1 jun. 2018


Gustavo Campana presentó su nuevo libro ‘Tribunas sin pueblo, vuelta olímpica en orsay del país neoliberal’ que hace referencia al Mundial 1978 y al modelo político y económico de Argentina. Campana conversó con Fernando Tebele en Radio La Retaguardia y trazó algunos paralelismos con el actual modelo neoliberal que sostiene a Macri como presidente. (Por La Retaguardia)

Foto: Campana habla junto a Víctor Hugo Morales, Alejandro Apo y Ezequiel Fernández Moores (marcha.org.ar)

En el libro de Gustavo Campana editado por Colihue aparecen puntos de coincidencia entre aquella época bajo la dictadura militar y la actual: “Hay demasiados puentes con el presente. 40 años después gobierna el mismo plan económico y hay algunos apellidos que se repiten. En el '78 hubo de parte de los militares una intención de convertir el mundial en una gigantesca operación de prensa que confronte con la 'campaña antiargentina'. Hay una intención muy clara de cerrar una grieta a través de la aniquilación de los 30 mil compañeros desaparecidos o de desarrollar una terrible batalla cultural para los que quedaban vivos. Hay un capítulo dedicado a las publicidades comerciales sobre cualquiera que quisiera vender una camisa, un auto u ofrecerte bondades de la patria financiera a través del país nuevo que ha nacido, fruto de demostrarle al mundo lo que podemos hacer todos juntos. Era ese el libreto armado para contarle a Europa 'la verdad' de nuestro país. Hay muchos puentes”, sostuvo el periodista.
La historia de ‘Tribunas sin pueblo’ comienza incluso antes de iniciarse el mundial de fútbol y menciona a varios personajes interesados desde bastante tiempo atrás en lograr que la competición internacional se llevara a cabo en nuestro país: “Arranca en 1966, cuando en el Congreso de Londres se habla por primera vez de Argentina como sede. Tiene bases firmes a partir de México '70. La línea de tiempo del mundial tiene 8 años, 1970-1978, y solo en los últimos dos aparece la  última dictadura. El primer Comité Organizador lo arma Lanusse. Después cae en manos de López Rega. Después sí aparece el mundial `78 en el marco de la pelea de fondo entre Videla y Massera para ver quién se quedaba con el rédito político de la organización. El mundial para Argentina tuvo una espera de 40 años. Entendían que iban a ser la sede del mundial del '38, teniendo en cuenta la alternancia que había planteado la FIFA entre Europa y Sudamérica desde 1930”, contó Campana en Radio La Retaguardia.

Pasado y presente, ¿dictadura?

El periodista se refirió a la comparación que puede hacerse entre lo que fue la última dictadura militar en la Argentina y el gobierno macrista que maneja el país hoy en día, y si bien mencionó que la maquinaria sangrienta de aquellos tiempos no puede asimilarse al presente, sí aceptó que hay una relación muy estrecha en los dirigentes de uno y otro momento: “No puedo malgastar el significado de 30 mil compañeros detenidos desaparecidos y más de 300 centros clandestinos de detención, tortura y muerte. Estaría quitándole valor al pasado. Hay una diferencia entre esos dos momentos de la Argentina. De todos modos, esta es una de las definiciones de República más liberales que hemos escuchado desde la Constitución de 1953. Se repite una enorme cantidad de apellidos. El primer punto de contacto es con el Rodrigazo en el '75. El Rodrigazo lo establece Ricardo Mansueto Zinn, hombre del grupo Azcuénaga de Martínez de Hoz preparando el cambio de matriz económica. Era el Nº2 de economía de Celestino Rodrigo. Después de 1980, Zinn fue vicepresidente del Banco de Italia y el presidente era Franco Macri. Zinn termina siendo un histórico gerente del grupo Socma. Las vinculaciones son enormes. Lo que hay que hacer es conectarlas”, explicó Campana y amplió: “En ese momento (década del ’70), el Grupo Macri eran siete empresitas menores. En 1983, terminaron con cerca de 50”, aseguró.
Por último, Campana no descartó que este mundial de fútbol que se aproxima pueda ser usado como distracción en temas políticos, sociales y económicos para la población argentina, pero para él esa será una estrategia sin demasiado éxito a futuro: “Tomo como parámetro lo que ocurrió en el '78. La gran estatua de bronce para legitimar la dictadura que murió con la plata dulce, dos años después. Lo que se pensaba como el bronce eterno terminó siendo una gloria efímera. Lo mismo sucede con un mundial de fútbol que tapa un ratito algunas cosas, pero después emergen de manera muy rápida. Si aquello fue una gloria efímera, imaginate lo que puede significar en otro tiempo político como este resguardar bajo la alfombra, un ratito, lo que dure la permanencia de Argentina en el Mundial, situaciones como el Tarifazo, que ya no hay formas de ocultarlo; situaciones que tienen que ver con la muerte del mercado interno; con el bono a 100 años; con la represión, que te espera a la vuelta de la esquina para consolidar el modelo. A mí me parece que es imposible”, cerró el periodista que comenzó su carrera como cronista deportivo y hoy acompaña a Víctor Hugo Morales en la mañana de la AM750.

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