxi, eran apenas niños o recién saliendo a la vida y aquí están. La muerte está pero la vida también esta y de eso se trata. Esa historia de pelea contras el poder que es la muerte y ponerle el cuerpo, la dignidad, la memoria, el amor, la fraternidad, el deseo de no bajar los brazos por mas que parezca que hay noches que son eternas y que no hay nada que hacer contra el poder y el terror. Y eso no es así, compañeros, nunca bajaremos los brazos. Porque bajar los brazos es entregar el país a los compañeros caídos, a los compañeros que se lanzan otra vez a la lucha a pensar que se ha quebrado el hilo de la vida. Y no se ha quebrado. Yo con mis 79 años arriba, ustedes con 15, 20, 30, 40, 50, con lo que sea, estamos diciendo de pie y públicamente que no abandonamos los grandes sueños, que a este capitalismo lo vamos a enterrar y que habrá justicia, tarde o temprano,  pero cada asesino de los compañeros pagará, pagarán, pagarán. La muerte nunca le ganara a la vida ni el olvido a la memoria”.


Sandra, la mamá de Omar Cigarán, asesinado por la policía, agradeció a Alberto por invitarla a la Jornada Cultural y pidió acompañamiento para la próxima marcha contra el gatillo fácil el 27 de agosto “y que estemos siempre en la lucha y en la calle”.


Vanesa Orieta, hermana de Luciano Arruga, señaló que les queda una deuda muy grande a los familiares “que denunciamos la represión por parte de los diferentes gobiernos constitucionales, que es llevar a la justicia y condenar a los responsables políticos y judiciales de las muertes de las desapariciones, de las causas armadas, de las desapariciones de mujeres por las redes de trata. Esos actores fundamentales que son los que mantienen este Estado represivo, son los que por algún motivo bien orquestado, no estamos pudiendo condenar”.


Vanesa dijo que imagina la bronca y rabia que le debe causar a Alberto Santillán ver a Duhalde hablando de política: “Tanto como a nosotros nos causa bronca y rabia escuchar las pocas palabras que puede decir Daniel Scioli, ex gobernador de la Provincia de Buenos Aires. Este sistema provoca en la mente de las personas que la vida de nuestros familiares no tienen el valor o la importancia que merece llevar a estos personajes al banquillo de los acusados, parecería ser que no cargan con ningún costo, que están todos los artilugios bien ubicados para lograr que pasen desapercibidos como los responsables intelectuales, los teóricos fundamentales de este aparato que se lleva la vida de cientos y cientos de personas. Por eso me parece fundamental que cuando toque alguna audiencia pidiendo el procesamiento o pretendiendo llevar a juicio a Duhalde o Solá, estemos todos ahí. Pidiendo lo mismo y haciendo fuerza para que esta justicia los condene y vayan a cárceles comunes como hoy van cientos y cientos de pobres, que se encuentran en esos lugares de tortura y de muerte. En algún momento tenemos que quebrar ese brazo de poder y ver a estas personas responsables tras las rejas. Que la familia de Darío Santillán pueda lograr este objetivo nos permite a muchos familiares que llegamos mucho después poder decir “acá hay un precedente queremos esto, queremos que sean condenados todos los responsables políticos y judiciales de las muertes y desapariciones de  nuestro hermanos y nuestras hermanas”. No es una lucha fácil. Pero es una lucha fundamental que tenemos que dar para poner en crisis a este sistema represivo que utiliza como forma de control esta represión para obligarnos a callar, para mantener en nuestros cuerpos el miedo, y para seguir aumentando los indicies de niños y niñas, hombres y mujeres, muertos y desaparecidos”.


Todos los años se realiza una jornada cultural el día 25 de junio, con marcha de antorchas hasta el puente, una vigilia y la subida al puente el día 26 por la mañana. Este año, el postergado paro de la CGT  fue anunciado para el día 25. Por eso la jornada cultural se realizó el domingo 24, pero se pensaba subir al puente alrededor de las nueve de la noche, para no perderse el último tren ya que comenzaba el paro de trasporte.  La idea no era quedarse hasta el día 26 arriba del puente, sino unos minutos, mientras se realizaba un homenaje a Darío y Maxi, pero la policía no lo permitió. Alberto Santillán explicó a los manifestantes que fue preferible desconcentrar que entrar en provocaciones: “Una de las propuestas del comisario era que subamos cinco. No es así. Subimos todos o no sube nadie. Esto genera rispidez y violencia; si ustedes tienen bronca, se imaginan la bronca que tengo yo. En este momento somos pocos, hay muchos compañeros que vienen de lejos, tienen que viajar. Pero esto no hace más que redoblar los esfuerzos. El 26 vamos a subir y vamos a ser muchísimos más”.










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