6 jun. 2018


Así se refirió Mónica Capano, Coordinadora de Patrimonio y Políticas Urbanas, a la intención del Gobierno de la Ciudad de enrejar la Plaza de Mayo. Fue en el programa Otras Voces Otras Propuestas que conducen Rosaura Barletta y Luis Angió por Radio La Retaguardia. (Por La Retaguardia)

Foto: infonews.com

La especialista en patrimonio cultural avisó que ya presentaron un reclamo ante la Justicia para impedir que uno de los símbolos más importantes de lucha y resistencia de los argentinos y argentinas sea modificado tan drásticamente: “Hemos hecho un amparo en conjunto con el Observatorio por el Derecho a la Ciudad. Creemos que la colocación de las rejas es el último despropósito que se ha sumado a esta intervención de la Plaza de Mayo. Una intervención que busca homogeneizar las plazas de la Ciudad de Buenos Aires y que todas tengan una misma estética que no forma parte de nuestra cultura ni de las distintas culturas que habitan nuestra ciudad. Es una estética traída de algún viaje por algún funcionario. En el caso de la Plaza de Mayo se vuelve grotesca. Es la Plaza emblemática de los argentinos. Es el centro de la expresión, de la movilización y de la participación. Es el lugar donde se han producido protestas, festejos, funerales y donde se han logrado torcer situaciones como por ejemplo la del 2x1. Viendo el absoluto incumplimiento de las leyes vigentes que significa la colocación de estas rejas y la intervención en la Plaza donde se están ensanchando las veredas, se están cambiando los revestimientos, han desaparecido los pañuelos de las Madres, hemos presentado un amparo que ha caído en el juzgado Nº8”, informó Capano que además contó que el proyecto ni siquiera fue votado en la Legislatura, donde Cambiemos tiene mayoría: “Lo hubieran votado. Tienen la cantidad de legisladores propios como para ganar cualquier votación. No se entiende por qué hacerlo de esta manera: a espaldas de todos, sin un proyecto, violando todas las leyes. La palabra es impunidad. Un nivel de autoritarismo impensado dentro de la vida democrática”, denunció.
Ponerle rejas a la Plaza de Mayo viene aparejado de un fuerte contenido simbólico, pero además significa un gran negocio para la Ciudad de Buenos Aires: “Vi lo que significaban esas plazas llenas de gente. Las viví en los setenta. Las volvimos a vivir en distintas ocasiones. Fuimos a protestas. Fuimos arrancados de la Plaza por los gases en 2001. Es un espacio lleno de significado. No puede ser arrasado por la decisión de un funcionario. No está ni siquiera convalidado por el voto de la Legislatura, más allá que la mayoría pertenezca al mismo signo político. Se está violando el principio que hoy tenemos en el patrimonio. Es una construcción social, la autenticidad tiene que ver con la comunidad donde está ese patrimonio. Están mintiendo diciendo que ensanchan las veredas con esta idea de la peatonalización. Sacaron todo lo granítico y no va a ver más cordones. Esos materiales que se llevan son un enorme negocio. Los reemplazan por cemento que no vale nada y no tiene duración. Todo lo que está pasando son obras hechas a muy bajo costo que no tienen ninguna conservación y no tienen durabilidad. En breve, las veremos destruidas como todas las veredas de la Ciudad de Buenos Aires”, avisó Capano en Radio La Retaguardia.
Uno de los sucesos más importantes que se desarrolla dentro de ese espacio es la emblemática Ronda de las Madres de Plaza de Mayo, todos los jueves, que ya ha sufrido las consecuencias de los cambios en la Plaza: “Sacaron de su lugar los pañuelos hechos de manera artesanal y reemplazados por placas de mármol negro con incrustaciones de bronce. Lo estaban transformando en un sepulcro. La Ronda de las Madres es algo que está vivo, que nos interpela y nos hace seguir la lucha. Quieren hacer como si fuera un museo, un hito de la historia que ya pasó y está cerrado”, expresó la licenciada.
Otro de los aspectos que se van a ver interrumpidos por la colocación de las rejas es la cotidianeidad y el tránsito peatonal que circula todos los días por la zona: “Esto mismo nos planteamos cuando cambiaron los coches de la Línea A (de Subte) diciendo que eran inseguros por que tenían cierres manuales. Otra mentira. Los de la Línea B tienen cierres manuales y los acaban de comprar. Nadie duda que hubiera que poner coches nuevos, pero los viejos podían dejarse para un uso turístico, para su aprovechamiento los fines de semana. Directamente los sacaron. Acá va a pasar lo mismo. Cuando uno va a caminando y ve que está pisando una baldosa de la memoria, la lee y todo eso le evoca algo. Esto va a estar fuera de nuestra cotidianeidad. Se va a complicar el tránsito peatonal. Además de encerrar a la Casa de Gobierno, hay elementos que nos permiten pensar que va a ser un cerramiento de todas las arterias. Va a ser un cerco que va a impedir utilizar la Plaza para ir de un lado a otro. Esto es una aberración desde todo punto de vista. Utilizan argumentos para justificar distintas acciones que lo único que pretenden es disciplinarnos. No veo otro motivo para estas rejas”, manifestó.
La Plaza de Mayo ha servido los últimos años como centro neurálgico para las manifestaciones populares en contra de políticas económicas y sociales de este gobierno. Al mismo tiempo, ha sido el escenario de cacerías por parte de la Policía y distintas fuerzas represivas. Las rejas en la Plaza de Mayo no harían más que fomentar y facilitar las persecuciones y represiones a los militantes. En 2011, Capano publicó junto a la antropóloga Cristina Sottile un artículo referido a lo que ellas llamaron ‘Arquitectura represiva’: “Lo mismo que el Metrobús de la Avenida 9 de Julio, cortan un paisaje urbano emblemático. En lugar de hacer subtes hicieron ese falso Metrobús. Cuando uno se concentra allí, está lleno de obstáculos. Es más fácil de controlar a la población con esos obstáculos que si eso estuviera libre. Esta Legislatura está resucitando viejas leyes de la época de (Osvaldo) Cacciatore porque hay un hilo conductor: el control y el disciplinamiento de la población”, comparó la especialista en patrimonio cultural y agregó: “Este proyecto es la impunidad total. Hoy no podemos hablar de patrimonio a nivel internacional sin la participación de la comunidad. Estos proyectos están siendo discutidos por los vecinos, que saben más que los funcionarios”, cerró Mónica Capano.


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