25 jul. 2018

Fotografía: Agustina Salinas (Archivo La Retaguardia)

El caso de Andrés García Campoy, un pibe asesinado por Gendarmería el 13 de junio de 2014, continúa impune y el proceso judicial está detenido con serias irregularidades. Los dos gendarmes acusados por el homicidio de Andrés en un control de la Ruta 7, en Mendoza, son Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez, quienes permanecen en libertad. La madre de García, Mónica Campoy, habló con Fernando Tebele en Radio La Retaguardia y contó los detalles del caso. (Por La Retaguardia)

Mónica relató cómo sucedieron los hechos que terminaron con el asesinato de su hijo Andrés en un control de la Ruta 7 en Luján de Cuyo, Mendoza, y demostró su desconcierto por la impunidad del caso: “Mi hijo tenía 20 años. Estudiaba en la Facultad de Aconcagua, en la provincia de Mendoza. Vivía con nosotros en San Luis. Se fue a la casa de su abuela para estudiar allá. Andrés trabajaba a la mañana en una casa de repuestos de motos. Entraba a las 8 y salía a las 14 horas. A las 18 horas entraba a la facultad. Alguien lo contactó, no sé quién porque nunca se pudo abrir el celular de Andrés. Él tenía una carabina vieja de 1860 que medía un metro. La cargó en el auto y se fue a Luján. En la ruta 7 lo paró un control de Gendarmería y mi hijo terminó con un tiro en la cabeza. El motivo no lo sé. Tenía los papeles al día. Renovó el carnet de conducir y sacó el seguro acá en San Luis. Están implicados 2 gendarmes. Se llaman Maximiliano Alfonso Cruz y Corazón de Jesús Velázquez. (En ese momento) uno tenía 22 años y el otro 23”, contó Mónica y explicó la situación de los acusados por el asesinato de su hijo: “Han trasladado a los gendarmes, no sabemos ni dónde están. Los van a dejar impunes. Cuando llegó el fiscal (Jorge) Calle, un fiscal provincial, lo caratuló como homicidio agravado por fuerzas de seguridad. Cuando llegó al juez federal Walter Bento los dejó libres”, expresó.
Como en tantos otros casos donde intervienen fuerzas de seguridad  en asesinatos de pibes y pibas, la Justicia se encarga de borrar las pruebas del delito e inventar una teoría paralela para garantizar la impunidad. En este caso, se quiso establecer que Andrés se había suicidado. Su madre dio una serie de motivos por lo cual eso era improbable e imposible. La versión del suicidio también fue rechazada por la psicóloga Marta Mula quien le realizó a la víctima una necropsia psicológica: “Andy no tiene pólvora ni en las manos ni en la ropa. A los gendarmes le hacen (esta verificación recién) a los 5 días. El caso tiene muchas irregularidades. Supuestamente dicen que Andrés se suicidó. No hay manchas de sangre en el auto, solamente el de arrastre. Nunca se pudo abrir el celular, ni en Buenos Aires ni en Mendoza. La licenciada Marta Mula le hizo un postmortem psicológico a Andrés. Determinó que el nene nunca se puede haber suicidado. Andy tenía muchos proyectos. Ese día empezó el mundial. Dejó el partido grabado. Dejó hecha toda su tarea, un proyecto que estaba haciendo para la facultad. Nunca estuvo depresivo. El día anterior había pagado la facultad. Ese mismo día llevaba una botella de vino porque esa noche tenía un cumpleaños”, enumeró Campoy en La Retaguardia.
La teoría del suicidio trató de ser sostenida por el juez Bento haciendo alusión a un arma de colección que Andrés llevaba en su coche. Al parecer, no se realizaron los peritajes correspondientes para establecer la imposibilidad de dispararse con un arma de 1 metro de largo por detrás de la oreja: “Nunca le pudieron sacar el proyectil de la cabeza porque se desintegró, dijo la policía que hizo la autopsia. La carabina mide un metro. Es una carabina viejísima, de colección. La tenía colgada en su pieza porque era de su tatarabuelo. No funcionaba. Hay que agarrarla con las dos manos. Es imposible que el arma llegue hasta ahí. Estamos hablando de un arma de 1 metro. No tenemos nada de esa información. Supuestamente como ahí entra una 22 dicen que se suicidó con una 22. Es imposible. Está caratulado como homicidio agravado, nunca le pudieron cambiar la carátula a suicidio. Tenemos al juez Walter Bentos, que lo quisimos sacar y no pudimos. Él tiene muchas irregularidades en el caso. Mi hijo era un chico alegre. Era muy sumiso. Yo no sé si fueron prepotentes o qué pasó. El tiro lo tiene atrás. El arma no da”, sentenció.
Como contó Campoy, el lugar donde se desarrollaba el control de la gendarmería era “una zona de villas y de gente muy humilde” que fue asustada por los involucrados para que el caso quedara sin testigos: “Golpearon puerta por puerta preguntando quién había visto algo. Obvio que esa gente tiene miedo. No pudimos encontrar testigos”, lamentó.
Por último, la madre de Andrés pidió mayor difusión a la causa por el asesinato de su hijo que en este momento se encuentra paralizada por absoluta responsabilidad del juez Walter Bentos: “Han pasado 4 años y el caso no ha salido ni siquiera a la luz. Los medios de San Luis me han apoyado. El problema es en Mendoza y con el juez Bentos. Hicieron la referencia al principio y nada más. Nunca llegó a la parte nacional. Estoy pidiendo a la ayuda a la gente. Nadie sabe el caso de Andrés. La causa está parada. Hay tantas irregularidades que está parada. Está caratulada como homicidio agravado, pero los gendarmes, por supuesto, no están. Yo pido que se difunda la causa porque si no hay presión social la causa se va a perder. Los dos que hicieron el crimen van a quedar libres. Así como hicieron con mi hijo se lo van a hacer a cualquier otro chico. Andy era un trabajador, bonito, de 20 años y muy responsable. Trabajaba a la mañana y estudiaba. Nunca estuvo en drogas ni en comisarías. Cuando me sucedió algo así yo no sabía a dónde ir, dónde recurrir. Estaba como perdida. No sabía qué hacer. El juez Bentos se aprovechó de eso y dejó todo oculto. Al arma nunca se le hizo el peritaje. Hay que exhumar a Andrés y empezar de nuevo. Es imposible que el nene se haya suicidado con ese arma. El tiro lo tiene atrás. Era un arma que no funcionaba”, insistió Mónica Campoy.


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